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El fin de ‘Barrio’: Carlos Giménez publica ‘Barrio 5’ tras dos décadas de espera

Carlos Giménez retoma a Carlines en un coming-of-age a la madrileña, la pieza intermedia entre sus famosas Paracuellos y Los Profesionales

El reconocido historietista retoma al Carlines, que protagonizó las escenas más representativas de Barrio, para cerrar la tierna, pero dura, etapa de la infancia. Un cómic sobre dejar de ser un niño y enfrentarse a la incipiente vida adulta y su correspondiente precariedad. Sobre todo si se es madrileño, dibujante e hijo de un rojo durante los años más duros del franquismo.

Barrio 5, un cómic sobre ser un niño en la posguerra

Barrio 5 (Reservoir books, 2026) no es un libro sobre la vida durante la dictadura. Bueno, en realidad, sí. Pero dice Giménez que se aleja del estilo invariablemente crítico de los volúmenes anteriores de la serie para centrarse en el transcurso de la adolescencia de Carlines. El prólogo, a modo de entrevista al autor por Anita Agridulce, deja claras sus intenciones: tiene que acabar sus historias porque está viejo, se va a morir y le sigue gustando dibujar. Hay un claro afán por dejar que Carlines vuele del nido.

Aunque Carlos Giménez fue el primer historietista en denunciar los horrores del franquismo, cree que a estas alturas ya ha dicho suficiente sobre ello. Terminar la historia que empezó es, en este caso, lo primordial. Además, no es un secreto que Barrio 5 es la pieza final de la vida de un, asumido por sus lectores, alter ego del propio Giménez. Esta comprende las tramas de Paracuellos, sobre la infancia en un orfanato del Auxilio Social, y Los Profesionales, basado en las anécdotas de su vida como historietista en Barcelona en los años 60.

El debutante

Carlines ha encontrado una brillante oportunidad para desarrollarse como dibujante de tebeos de la mano de Martín Ruiz, reconocido autor de una de sus tiradas favoritas, Las aventuras de la CIA, que trabaja para la Editorial Rollán. Conocerá los ritmos y exigencias del mundo editorial, así como las técnicas y trucos que le enseñará su nuevo maestro. Ya hecho todo un experto, encuentra compañeros de profesión como Recaredo, con los que hablar de las novedades del mundo del cómic y acercarse a autores extranjeros de alto calibre. El mundo con el que soñaba de niño es ahora una realidad representada en el característico negro sobre blanco de Carlos Giménez, que suele dar más espacio al diálogo que a la acción, pero que encuentra el momento para dar al lector divertidas panorámicas del grupo de amigos de Carlines, con quien se sigue juntando cuando acaba las jornadas de trabajo.

“Lo de siempre” deja de serlo

Grandes cuestiones de la transición a la vida adulta se imponen en el día a día de Carlines. Su pandilla del barrio también se hace mayor. Siguen compartiendo alguna que otra gamberrada digna de un doble rombo de la época. Sin embargo, el trabajo, la familia y la cárcel hacen que Carlines, de pronto, se vea sin amigos. Por otro lado, su madre, sus hermanos y la reconocida casa de huéspedes de Embajadores retoman escenas que ocuparon gran parte del primer Barrio. Este ambiente familiar pasará a ser el contrapunto de una juventud más precaria. Cuando Carlines se muda con Recaredo a un estudio privado, las anécdotas de chiquillos se transforman en historias propias de un coming-of-age a la madrileña.

Río Manzanares

La segunda parte del volumen, Río Manzanares, nos presenta unas amistades teñidas de una realidad precaria que se encarna en un pasado más presente que nunca. Ahora condicionados por el dinero, la carga de trabajo y un mano a mano por alcanzar a pagar gastos, los dibujantes gestan un vínculo que Carlos Giménez representa con una profundidad dada por la madurez y el recuerdo de la felicidad encontrada en los momentos más exigentes. Recaredo, Carlines y Raúl se las apañan incluso con anfetaminas para mantenerse despiertos en noches de intensivo trabajo. Buscan constantemente nuevas oportunidades laborales y conviven en un malestar paliado por los guateques, las chicas y su irremediable pasión por el dibujo.

El Madrid de los años 50

Barrio 5 es un paseo por el Madrid de los 50. Retratos metropolitanos de la cotidianeidad urbana exploran temas como la amistad, el paso del tiempo o las relaciones vecinales. Todo ello bajo el velo de la miseria de la posguerra, donde aquellos que perdieron se aúnan para sobrevivir a la pobreza. Giménez reduce ahora su dibujo crítico a un mínimo de viñetas sin diálogo, puras imágenes representativas de los aspectos más lúgubres de la ciudad. El Madrid de entonces está presente en las referencias: el tranvía Sol-Ventas, las escapadas a la pedriza y los salones de baile como centro neurálgico de los coqueteos. Allí se enmarcará un dulce encuentro romántico entre Carlines y Sofi, una mujer por la que también acabará pasando el tiempo.

¿Hace Carlos Giménez las paces con su infancia en Barrio? Al igual que su personaje, Giménez tiene una historia que contar. Sus viñetas plasman la vida de una gran parte de aquellos que se criaron en el Madrid de la posguerra. Barrio 5 culmina lo que ha sido una  denuncia social insertada en la ternura de la infancia a golpe de pluma. Un tebeo que ha pasado por las manos de muchos mayores y pequeños. El legado del historietista madrileño en la esfera del cómic español es esperanzadoramente inevitable.

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