“Sí, nos hemos odiado, pero por vuestra culpa»
Ocho años después de convertirse en las dos protagonistas de Operación Triunfo 2017, Aitana Ocaña y Amaia Romero han cruzado de nuevo la puerta roja de la Academia. Las artistas, que quedaron segunda y primera en su edición, han regresado al lugar donde todo empezó para charlar con los seis semifinalistas de OT 2025. Un reencuentro que ha reunido a más de 100.000 espectadores en el directo de YouTube y que ha dejado grandes momentos, confesiones inesperadas y mucha complicidad.
Una charla sobre la competitividad
Aitana y Amaia no han evitado hablar de uno de los temas que más marcó su paso por el concurso: las comparaciones y la rivalidad. Por primera vez, han confesado que durante algunos años, sintieron envidia mutua. “Yo te he tenido envidia”, admitió Amaia. “Yo también te he tenido envidia. Tú eras la guay y yo era como el producto”, le respondía Aitana.
Ambas han contado que tan solo hace unas semanas consiguieron verbalizarlo entre ellas, en una conversación que han descrito como “sanadora”. Incluso han estado durante la visita haciendo bromas al respecto: “Sí, nos hemos odiado, pero por vuestra culpa. Pero os queremos”.
Los golpes de realidad al salir de Operación Triunfo
Otro de los grandes temas de conversación fue la salida de la Academia, un proceso que ambas describieron como un auténtico impacto emocional. Tanto Aitana como Amaia coincidieron en que ese momento supone un choque de realidad difícil de gestionar.
Aitana explicó que para ellas fue especialmente duro porque en su edición no tenían la ayuda de un psicólogo que les ayudara a procesar lo que estaban viviendo y toda la presión de las galas.
Amaia, quiso restar dramatismo tirando de humor y sinceridad. Confesó que a ella las visitas de los artistas a la Academia durante su edición le “daban pereza” porque todas las charlas le parecían repetitivas. Aun así, ahora que es ella la que visita a los concursantes, entiende mejor por qué estos encuentros pueden marcar a los concursantes que están a punto de enfrentarse a lo mismo que ellas.
Consejos para los triunfitos
Aitana volvió a abrirse sobre uno de sus episodios más delicados de su carrera y de su vida: la depresión que atravesó el año pasado. “Me daba envidia cuando alguien de mi equipo se podía ir del proyecto, y yo no podía apartarme del proyecto Aitana”, afirmó.
Habló también del impacto emocional que tuvo el lanzamiento de su primer single Teléfono, canción de la que llegó a arrepentirse de haber sacado por el hate que recibió al no ser lo que se esperaba de ella.
Amaia, por su parte, también recalcó su dificultad para mantenerse conectada al presente y resaltó la importancia de relativizar: “Nada es tan importante. Puedes cagarla, no pasa nada”
Las dos coincidieron en que la clave está en la terapia y en entender que “nada será un cuento de hadas al salir”. El equilibrio, aseguraron, llega con el tiempo.
Nostalgia en su recorrido por la Academia
Tras la charla en el sofá, Aitana y Amaia, acompañadas del resto de concursantes y de Noemí Galera, realizaron el tradicional recorrido por las instalaciones, entre risas y anécdotas. Amaia incluso reveló que se coló en la Academia en verano mientras grababa una campaña en los alrededores.
Uno de los momento más emotivos sucedió en la sala de Manu Guix, cuando Amaia se sentó al piano y comenzó a tocar. Junto a Olivia, interpretó Tengo un pensamiento, emocionando a todos. Después, Aitana se unió para cantar Superestrella, que terminó convirtiéndose en una grupal.
El reencuentro terminó como empezó: entre complicidad, humor y cariño. Dos artistas ya consolidadas que, ocho años después, siguen siendo aquellas dos jóvenes que se imitaban al hablar, se apoyaban y descubrían juntas lo que era empezar una carrera musical.

