Los concursantes de GH reciben los mensajes de la audiencia.
El debate de GH DÚO: Cuentas Pendientes volvió a demostrar que la recta final del reality está lejos de la calma. La noche estuvo marcada por una doble salvación, el regreso de Cristina Piaget a la casa, una pelea monumental encabezada por Carlos Lozano y la irrupción de los mensajes de la audiencia, sembrando así nuevas dudas entre los concursantes.
Carlos contra todos
La tensión estalló nada más conectar Ion Aramendi con los concursantes de Gran Hermano. Una pregunta aparentemente inocente sobre el estado de la convivencia fue suficiente para que Carlos Lozano cargara contra el resto del grupo, volviendo a referirse a ellos como “los bebés”.
Sus compañeros le reprocharon su incoherencia, acusándole de mostrarse cordial durante la semana y cambiar radicalmente su discurso en directo. Juanpi y Anita se sintieron especialmente señalados cuando Carlos afirmó que su mundo “no tiene nada que ver” con el de ellos y que nunca llegarían a entenderse.
El enfrentamiento fue subiendo de tono, con reproches y un evidente desgaste emocional. Anita terminó visiblemente afectada, asegurando sentirse decepcionada porque hasta ahora confiaba en Carlos. Él, por su parte se mostró sorprendido por la reacción y defendió que se estaban exagerando sus palabras.
El regreso de Cristina
La gran sorpresa de la noche fue el regreso temporal de Cristina Piaget. La exconcursante entró dispuesta a ajustar cuentas pendientes y recorrió cada rincón de la casa en busca de objetos que había dejado escondidos.
El momento más comentado llegó durante la improvisación final de la prueba semanal. Tras escuchar la palabra clave de Ion, Cristina apareció disfrazada de monja y pronunció una frase que desató las risas: “Soy Cristina, la monja asesina y vengo a por venganza”.

Su presencia logró algo poco habitual. Durante unos minutos, los concursantes dejaron a un lado las tensiones y compartieron abrazos y complicidad. Sin embargo, faltaba el encuentro más esperado.
Reencuentro con Carlos
Cristina y Carlos protagonizaron uno de los momentos más comentados de la noche. Ella le propuso “un último baile o el primero de muchos sin cámaras”, en una mezcla de ironía y romanticismo.
Pero la conversación derivó rápidamente en reproches. Cristina buscaba una respuesta clara sobre un posible futuro fuera del programa. “Yo quiero que me quieran con el pack completo”, afirmó. Carlos evitó comprometerse del todo y volvió a mostrarse dubitativo.
A pesar de la tensión, ambos terminaron compartiendo un baile cargado de simbolismo que dejó en el aire si su historia continuará lejos de las cámaras.
Doble salvación y resultado de la prueba semanal
En un terreno competitivo, la noche dejó dos salvaciones que alteraron por completo el rumbo del concurso. Juanpi fue el primer salvado, recibiendo la noticia con sorpresa y alivio.
Más tarde, en una dinámica con una llamada telefónica, Anita fue informada en secreto de que también estaba salvada por la audiencia. Sin embargo, no pudo comunicar esa información a sus compañeros, aunque sí tuvo que trasladarles una noticia menos positiva: la prueba semanal no había sido superada. Los concursantes, que habían invertido horas en la grabación de escenas e improvisaciones, recibían así un duro golpe en forma de reducción del presupuesto para la compra semanal.
Los mensajes de la audiencia
Otro de los momentos clave del debate fue la entrada de los mensajes enviados por los espectadores a través de redes sociales. Uno de ellos cuestionó duramente la actitud de Anita respecto a Manuel y Gloria, acusándola de haber hablado mal de ellos a sus espaldas.

La concursante negó las acusaciones y defendió que todo lo que ha dicho lo ha hecho de frente. Manuel, sin embargo, expresó sus dudas, asegurando que la versión no coincidía con lo que él recordaba. Gloria también mostró sorpresa, reabriendo una grieta que parecía cerrada.
El debate confirmó que GH DÚO afronta su tramo decisivo con una convivencia al límite. Con las estrategias al descubierto y la audiencia interviniendo de forma directa, cualquier gesto puede inclinar la balanza en esta recta final que promete más tensión que nunca.


