El Príncipe Felipe de Zaragoza se rinde ante una leyenda viva de la música española en su gira de despedida
Noche del 12 de junio y ya ha quedado grabada en la memoria de miles de zaragozanos. Joaquín Sabina aterriza en el Príncipe Felipe con su gira Hola y Adiós, un tour que atraviesa todo el país y que, según apunta el propio artista, es la última vuelta por los escenarios.
Con las entradas agotadas en ambas fechas de Zaragoza, la ciudad vivió un concierto histórico de la mano de uno de los cantautores más importantes de la música en español. Un largo recorrido a su discografía y a éxitos que le llevaron hasta la cima.

Una entrada por la puerta grande
La jornada comenzaba con las puertas del recinto abriéndose a las 20:30, mientras una larga cola de seguidores esperaban para ocupar su sitio. Una hora después, se hacía realidad el sueño de muchos fanáticos de la ciudad: Joaquín Sabina pisaba la capital aragonesa.
Con una entrada triunfal, acompañado de su banda, el artista apareció entre ovaciones, abriendo el concierto con una entrada impecable: Un Último Vals, Lágrimas de Mármol y Lo Niego Todo. El tono estaba marcado desde el inicio con emoción y mucha poesía.
Este show era un repaso por la vida musical de Sabina. Temas de todas las épocas con naturalidad, desde las baladas más íntimas hasta las más conocidas. Sonaron Calle Melancolía, Camas Vacías y Quién Me Ha Robado el Mes de Abril, himnos que hicieron vibrar a un pabellón lleno hasta la última butaca e incluso con las voces de su increíble banda.

Recorrido de una carrera eterna
A lo largo de toda la noche, el cantante se mostró arropado por su gente. Aprovechó para dar mérito a cada figura de su equipo, los protagonistas que le daban dinamismo a cada interpretación, sea un tema más íntimo o un himno para levantarse del asiento.
El artista se mantuvo fiel a su esencia, sentado frente a su público, sin necesidad de hacer algo más para sorprender y dejando que la música hable por sí sola en todo momento. 22 canciones eran las que formaban el setlist de una de las fechas de la gira Hola y Adiós.
Entre los momentos más destacados estaban los himnos como Una Canción Para La Magdalena, Por El Bulevar de Los Sueños Rotos y Sin Embargo Te Quiero junto a la fantástica Mara Barros. El público, sentado, no necesitaba levantarse para sentir la intensidad del espectáculo. Simplemente con cerrar los ojos ya se podía sentir cada acorde que se mostraba en el Príncipe Felipe.

El cierre de una noche para la historia
La recta final del concierto fue un ejercicio de puro sentimiento. Cuando ya se veía el desenlace del concierto, Sabina se guardó una de las joyas del repertorio: La Canción Más Hermosa del Mundo, provocando una de las ovaciones más largas que ha habido en la ciudad.
Luego vino Tan Joven y Tan Viejo, uno de los clásicos más conocidos del artista. Y para cerrar, no había otra forma: Princesa. Una canción impresionante para encoger el corazón y cerrar una noche que va a quedar en la memoria de muchos amantes de la música.
Tras este repaso de su trayectoria, el Príncipe Felipe se puso de pie para aplaudir durante minutos a Joaquín Sabina. Todo esto, sabiendo que quizás sea la última vez que vean al poeta subido sobre un escenario aragonés.

El próximo sábado 14 de junio, Joaquín Sabina ofrecerá un segundo concierto en Zaragoza, con todo vendido de nuevo. Después, será el turno de Pamplona, pero lo que está claro es que en esta fecha, ha sido mucho más que un simple concierto.
Despedida digna de una leyenda, demostrando que con una voz, una guitarra y unas letras que atraviesan épocas, se puede emocionar a miles de personas. Noche mágica en Zaragoza y lo que todo apareció como un hola, ahora se marcha con un adiós, pero de un valor más grande que nunca.


