Mia Couto ensalza la lengua portuguesa como medio de denuncia social
Voces anochecidas ha sido descrito como “un canto al pueblo de Mozambique”, un grito de liberación que surge en la oscuridad de una larga posguerra. Su autor experimenta a su antojo con el lenguaje y desafía los límites de la realidad para narrar el trauma colectivo.
La voz de una comunidad silenciada por la guerra
Mia Couto adopta en su obra una nueva perspectiva de denuncia social y política, alejada de la prosa periodística y panfletaria oficial. La escritura se convierte en una herramienta de lucha y se acerca a personajes marginales cuyas vidas han quedado destrozadas y cuyas voces silenciadas encuentran ahora la forma de hacerse oír en la oscuridad.
A través de los doce cuentos que componen Voces anochecidas, Mia Couto nos traslada a los primeros años de la posguerra mozambiqueña para dibujar la miseria de su tierra natal y las nefastas consecuencias sociales de un conflicto civil que sacudió el país durante 30 años. Cada uno de los relatos constituye un universo en sí mismo, carece de un final cerrado y sitúa al lector en un espacio de ambigüedad que desafía cualquier lógica o pensamiento racional.
“Existe en la nada esa ilusión de plenitud que hace que la vida se detenga y las voces se anochezcan” – mia Couto
Pluralidad de voces
El formato en narraciones breves permite al autor dar voz a un grupo heterogéneo de personajes con historias desgarradoras que reflejan la situación de un pueblo sumido en la pobreza, la violencia y el abandono. Por medio de la literatura toman la palabra quienes quedaron olvidados. Los muertos, los vencidos, los miserables se sitúan ahora en el foco y sus sentimientos trascienden la realidad local mozambiqueña para alcanzar resonancias universales.
Protagonistas viejos, huérfanos, débiles, viudos, locos, solitarios…, pero con un carácter férreo, componen el elenco de almas rotas que inspiran estas páginas. El destino de todos ellos está sometido a una atmósfera opresiva de crueldad, miseria e injusticia. Sus historias se hacen reales sobre el papel y, con ellas, se hacen también reales sus ansias de libertad.
Realidad y ficción
En Voces anochecidas, Mia Couto logra que lo real se fusione con lo fantástico, la vida con la muerte y el pasado con el presente, diluyendo todas las fronteras impuestas por el sentido común y jugando con el lenguaje de una manera magistral. Los muertos irrumpen en el mundo de los vivos y los vivos parecen no distinguir lo real de lo ficticio.
La muerte y la superstición acompañan a unos personajes dominados por el miedo y la locura. Personas que encojen, pájaros naciendo de las entrañas, humanos transformados en animales, seres que desaparecen, cuerpos fusionados con la naturaleza… construyen una suerte de realismo mágico que impregna los relatos y los hace tan inverosímiles como auténticos.

Lenguaje como espacio de lucha
El propio Mia Couto se ha referido en ocasiones al “placer de desorganizar la lengua”, una buena forma, sin duda, de describir su estilo literario. El autor estira la sintaxis, crea nuevos términos e inventa ingeniosas metáforas. Se apropia del portugués estándar para intercalar conceptos, sonidos e incluso estructuras propias de las variedades locales.
En definitiva, lleva la lengua portuguesa al extremo, reinventándola una y otra vez como acto de rebelión y de comunión con la tradición oral africana. Despliega así una elaborada poesía en prosa cuya riqueza lingüística nos transporta a los campos arrasados de Mozambique y las voces de sus habitantes se escuchan en nuestra mente como si estuviéramos presentes.
El papel de la naturaleza
Entre la diversidad de situaciones, gentes y escenarios, persiste la naturaleza como eje vertebrador de los relatos. Una tierra viva y salvaje, culpable y a la vez víctima del destino de los personajes. Animales, plantas, montañas, ríos y mares, tempestades y huracanes; elementos naturales y fenómenos meteorológicos irrumpen en la vida de las personas de una forma caprichosa y cruel.
La relación entre los humanos y la tierra se convierte así en la protagonista y permite vislumbrar una cultura en ocasiones salvaje, anclada todavía a costumbres primitivas y a una cosmovisión tradicional repleta de mitos, creencias y fantasmas del pasado.
Mia Couto
Periodista, biólogo y escritor comprometido con la causa africana, Antonio Emilio Leite Couto nace en Beira, Mozambique, en 1955. Poco después se instala en Maputo para estudiar Medicina, carrera que abandona en favor del periodismo y la vocación literaria. En 1983 publica su primer libro de poemas, Raíz de Orvalho, y tres años después le sigue el libro de cuentos Vozes Anoitecidas. Estudia Biología al tiempo que desarrolla una extensa producción literaria y actualmente compagina ambas profesiones. Miembro de la Academia Brasileña de las letras, es el autor mozambiqueño más traducido y, sin duda, uno de los máximos exponentes de la literatura en lengua portuguesa.


