El asturiano conquistó una vez más el corazón de la capital aragonesa con un concierto repleto de himnos y una conexión inquebrantable
Nuevo día en Zaragoza, nueva cita con la música en Espacio Zity. En la segunda jornada de su edición 2025, el recinto vibró con la presencia de un artista que ya forma parte de la historia sentimental de la ciudad: Melendi.
Mientras en el centro de la ciudad tenía lugar el pregón oficial de las Fiestas del Pilar, en el recinto de Valdespartera el verdadero protagonismo lo acaparaba la voz, las historias y la autenticidad del artista.

Un abrazo mutuo de principio
La noche comenzaba puntual. A las 21:10, Melendi pisaba el escenario principal bajo una ovación brutal. La introducción, potente y cuidada, dio paso a El Parto y Tocado y Hundido, dos canciones que sirvieron para romper el hielo y conectar de inmediato con el público.
Desde el primer momento, el cantante mostraba su faceta más cercana. «No sé que he hecho para que me queráis tanto en Zaragoza», confesaba con la sonrisa que tanto le caracteriza. Un guiño que refuerza esa relación casi familiar que mantiene con la ciudad.
El inicio del concierto marcaba el tono de lo que estaba por venir: una noche en la que la emoción y la complicidad hablaban por sí solas. Cada grito dejaba claro que Zaragoza y Melendi comparten algo más que una cita en el calendario.

Himnos de una generación propia
Avanzada la noche, llegó el turno de los grandes clásicos. Caminando por la vida y Un violinista en tu tejado resonaron con fuerza. Los coros eran tan potentes que la voz del propio artista pasaba a segundo plano en distintas ocasiones.
Uno de los temas más vibrantes llegó con El Nano, tema dedicado al gran Fernando Alonso, que desató una ola de energía y aplausos. Miles de abrazos al aire, banderas ondeando y una sonrisa que convertía al recinto en una fiesta.
El repertorio era equilibrado y dinámico, mostrando la madurez de un artista que ha sabido evolucionar sin perder su esencia. Entre canción y canción, Melendi aprovechaba para agradecer el apoyo y lanzar mensajes de cariño a toda su gente.

El amor como punto final
Tras la euforia, llegó el momento de la calma. Melendi bajó las revoluciones del concierto para dar paso a un bloque más íntimo y sentimental. Canciones como Canción de amor caducada, La Promesa, Un recuerdo para olvidar o Cheque al portamor, envolvieron todo al instante con la mano en el pecho.
La banda que lo acompaña, sabe como aportar entre la sensibilidad y la delicadeza. Cada solo, cada cambio, estaba medido para reforzar la voz de un Melendi que se mostró humano como siempre lo hace.
Casi dos horas después del inicio, el concierto alcanzó su desenlace. Más allá de la música, lo que se respira en Espacio Zity es una comunión de emociones entre un artista que siempre vuelve y una ciudad que nunca deja de recibirlo con los brazos abiertos.

Zaragoza volvió a rendirse ante uno de sus artistas más queridos. Y él, como siempre, correspondió con sinceridad, con entrega y con la certeza de que su historia con esta ciudad no tiene punto final.
Así se cerraba el primer sábado de las Fiestas del Pilar, con la sensación de que la música une corazones. Y hoy, Espacio Zity continúa su andadura con Manuel Carrasco, pero lo que se ha vivido el 4 de octubre ha sido de libro.

