Ciudades y comercios alemanes siguen apagando sus luces por las noches, entre otras medidas de ahorro energético
Una preocupación que no deja de crecer en el país
Desde el pasado mes de julio, el Gobierno alemán lleva advirtiendo a la ciudadanía de la complicada situación energética que vivirá el país durante este otoño e invierno, así como adoptando medidas de ahorro energético para poder paliar, de alguna manera, las consecuencias de la reducción del suministro de gas a Alemania impuesta por la empresa rusa Gazprom. Es por ello que el pasado 21 de septiembre el ejecutivo del canciller alemán Olaf Scholz tomó la eventual decisión de nacionalizar la mayor empresa energética de Alemania, Uniper, para ser controlada en un 99% por el Gobierno alemán tras un aumento de capital de 8.000 millones de euros procedentes de las arcas públicas del país.

La dificultad añadida tras las fugas en los gasoductos rusos
Así, esta enorme dependencia de Alemania al gas ruso provisto por los gasoductos Nord Stream I y II – de los que la semana pasada se fugaron hasta 30 millones de toneladas de CO2-, es vista con mayor preocupación si cabe por los ciudadanos nacionales. Todo ello a pesar de que el país haya conseguido reducir dicha dependencia en hasta un 29%, de un 55% a un 26% desde que comenzara la invasión de Ucrania a finales del pasado mes de febrero.

Dos decretos de ahorro, aún vigentes
Los decretos con medidas de ahorro energético a corto y medio plazo aprobadas por el Consejo de Ministros alemán a finales de agosto siguen vigentes. Entre muchas otras, el apagón de monumentos y carteles publicitarios durante la noche, la reducción de la temperatura de la calefacción a 19 grados en edificios públicos, así como la prohibición de calentar piscinas privadas a particulares. Medidas muy semejantes a las impulsadas en el plan de ahorro y gestión energética español aprobado por el Consejo de Ministros tres semanas antes.

De estas medidas de ahorro hablaron el pasado miércoles el canciller alemán y Pedro Sánchez, quien le recibió en A Coruña con motivo de la cumbre hispano alemana dirigida a incrementar las interconexiones energéticas. El eje Madrid Berlín se encuentra más que unido por la apuesta del Midcat, el gasoducto que conecta los Pirineos para unir la península Ibérica con el resto de la Unión Europea, al que el presidente de la república francesa Emmanuel Macron volvió a mostrar su rechazo en la cumbre de Praga del pasado jueves, sin atenerse a la rectificación exigida por Scholz y Sánchez.

Los pequeños negocios, contra las cuerdas
Uno de los sectores más afectados por estas medidas de ahorro es el del comercio al por menor. Los costes minoristas de energía han aumentado en Alemania un 150% desde principios de año, lo que ha hecho que una de cada dos pequeñas empresas haya visto amenazada su existencia, según la Asociación Alemana de Minoristas (HDE).
Que las grandes cadenas de supermercados se estén planteando reducir sus horarios de apertura hace pensar en las mayores consecuencias que están sufriendo los pequeños comercios. Sin duda, la que más les afecta es la prohibición de mantener abiertas las puertas de sus establecimientos, lo que les está haciendo incurrir en pérdidas. Si las puertas están cerradas, entran menos clientes. Es una cuestión de psicología del mercado.
Para intentar evitar este impacto negativo en las ventas, la HDE ha iniciado una campaña publicitaria con carteles que incentivan a los consumidores a entrar a las tiendas: «Puerta cerrada, tienda abierta». No obstante, estos comercios serán beneficiarios del paquete de medidas de más de 65.000 millones de euros anunciadas el pasado martes por el Gobierno alemán para paliar esta crisis.

El poder adquisitivo, en mínimos históricos
Una pandemia de dos años con una crisis sanitaria seguida de otra económica. Ahora, una guerra en Europa que dispara los precios del gas. También en Alemania los consumidores han perdido poder adquisitivo, una mala noticia para una economía que, como columna vertebral de Europa, va a afectar gravemente a las perspectivas de la región. La preocupación por la desacerbada inflación y los precios de la energía y el temor a una recesión agravada se han convertido ya en las mayores preocupaciones de la ciudadanía alemana según varias encuestas publicadas a finales del mes pasado. Una de las más grandes consultoras de Alemania, Gfk, ya ha advertido que «la confianza de los consumidores alemanes caerá hasta un 42,5% en el mes de octubre», situándose la cifra en «un nuevo mínimo histórico».

Menos luz, más inseguridad
Los ciudadanos y, en especial, ciudadanas alemanas, se muestran más que preocupadas por la inseguridad nocturna que estas medidas de ahorro energético traen como consecuencia. Los centros urbanos se están volviendo más oscuros debido a la menor iluminación, especialmente ahora que los días son cada vez más cortos, con puestas de sol en las ciudades alemanas entre las 18:30 y las 18:50, atardeceres que se adelantarán en los próximos meses con la llegada del invierno.

Un nuevo concepto de centro urbano
Cada vez son menos las pequeñas tiendas administradas por sus propietarios en los centros de las ciudades alemanas, fenómeno que también se ha dado en España. Esta tendencia a desaparecer de los cascos urbanos se ha agravado tras las restricciones impuestas por la pandemia durante estos los últimos años, pérdidas que probablemente continuarán debido a las medidas de ahorro de energía y que podrían significar el fin para aquellos pequeños comercios que, en cambio, sí lograron resistir a la crisis provocada por la COVID-19.
Pero no solo los pequeños comercios están cerrando sus establecimientos, sino que las grandes cadenas dependen cada vez más del comercio en línea, en especial desde la pandemia, durante la que más del 40% de alemanes que se habían mostrado reacios al comercio online realizaron sus primeros pedidos. Por lo tanto, cada vez son más los espacios que se están quedando vacías. A diferencia del energético, un problema que puede esperar.



