El nuevo espectáculo de Matías Umpierrez invita a reflexionar sobre la identidad humana a lo largo de la historia y la libertad que nos da camuflarla
Eclipse es la nueva apuesta de Nave 10 Matadero. Más que una simple obra, es una experiencia que desmonta al ser humano, analizando su condición e identidad, combinándolo con recursos que mantienen el interés de los espectadores. Es un buen primer contacto con el teatro y la performance más contemporánea.

Un viaje minimalista, profundo y transcendental
La obra desde que inicia hasta que termina busca sorprender al espectador con elementos que se alejan del teatro convencional. No seguir una narrativa lineal a priori puede echar para atrás a aquellos que no disfruten normalmente del teatro más experimental, pero Umpierrez consigue captar la atención del espectador uniendo el asombro con el interés.
Solo le hace falta una persona anónima en escena, escenografía sencilla y dos grandes pantallas para mantener expectante a la audiencia. Durante aproximadamente una hora y media es mucha la información que se comparte, pero realmente no hace falta entenderla al completo. Todo lo que se cuenta son pequeñas piezas de un puzle que, al juntarse, nos dan la clave para llegar al por qué de Eclipse. Un por qué que va muy ligado a remover algo por dentro al espectador, ya que de forma indirecta está hablando de él mismo.
Muchas veces genera incomodidad escuchar verdades molestas, pero Umpierrez logra acercarlas de manera ligera a la audiencia. Esto lo consigue adornando la realidad con recursos visuales atrayentes, música agradable e incluso un poco de humor en momentos clave. La obra te presenta la cruda realidad adornada con un lazo, para que no duela tanto que cuenten algo que todo ser humano sabe, pero se esfuerza por ocultar.
Una experiencia que despierta reflexiones
Al igual que una máscara, los seres humanos constantemente buscamos esconder. Tapamos aquellas partes que rechazamos de nosotros, esas partes más oscuras y comprometedoras. Maquillamos el sufrimiento con sonrisas falsas, la miseria y los complejos con aparentar y pretender y así, haciendo que los demás nos vean mejor, terminamos por sentirnos mejor nosotros mismos también.
La opinión ajena alcanza su punto álgido con la llegada de las redes sociales, temática que no se queda en segundo plano en Eclipse. Instagram, Facebook o TikTok son la máscara del siglo XXI. Tras una pantalla es más fácil enseñar al mundo que todo está bien. Se comparte una falsa perfección que lleva a la creación de estándares irreales que perjudican tanto a la persona que está detrás como a la que está delante del móvil. Toda máscara se termina por romper, y las redes y la imagen que creamos en ellas también tienen fecha de caducidad.
Umpierrez transmite en Eclipse las partes más macabras del ser humano, y utiliza las máscaras como hilo conductor de su narrativa, a la vez que como una metáfora. Son un hilo conductor porque podría ser cualquier otra cosa la que hubiera llevado a reflexionar sobre la identidad del ser humano y el desarrollo de esta. Pero el punto interesante radica en la metáfora de la máscara como representación de las barreras que ponemos entre lo que somos y lo que queremos ser, entre lo que perciben de nosotros y lo que queremos enseñar.
¿Merece la pena?
Sin duda Eclipse es un espectáculo que todo el mundo debería ver. Es ese tipo de teatro irreverente que no solo busca entretener o emocionar. También, llega a hacer que los espectadores reflexionen sobre cuestiones relevantes que muchas veces pasan desapercibidas. Esto es algo normal en el mundo en el que vivimos, donde la inmediatez y la velocidad marcan los ritmos de la población. Eso es lo que busca el autor, que el espectador nade a contracorriente de esta gran masa presentando obras que son experiencias de inmersión en la propia mente humana y su comportamiento.

Es mejor llegar desconociendo absolutamente todo, sin saber qué es exactamente lo que se va a ver. Esto hace que la obra impacte más y se quede más integrado el mensaje. Es un riesgo que merece la pena tomar. Porque, a pesar de que en este artículo haya detalles sobre la experiencia, no es ni la mitad de lo que hay ahí dentro.
Eclipse es una experiencia que merece una oportunidad, ya que es la perfecta síntesis entre entretenimiento y profundidad argumental. La obra se podrá ver del 28 de octubre al 9 de noviembre en Nave 10 – Matadero.

