Este jueves 19 de marzo termina el Ramadán de 2026, por lo que se celebra el Eid al-Fitr, la fiesta que marca el final del ayuno
Con esto termina un gran reto al que se enfrentan los musulmanes, pero sobre todo los deportistas de élite que siguen esta religión. Para entender este reto, primero debemos entender qué es realmente el Ramadán, el mes sagrada del Islam.
¿Qué es realmente el Ramadán?
Durante este periodo, que sigue el calendario lunar islámico, los fieles se abstienen de ingerir alimentos y bebidas desde el amanecer hasta la puesta del sol. Sin embargo, esta práctica no se limita a la creencia popular de «no comer», durante el Ramadán, además se intensifica la oración, la lectura del Corán, la caridad y la reflexión espiritual. Más allá de ser una práctica religiosa, el Ramadán representa un ejercicio profundo de autocontrol, disciplina mental y compromiso espiritual.

Pero no para todos, puesto que los enfermos, los niños que no han alcanzado la pubertad, las mujeres embarazadas, lactantes y aquellas que tengan la menstruación están exsentos de realizarlo, pero no así los deportistas profesionales, que esos días adaptarán su rutina de entrenamiento para compaginar este período con mantenerse al máximo nivel en sus respectivas disciplinas.
Este mes conmemora el momento en que el profeta Mahoma recibió la primera revelación del Corán, por lo que es considerado el periodo más importante del calendario islámico. Para entenderlo mejor, desde El Generacional hemos hablado con varios protagonistas para que nos cuenten sus experiencias.
Así viven el Ramadán los protagonistas, Omar Lo
Primero tenemos la experiencia de Omar Lo, jugador profesional de baloncesto del CB Zamora. El ala-pívot, se crio desde pequeño en la religión islámica en su hogar, en su ciudad natal, Los Ángeles. Omar como musulmán, nos comenta que está acostumbrado a este mes y que el Ramadán le supone un reto «más mental que físico». La clave para él está en tu mente: «si le dices a tu mente cuál es la causa mayor y por qué es bueno para mi salud mental y como mes de purificación, no es tan difícil cumplir el Ramadán».

Como jugador de baloncesto profesional en Primera FEB, la segunda máxima categoría del baloncesto español, Omar reconoce que físicamente «puedes perder un kilo o sentirte «más débil»», pero para él el significado es mayor: «creo que se trata más bien de dar un paso adelante para asegurarte de que ahora tienes que tomar todos los nutrientes que tu cuerpo necesita y tomarte más en serio tu dieta», nos comentaba el jugador de baloncesto. Podría parecer que este mes es un mes de adversidad y retos para los deportistas musulmanes que practican el Islam, sin embargo, Omar Lo no lo ve de esa manera:
«Como profesional, me ayuda a concentrarme más y a gestionar mejor mi sueño y mi jornada».
Así viven el Ramadán los protagonistas, Ibrahim Chakir
También contamos con la voz de Ibrahim Chakir, atleta español especializado en larga distancia y maratón, campeón nacional en Sevilla en 2024 y representante de España en los Juegos Olímpicos de 2024 en maratón. En una disciplina donde la resistencia y la hidratación son claves, el Ramadán podría parecer un obstáculo aún mayor.

Sin embargo, Chakir lo vive desde una perspectiva muy distinta. Para él, este mes tiene un significado profundo: “Es un mes muy importante para nosotros, para estar con la familia, centrarse en la religión y en uno mismo”.
En lo deportivo, reconoce que la planificación es clave. La carga de entrenamientos varía según el momento de la temporada: “Ahora no estoy preparando una maratón, así que es más un trabajo de mantenimiento”. Aun así, adapta sus rutinas, dejando las sesiones más exigentes para momentos cercanos a la ruptura del ayuno. Además, destaca el impacto mental del Ramadán, especialmente en un deporte donde la cabeza marca la diferencia:
“Este mes te ayuda a fortalecer la mente, a enfocarte y a trasladar ese sacrificio a la competición”.
El mayor desafío aparece en la hidratación: “No es nada fácil, llevas el cuerpo al límite”, admite. Pero lejos de verlo como un problema, lo asume como parte del proceso: “Es algo que sabes que tienes que hacer, y no le das más importancia”.
Dar el máximo nivel durante el Ramadán
Lejos de ser un obstáculo insalvable, el Ramadán puede convivir con el deporte de élite si se entiende desde el equilibrio entre cuerpo y mente. Tanto Omar Lo como Ibrahim Chakir coinciden en que este mes exige adaptación, pero también ofrece una oportunidad para reforzar hábitos y enfoque.

