No es una adaptación o versión al uso, es como una reescritura
La nueva obra Niebla dirigida por Fernanda Orazi se estrena del 20 de marzo al 12 de abril de este año en el Matadero de Madrid Rio. Corre a cargo de la producción de la Nave 10 y se podrá vislumbrar en la sala Max Aub
Una propuesta que parte de uno de los textos más emblemáticos de la literatura española del siglo XX. La obra de Unamuno mezcla elementos de ficción y metanovela, donde, el protagonista Augusto Pérez, se cuestiona su propia existencia.
La autonomía de los personajes, la cuestión de la identidad y la propia existencia son los elementos leitmotiv del texto. Elementos que Fernanda Orazi incluirá en su representación, pero no a modo de calco, por el contrario, con una visión muy singular.
La nueva Niebla
En la pasada convocatoria de prensa del jueves 12 de marzo, celebrada con motivo de celebración del preestreno de la obra, la directora exponía las claves e incognitas en la creación de este nuevo proyecto.

Para Fernanda, «el humor rompe la lógica al igual que ocurre en la visión trágica, la lógica explota y por eso están tan cerca». Es por esto, que la autora ha hecho de Niebla una tragicomedia donde «hay algo del humor que aunque no se busque necesariamente, invade como un tsunami».
En sus propias palabras, quería hacer un «teatrillo» que hiciese honor a lo que ella experimentó cuando terminó de leer la novela, respetando por su puesto la trama y esencia de Unamuno pero sin caer en transcripciones literales y aportando algunos interesantes giros dramáticos.
Elenco y equipo artístico en Niebla
El generoso elenco que protagonizará la función se compone de nombres como: Carmen Angulo, Javier Ballesteros, Leticia Etala, Pablo Montes y Juan Paños. Todos ellos encarnarán una historia que transita por temas tales como el amor, la libertad, la conciencia y el destino vital.
Por otro lado, la iluminación corre a cargo de David Picazo, la música y el espacio sonoro corresponden a Javier Ntaca y la escenografía y vestuario a Cecilia Molano.
Para Fernanda, tanto la concepción de los objetos como la iluminación y el elemento sonoro eran cuestiones fundamentales, ya que todo ello forma parte de la trama de Augusto y ayuda aún más a construir las verdaderas entrañas del personaje.
El protagonista: Augusto Pérez
Esta versión de la novela se ha construido en torno al protagonista, Augusto Pérez, encarnado por Juan Paños. Orazi expone que «quería hacerle un teatrito a Augusto para que experimentara su existencia a través de procedimientos y escenas teatrales. Cuando termine de leerla sentí que debía de volver a atrás. El personaje no era nadie hasta que la vida le atravesó».
Y es esa la cuestión principal, la construcción identitaria de Augusto a través de sus experiencias vitales, engañado por su propia ilusión del control que concibe como «Quijotesca» y ficcional, ya que en la vida misma «hay una insistencia con hacer, pero a veces no hay algo que hacer y eso es algo hermoso de la novela».
La llamada de la obra y ese sentido supraterrenal
Orazi confiesa sentir una verdadera llamada después de leer Niebla de Unamuno, la cual le impulsó a beber de nuevo de esta tradición para no dejarla morir, puesto que «hay que preguntarse q hacemos con la tradición, si la dejamos en una vitrina se pierde esa capacidad de hablar, hay que pelear con esa mirada conservadora que quiere dejar las cosas quietas».
Es necesario constuir nuevos diálogos con el pasado y presente, ya que, al fin y al cabo, lo narrado en Niebla siguen siendo problemáticas que atesoran la actualidad. Cuestiones existenciales que se acercan a lo divino, como la relación de Augusto con el autor, un ente omnipotente y superior.
Orazi expone que leyó el libro de Job de la Biblia para acercar esa semejanza con la divinidad. Justo cuando el protagonista se dirige a su superior clamando: «¿Por qué tú y por qué me haces a mí pasar por esto?». Puesto que, para la directora, «la relación con dios siendo un problema tanto que exista como que no, es algo muy de Unamuno».


