El artista argentino revoluciona Espacio Zity con un concierto que repasó su último álbum, sus mayores himnos y una puesta en escena de diez
Zaragoza una vez más haciendo de las suyas. El 8 de octubre de 2025 no fue un día más: fue el día en que Duki aterrizó en la capital aragonesa para presentar su Ameri World Tour, siendo esta la primera fecha de su gira por España. La expectación era total, y desde horas antes ya se sentía ese ambiente espectacular.
Las puertas se abrían a las 19:00, y como si de un ritual se tratara, miles de fans corrían para ocupar sus primeras filas. Dos horas y media después, se apagaba todo y el rugido del público hizo su efecto. Era el momento. Duki salía a la escena con una energía arrolladora al ritmo de Leitmotiv, que conectaba con Nueva Era, marcando el inicio de un show inolvidable.

Ameri cobra vida: una apertura de lujo
El arranque del concierto estuvo completamente dedicado a Ameri, uno de sus proyectos más recientes. Duki dejaba claro que su intención era llevar a los fans a su sitio, a un lugar en el que no es para cualquiera, uno de esos planetas que solo se ven una vez. Canciones como Imperio, Vida de Rock o Barro sonaron con una intensidad que traspasaba el escenario, mientras que los visuales teñidos de su logo característico del disco envolvían por completo al recinto.
El público hacía su función, y Duki, emocionado, respondía sin pausa canción tras canción. Era la celebración de una etapa: la consolidación de un artista que, sin renunciar a sus raíces, se reinventa en cada lanzamiento. La conexión entre él y todos los asistentes fue de admirar, y eso es lo que se aprecia de la música.
El bloque dedicado a Ameri sirvió también para demostrar el nivel de producción del tour: fuego, luces a toda pastilla y una impecable banda que la acompañaba en todo momento. Un despliegue digno de una estrella internacional que sabe de su legado.

Del álbum al trap: el regreso de Duki más crudo
Tras la primera mitad del concierto, llegaba el cambio de ritmo. El beat de Rockstar encendió todo con una nueva etapa del show, y con él, el regreso al trap más puro. El público se transformó, los saltos se multiplicaron y Duki volvía a sus orígenes con temas que marcaron a muchos: Jefes del Sudoeste, Pintao, Si Te Sentis Sola y Goteo hicieron que el recinto se viniera abajo.
Cada tema era un golpe de energía, era una declaración de aquel Duki que emergió del freestyle para convertirse en icono. El artista no perdió la oportunidad de agradecer a su público español, que lo ha acompañado desde sus inicios y que ahora lo recibe como una gran leyenda.
La fuerza del bloque trap también dio paso a temas de 5202 Road Tapes, su último proyecto musical. Duki dominaba cada rincón del escenario, con una seguridad y una madurez que mostraban el crecimiento de un artista que ya trasciende géneros.

El cierre perfecto para los maños
El tramo final del concierto fue un recorrido por sus himnos más queridos como Hello Cotto o Malbec, provocando una ola de nostalgia inevitable. Cada canción estaba agradecida por todos aquellos que les ha acompañado durante todos estos años y hoy en día les siguen brindando el mismo cariño.
Miles de voces gritando y saltando sin parar, confirmando que todos los temas que terminaban el concierto estaban puestos ahí por algo. Pero la noche aún guardaba una sorpresa: el cierre con Givenchy, el deseo de toda una ciudad, cantar ese himno en directo.
Duki es una persona noble y muy agradecida, por ello no perdió la oportunidad de subir a un fan al escenario. Un pequeño maño con la camiseta de Argentina que probablemente haya vivido uno de los mejores sueños de su vida, cantar junto a su artista favorito el hit de Givenchy, el cierre perfecto ante una Zaragoza abarrotada de ilusión.

Con más de una hora y media de show, Duki lo hacía y de qué manera… Sin lugar a dudas, una de las actuaciones más potentes de las Fiestas del Pilar. Su entrega, la calidad del espectáculo y la respuesta del público marcando un antes y un después.
La leyenda argentina cumplió con creces, Zaragoza tuvo su merecido y él volvió a demostrar que cada escenario que pisa se convierte en historia. Una noche para recordar, donde la música, la pasión y la energía se unieron bajo el nombre de Ameri.