En palabras del jugador del CB Zamora, “en este nivel, donde el rendimiento es clave, el Ramadán te permite centrarte más en ti mismo. Es un mes de purificación para resetear mentalmente”. Una idea que conecta directamente con la experiencia de Chakir, quien destaca cómo esta disciplina se traslada a la competición: el sacrificio diario fortalece la concentración y la capacidad de sufrimiento.
Ambos deportistas subrayan que, más allá de las limitaciones físicas puntuales, el verdadero impacto está en la gestión mental y en la organización del día a día. Entrenar, competir y rendir al máximo durante el Ramadán no solo es posible, sino que puede convertirse en una herramienta para crecer como atleta.
El Ramadán no es un castigo
Uno de los aspectos más desconocidos del Ramadán es su flexibilidad, especialmente en contextos de alta exigencia como el deporte profesional. Lejos de ser una práctica rígida, permite adaptaciones que priorizan la salud y el rendimiento.
Omar Lo lo explica con claridad: “es normal querer romper el ayuno antes si estás muy enfermo o si no te queda nada que dar. El Ramadán no es un castigo, es una forma de vida si se entiende su significado profundo”. En la misma línea, Ibrahim Chakir reconoce que, en situaciones de competición, puede interrumpir el ayuno para rendir al máximo y recuperar ese día más adelante.
Esta visión desmonta muchos de los estigmas que rodean al Ramadán desde fuera. No se trata únicamente de ayunar, sino de un proceso más amplio de conexión personal, disciplina y equilibrio. Una práctica que, bien entendida, no solo es compatible con el deporte de élite, sino que también puede enriquecerlo.
Otra mirada al Ramadán: la perspectiva desde el banquillo
También hemos querido contar con voces externas al Ramadán, profesionales del rendimiento que, sin practicarlo, conviven con él desde el día a día del deporte de élite. Es el caso de Saulo Hernández, entrenador del CB Zamora, y Jorge Moreno, preparador físico con experiencia internacional en contextos como Kuwait y actual preparador físico de los Liaoning Flying Leopards, equipo de la CBA en China.

Ambos coinciden en una idea clave: el Ramadán genera, en un primer momento, cierta incertidumbre desde fuera. “Es un pequeño temor inicial”, reconoce Saulo, quien admite que la primera vez surgen dudas sobre cómo puede afectar al rendimiento. Sin embargo, esa percepción cambia con la experiencia:
“Al final es algo muy normal, no hemos tenido problemas ni bajadas de rendimiento”.
Otra mirada al Ramadán: la perspectiva técnica
Jorge Moreno ofrece una visión más detallada de los efectos fisiológicos. El principal condicionante no es tanto la alimentación como la hidratación: “Es un ayuno agresivo porque no hay ingesta de agua ni electrolitos durante muchas horas”. Esto puede traducirse en una menor capacidad de recuperación, sensación de fatiga y un rendimiento más limitado, especialmente si no se adapta el contexto.
Además, introduce otro factor clave: el cambio en los ritmos de vida. Durante el Ramadán, el día a día se invierte y pasa a ser nocturno, lo que altera los ritmos circadianos habituales: “Se descansa peor, las digestiones son nocturnas y no se respetan los ciclos habituales del cuerpo”. Un escenario que, desde el punto de vista occidental, no es el más adecuado para el alto rendimiento.
Sin embargo, lejos de plantearlo como un problema insalvable, Jorge pone el foco en la adaptación. En su experiencia en Kuwait, todo el entorno se ajusta a esta realidad. Entrenamientos más suaves durante el día, sesiones principales tras la ruptura del ayuno y una planificación nutricional específica para maximizar el rendimiento en las horas disponibles. “O nos adaptábamos a su cultura o era contraproducente”, explica.

Ambos profesionales coinciden también en el peso de la mente. Más allá de lo físico, la convicción del deportista marca la diferencia: “Si estás convencido de lo que haces, la mente juega un papel importantísimo”, señala Saulo. Una idea que Jorge refuerza al destacar que la creencia religiosa puede mitigar muchos de los efectos fisiológicos.
Así, desde fuera, el Ramadán deja de entenderse únicamente como una limitación física para convertirse en un contexto diferente. En esta, la clave no está en evitar sus efectos, sino en comprenderlos y adaptarse a ellos.


