Shawn Mendes, guitarra en mano, reafirma su pasión por el escenario con su gira de 2025
Shawn Mendes regresa a los escenarios españoles tras varios años de espera, ofreciendo en el Movistar Arena de Madrid su único concierto en España este 2025. El canadiense no actuaba en nuestro país desde 2017 y había cancelado su gira de 2022 por problemas de salud mental, por lo que esta presentación tenía un significado especial tanto para el artista como para sus fans.
Con el cartel de “entradas agotadas” colgado desde junio, más de 17.000 seguidores llenaron el recinto con una mezcla de euforia y emoción contenida. Mendes volvió con su nueva gira On The Road Again, un tour mundial concebido para celebrar sus diez años de trayectoria musical, repasando temas de sus cinco álbumes de estudio en una travesía sonora llena de nostalgia.

Desde los primeros minutos quedó claro que el parón le sentó bien: Mendes se mostró pletórico y agradecido sobre el escenario, sonriendo constantemente y dirigiéndose al público en un español sorprendentemente fluido. “Estoy muy feliz de estar aquí, Madrid. Sois el público más ruidoso que he tenido hasta el momento… Muchas gracias. ¡Os amo, os amo, os amo!”, exclamó el artista, desatando la locura en las gradas. El público madrileño respondió con una ovación ensordecedora.
Shawn se acercó al foso para estrechar manos, hacerse selfies y abrazar a sus seguidores de las primeras filas, acortando la distancia entre el ídolo pop y sus incondicionales. En uno de esos descensos al público incluso sufrió un leve tropezón que quedó en una anécdota graciosa.
Diez años de éxitos en directo
El concierto de Shawn Mendes en Madrid fue un viaje por sus grandes éxitos de la última década combinado con sus nuevas canciones. Desde el arranque, Mendes encadenó esos primeros éxitos que lo lanzaron al estrellato. No faltaron hits pop que dominaron las radios años atrás, como There’s Nothing Holdin’ Me Back, Stitches o Señorita. Sobre el escenario el cantante y su banda interpretaron también himnos infalibles como Treat You Better, Lost in Japan, Mercy o In My Blood, esta última precedida por una emotiva introducción al piano. Cada canción desataba gritos y coros multitudinarios, demostrando que el cancionero de Mendes ha marcado a toda una generación de fans.

A la vez, Shawn aprovechó para presentar varios temas de su nuevo álbum intercalados en el repertorio, manteniendo el balance entre la nostalgia y su evolución artística. Entre las canciones recientes destacaron Heart of Gold y Why, Why, Why, que, aunque menos conocidas para el gran público, fueron recibidas con el mismo entusiasmo. En Heart of Gold, en particular, Mendes se volcó en voz y alma dedicando la letra a sus seres queridos. También hubo espacio para Isn’t That Enough, un medio tiempo con aires country adornado con violines y silbidos, en el que celebró los pequeños placeres de la vida. Estas nuevas composiciones, más introspectivas, sirvieron de contrapunto íntimo entre tanta adrenalina pop.
Emoción y nostalgia a flor de piel
Si bien los éxitos pop encendieron el recinto, algunos de los momentos más emotivos y memorables llegaron con las baladas y guiños al pasado de Mendes. En el ecuador del concierto, Shawn redujo la intensidad para compartir con el público fragmentos de su corazón. Uno de los puntos álgidos fue Never Be Alone, una canción de sus inicios que adquirió tintes nostálgicos. Mientras la interpretaba con su guitarra acústica, en las pantallas se proyectaron fotografías de sus primeros años de carrera. Al terminar, Mendes observó visiblemente emocionado la escena, tomando un momento para absorber el cariño: “Creía haber olvidado lo increíble que era todo esto… incluso escuchar a gente hablar en español, eso es lo mejor de estar aquí esta noche”, confesó con los ojos brillantes, arrancando otra enorme ovación.

Otro instante imborrable llegó con It’ll Be Okay, una de sus baladas más recientes y personales. Shawn sorprendió al descender de nuevo del escenario durante esta canción, cantando parte de ella desde el pasillo central entre el público, como si buscara arroparse en la cercanía de sus fans. Con solo su voz y una tenue instrumentación de teclado, logró que el Movistar Arena quedara en silencio atento, cada espectador viviendo la letra íntima de desamor y esperanza en primera persona. Muchas lágrimas se vieron en este tema y es que la vulnerabilidad que mostró Mendes al interpretarla tocó el corazón colectivo. Fue un momento catártico y sincero, de esos que justifican la espera de tantos años sin verlo en vivo.
Despedida por todo lo alto
Tras casi hora y media de show, Shawn Mendes se guardó un final apoteósico para cerrar una noche que ya era inolvidable. Luego de un breve amago de retirada, regresó al escenario para los bises finales. Sin duda, el broche de oro llegó con In My Blood. Uno de sus temas emblemáticos, convertido aquí en un auténtico himno de resiliencia coreado a pleno pulmón. A medida que la canción alcanzaba su poderoso estribillo. La energía en el pabellón se disparó. En el último estribillo, Mendes subió a la plataforma donde se encontraba su baterista y, en un arranque de euforia, saltó desde lo alto justo al culminar la canción, sincronizado con una explosión de confeti. La imagen del cantante aterrizando de pie entre confeti, con su guitarra aún resonando, fue digna de un final de película.

Con el escenario cubierto de confeti y los músicos dando sus últimos acordes, Shawn tomó el micrófono por última vez para agradecer visiblemente conmovido. Exhausto pero radiante, el artista de 27 años se despidió recorriendo cada rincón del escenario. Mendes había cumplido con creces las expectativas, ofreciendo un espectáculo profesional y a la vez muy humano. Objetivamente, fue un concierto impecable en lo vocal y en lo musical. Una producción sobria pero efectiva, pero más allá de lo técnico, lo que perdurará de esta noche es la intensa conexión emocional compartida. Madrid vibró, cantó, lloró y celebró el regreso de Shawn Mendes.

