Hasta el día 20 de diciembre se puede disfrutar de Infanc.IA en el Teatro de las Aguas, una conversación sobre los niños y sobre quienes no pudieron serlo
Nerea Barrios presenta Infanc.IA, una comedia de una hora de duración con la que presenta al público sus inquietudes a través de los personajes de Jorge (Mel Pescuezo) y de la pequeña Infan (Araya Rodriguez). Se puede disfrutar todos los sábados a las 17:00 horas en el Teatro de las Aguas de Madrid.

El camino de Infanc.IA
Pese a llevar el concepto IA en el título, la obra se empezó a escribir en tiempos de la Pandemia, hace 5 años, la directora advierte de que “aquel que venga a verla, verá que hay muchas cosas en esta obra escrita a partir de enero de 2020, que luego han pasado. Parece una obra premonitoria, esperemos que no se cumpla del todo.”
Escribir Infanc.IA era solo el comienzo. Una vez terminado el guion y reunido el grupo, el siguiente paso fue levantar el proyecto sin presupuesto alguno y sin dejar de lado los detalles. La directora y los dos actores señalan la etapa como la más difícil entre proyectos propios, negocios y vidas privadas. Aunque también recuerdan con cariño «todo el tiempo, el mimo y amor que hemos entregado«.

Infanc.IA se desarrolla a través del diálogo entre el actor famoso Jorge, interpretado por Mel Pescuezo, y la activa y reflexiva Infan, a quien da vida Araya Rodríguez. Mientras Mel describe a su personaje como «un amigo de fines de semana alternos», Araya destaca la ilusión, la perseverancia y la curiosidad de la niña a la que encarna.
Estas dos personalidades chocan y entre ellos comienza una discusión que les lleva a través de un abanico de emociones motivadas por sus recuerdos, inseguridades y actores externos entro otros. Según Nerea Barrios la comedia “trata todas las emociones, es un batiburrillo sin demonizar ninguna, hay que permitirse sentir todas las emociones”.
A través del batiburrillo emocional
Esta obra no solo es un batiburrillo de emociones internas. Siempre desde un humor crítico y afilado trata desde temas internos a problemas mundiales y va hilando unos con otros llevando al espectador de un lado a otro. La comedia se desarrolla en una continua confusión donde, tanto el público como su protagonista, tendrán que ubicarse si quieren seguirle el ritmo a Infan, como dice Jorge, “cambias todo el rato y así me pierdo”.
Pese a estar escrita en 2020, Infanc.IA se ha revisado y actualizado para no dejar atrás sucesos y asuntos como el apagón nacional de abril o la popularización de ChatGPT. Ahora la obra es un movido viaje a través de las crisis emocionales y humanitarias de la última década. Para tratarse de una obra de una hora de duración pocas cosas se quedan fuera, aunque sea de un modo más superficial.

Niños pequeños, niños grandes
Uno de los temas que más toca la obra es sin duda la infancia. Un punto que, pese a que la obra sea de humor, no deja más de dos segundos sin crítica, ya sea a través de frases directas o de ejemplificaciones.
Se habla de los niños, de los más jóvenes de esta sociedad. Se pueden rescatar dos frases del diálogo como ejemplo:
– ¿Qué edad tienes tú para hablar de sectas y suicidios?
-Tengo cuenta en Netflix.
Un momento que lleva a recordar todas las series y películas vistas con tranquilidad desde el sofá y que bajo ninguna circunstancia se las deberían poner a un niño o niña por muy clásicas, nominadas a los Oscar o mainstream que sean.
Se ha advertido mil y una veces de todo los peligros que tiene internet para los más pequeños. Aún así, cuando se piensa en ello, en el imaginario colectivo aparece una persona malvada y poco canónica riendo malvadamente frente al ordenador en una sala oscura. No tiene que ser así, las grandes plataformas poseen contenido de sobra para causar este tipo de problemas.
La opinión de la directora respecto al tema es clara: “Están cometiendo los mismos o peores errores con sus niños, con sus cachorros. Porque les damos muchas cosas, pero no les damos lo más importante que es el tiempo.”

No solo se habla de los niños de ahora, también de los que no llegaron a serlo, “me inspiran las carreras exitosas que se convierten en juguetes rotos y ya lo hemos aceptado como sociedad. Me inspira lo que hemos corrompido el concepto de éxito” cuenta la dramaturga. Con esta descripción resuenan en la mente nombres como Macaulay Culkin o Joselito.
Con esta premisa se habla de las infancias que robó el trabajo prematuro, pero también del niño interior que hay dentro de cada persona. Y así, de una manera rápida y caótica, pero también enternecedora, acaba invitando al espectador a saludar a ese niño interior que tiene dormido.

