Hace tiempo que este movimiento dejó de ser un género reservado a las comunidades latinoamericanas en España…
Lo que comenzó como una música ligada a la diáspora dominicana se ha convertido en uno de los sonidos habituales de festivales, grandes recintos y pistas de baile. Ese crecimiento también se refleja en los hábitos de consumo musical. Según el informe anual de la industria musical en España elaborado por Promusicae, la música latina mantiene desde hace años un peso cada vez mayor en las listas de reproducción y en el mercado del streaming, hasta el punto de convertirse en uno de los motores del consumo musical en el país.
En paralelo, la expansión de escuelas de baile especializadas y de congresos internacionales de bachata y salsa ha convertido a España en uno de los principales centros europeos para este género, atrayendo cada año a miles de aficionados y bailarines. Medios como El País ya se hacían eco en 2022 de la «imparable moda de la bachata» con el crecimiento de las academias de baile en nuestro país.
Ejemplos como la gira ‘Mejor Tarde Que Nunca’, que reúne por primera vez en Europa a Romeo Santos y Prince Royce, es la última prueba de un fenómeno que lleva años creciendo y que este verano ha vuelto a demostrar su fuerza.
En ese contexto se entiende el ambiente que se vivió en el Navarra Arena de Pamplona, una de las paradas españolas de la gira. Más que un concierto al uso, la cita reunió a un público muy diverso, desde seguidores que crecieron con Aventura hasta una generación más joven que ha descubierto la bachata a través de las plataformas digitales y de artistas que han acercado el género al pop y a los sonidos urbanos.
Una apuesta diferente
El formato de ‘Mejor Tarde Que Nunca’ juega precisamente con esa doble mirada. Romeo Santos y Prince Royce comparten escenario, pero también representan dos momentos fundamentales en la internacionalización de la bachata. El primero fue quien, al frente de Aventura y posteriormente en solitario, convirtió un género tradicional en un fenómeno global capaz de llenar estadios. El segundo ayudó a ampliar esa audiencia incorporando elementos del pop y acercando la bachata a nuevos públicos sin perder su identidad.

En Pamplona, ambos fueron alternando repertorios propios con los temas de su proyecto conjunto. Canciones que forman parte de la memoria colectiva del público convivieron con una producción pensada para mantener el ritmo durante más de dos horas. No hubo grandes artificios narrativos: el protagonismo recayó en un catálogo de éxitos que el público conocía de principio a fin y que convirtió el recinto en un gran coro. Temas como Recházame, Corazón sin Cara o Propuesta Indecente, sonaron a tomo pulmón en Pamplona.
Llamó bastante la atención la apuesta en escena que ofrecían ambos artistas. Se observaba un ambiente divertido, para bailar, recordando mucho a conciertos como el de Bad Bunny. Además, se ponía muy en valor la interacción con el público, intentando que el espectador también forme parte del concierto. El factor nostalgia también tuvo su aparición con temas como Obsesión, un tema del grupo Aventura que a transcurrido generaciones hasta nuestros días. La respuesta del público fue constante durante toda la noche.
Un género diferente
La bachata ya no depende únicamente de las giras de grandes artistas internacionales. Festivales especializados, competiciones de baile, fiestas temáticas y una comunidad cada vez más amplia han creado un circuito propio que mantiene vivo el género durante todo el año. La bachata es sinónimo de libertad, de compartir de felicidad y de conocerse a uno mismo. Un genero y baile que atrapa a cada consumidor del mismo que la descubre y lo sumerge en un mundo apto para todo tipo de público.
El concierto de Pamplona fue una parada más de ese recorrido, pero también una muestra de hasta dónde ha llegado la bachata. De los pequeños locales de baile a los grandes recintos, el género ha encontrado en España uno de sus principales mercados europeos. Y, a juzgar por la respuesta del público este verano, su crecimiento está lejos de haber tocado techo. Lo que hace dos décadas era una propuesta minoritaria hoy es capaz de llenar estadios y recorrer Europa con una gira de gran formato. Esa propuesta indecente que lanzó mundialmente figuras como Romeo Santos hoy envuelve a millones de personas en todo el mundo.


