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‘Dos besitos’: relatos para reír por no quemar, por el dúo Alpilpil

Una sátira que convierte los traumas de una generación en chistes

Cuando un niño no consigue algo, llora. Cuando crecemos descubrimos que llorar no arregla demasiado y que enfadarse constantemente acaba siendo agotador. Así que desarrollamos otros mecanismos. Algunos escriben canciones, otros hacen películas y otros convierten la frustración en chistes. Quizá por eso la sátira no sea más que una rabieta adulta, y una forma de señalar aquello que nos irrita cuando ya no sabemos muy bien qué hacer con ello.

La sátira como expresión de cuestiones sociales

Adrián Melero (Gavà, 1998) y Lucas Pulido (Jerez de la Frontera, 1997), son dos actores que empezaron a crear y actuar en redes sociales. Un espacio que les ha permitido hablar y reivindicar humorísticamente sobre los problemas de la sociedad actual y situaciones que nos deberían interesar a todos. Dado que de una forma u otra ya nos afectan. Desde que comenzaron a publicar vídeos, han construido una comunidad fiel gracias a una sátira directa, transparente y deliberadamente incómoda.

Con Dos besitos, trasladan ahora ese universo al formato literario. A través de una serie de relatos breves, amenos y profundamente caricaturescos, Melero y Pulido construyen una especie de retrato costumbrista de la España contemporánea. Una España atravesada por la precariedad laboral, la crisis de la vivienda, la misoginia, la hipocresía hacia las personas LGTBIQ+, la política convertida en espectáculo o el “mundo influencer« y su distancia con el mundo.

Portada 'Dos besitos: relatos para reír por no quemar' | Fuente: Penguin Random House
Portada ‘Dos besitos: relatos para reír por no quemar’ | Fuente: Penguin Random House

Todo ello mediante personajes, situaciones y frases que resultan muy familiares. Porque, por desgracia más que por fortuna, gran parte del humor del libro surge de descubrir que aquello que provoca la risa también forma parte de nuestra realidad. Y en muchas ocasiones, de nosotros mismos.

Porque, al fin y al cabo, pocas cosas hablan tanto de una sociedad como aquello de lo que se ríe. Si algo caracteriza esta época es que nos ha acostumbrado a convivir con trabajos precarios, alquileres imposibles, discursos vacíos y la sensación de que casi todo resulta absurdo. Y ante eso, queda el enfado. O la risa. Por ello, Alpilpil, lejos de buscar una falsa neutralidad, emplea el humor como una herramienta desde la que señalar aquello que considera absurdo, injusto o simplemente contradictorio.

Si algo caracteriza a este dúo es porque llevan al pie de la letra aquello de «se puede decir más alto, pero no más claro».

Los problemas colectivos se convierten en memes

Estos relatos son profundamente contemporáneos, marcados por internet, las referencias compartidas y una generación que ha aprendido a transformar la frustración en ironía y los problemas colectivos en memes. Las historias avanzan como cuando alguien te explica una cosa mediante otra que te resulta más cercana, cotidiana o reconocible. Con comparaciones y asociaciones que no dejan indiferente a nadie.

Desde relacionar la gestación subrogada y las desigualdades sociales con pedir por Glovo, hasta retratar distintos personajes públicos a través de las monturas de unas gafas. O plantear problemas matemáticos vinculados a la propiedad y el alquiler cuya solución no aparece en los libros. Ni fuera de ellos. Así que, si algo demuestra Dos besitos es que el humor no nace necesariamente de inventar delirios, sino de observar con suficiente atención los que ya existen.

De hecho, algunos de estos relatos han sido llevados por los propios autores al formato audiovisual a través de las redes sociales, donde puede apreciarse cómo trasladan su humor del papel a la interpretación.

Reír para no quemar

No es casual que el humor haya sido históricamente una forma de resistencia. En España se han compuesto canciones que cuentan las situaciones más desorbitadas. Inventado refranes a partir de aquellas elocuentes sentencias de personas con cargos políticos, y contado chistes incluso en los momentos más difíciles.

Ahora, en plena era de los memes y las redes sociales, esa tradición encuentra nuevas formas de expresión. De esta forma, Adrián Melero y Lucas Pulido se suman con un libro que, como ellos mismos dicen, invita a reír por no quemar. Porque reírse no necesariamente significa restar importancia a las cosas, sino también reconocerlas y, en ocasiones, sobrevivirlas.

Pocas cosas unen tanto como la capacidad de reírse, y esa extraña voluntad de seguir creando, incluso cuando la realidad invita más al enfado que al entusiasmo.

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