La firma española presenta su nueva colección en Madrid: EL ALCÁZAR
Candelas y Felipa se consagra como una de las marcas maestras durante la Semana de la Moda de Madrid. Un desfile con el que lograron recuperar esas raíces que conquistaron a Europa en el siglo XVI y demostraron que nunca es tarde para volver a vestir a la española.
La colección reinterpreta los orígenes de nuestra moda desde una visión más actual y muy artesanal. Con unas influencias muy claras, ya no solo del pasado sino también más contemporáneas. Contó con múltiples referencias desde la pintura de Diego Velázquez, a diseñadores como Cristóbal Balenciaga y su vestido Infanta.
El desfile se celebró en el Museo de San Isidro bajo una estética muy clara: elegancia, rigidez y sobriedad en las piezas a las que además acompañó el entorno y un muy buen tiempo. Aunque la firma manchega ya había brillado en otros eventos, su aparición en OMODA supone un debut simbólico en el panorama nacional.
Todo ello, a través de una colección en la que se puso el foco en unas siluetas muy definidas, estructuras casi arquitectónicas, con corsés marcados y volúmenes amplios, tal y como lucieron Las Meninas siglos atrás. En muchos de los looks destacaron los cuellos blancos, fruncidos tipo gorguera, clásicos de la moda renacentista y barroca. Estas pequeñas piezas de tul, las pudimos ver como accesorio en vestidos o incluso adornando los zapatos.

El blanco y el negro fueron los colores que dominaron el desfile. El primero, un guiño a los vestidos de novia que caracterizan a la firma. Y el segundo, uno de los colores más representativos de la moda española de entonces, asociado al poder y a la elegancia.

El vestido de mimbre, el máximo protagonista

No podíamos hablar del evento sin poner especial énfasis en él. Fue la pieza que puso el broche final al desfile, y sin duda, una de las más especiales de la colección. Un vestido rígido, con un corsé que se eleva desde la cintura y una falda muy amplia que nos recuerda, de nuevo, a los retratos cortesanos. Esta pieza no se diferenció del resto únicamente por su textura, que simula cestería o su estructura, que no dejó indiferente a nadie, destacó por el cuidado en cada detalle, la originalidad y gusto con el que está elaborada.
Un vestido que cerró el desfile como un guiño a siglos de historia, pero también como una declaración de intenciones. Candelas y Felipa ha llegado a Madrid para redefinir la alta costura española y está logrando establecerse como tal. Si este es solo su primer paso en la capital, no podemos esperar a ver qué nos traerán en sus próximas colecciones.


