La adaptación teatral de la novela de Carmen Martín Gaite transforma su juego entre realidad y ficción en una experiencia visual y sensorial
Con entradas agotadas, el pasado jueves 27 se estrenó El cuarto de atrás. Esta obra está basada en la novela de Carmen Martín Gaite. Adaptada por María Folguera y dirigida por Rakel Camacho, la obra estará en el Teatro de La Abadía hasta el 16 de marzo. Esta puesta en escena sumerge al público en un viaje entre la realidad y la fantasía.
La obra cuenta la historia de una escritora que, en una noche de insomnio, recibe la inesperada visita de un desconocido. A partir de ahí, el público viaja con ella a través de sus recuerdos, desde su infancia en Salamanca hasta su juventud en Madrid. A lo largo de la obra, la protagonista trata de diferenciar entre sus recuerdos personales la realidad de la fantasía que crea su cabeza.
Una puesta en escena envolvente

Grandes actuaciones
Emma Suárez emociona con su interpretación de la escritora, logrando que uno se conecte con cada una de sus emociones. Con su actuación cercana y natural, transmite la nostalgia, la confusión y los recuerdos de su personaje, haciendo que la historia cobre vida de una manera muy real.
Alberto Iglesias también destaca en su papel, aportando solidez y carisma a la obra. Su química con Suárez es evidente y ayuda a conectar el pasado con el presente. Su personaje es clave para guiar a la protagonista a través de sus recuerdos, ayudando al público a entender la mezcla entre lo real y lo imaginario.
Por su parte, Nora Hernández sorprende con su gran talento al interpretar varios personajes a lo largo de la obra. Con gran habilidad, da vida a distintos momentos y figuras del pasado de la protagonista. Su expresividad y energía enriquecen la historia, haciendo que cada personaje que interpreta aporte algo especial a la trama.

Un homenaje a la literatura y la memoria
Esta adaptación de El cuarto de atrás logra llevar la esencia de la novela al escenario. La obra no solo rinde homenaje a la memoria y la literatura, sino que también invita a reflexionar sobre el paso del tiempo y la identidad. Un espectáculo imperdible que se podrá ver en el Teatro de La Abadía hasta el 16 de marzo.


