El derrame de crudo en Perú ha dañado la fauna y flora del lugar, las tensiones entre Repsol y el gobierno continúan y las labores de limpieza siguen con intensidad.
Repsol llegó a Perú en 1996 y desde entonces abastece al país con más del 40% de los recursos energéticos. El pasado sábado 15 de enero, se produjo el peor desastre ambiental en los últimos años en el país latinoamericano.
El buque italiano Mare Doricum, que portaba más de 900.000 barriles de petróleo brasileño, descargaba a las tuberías submarinas de la refinería La Pampilla, operada por Repsol en el distrito de Ventanilla (perteneciente a la región Callao), a 25 kilómetros del centro de la capital. Se produjo una fuga del crudo durante la descarga del buque.
La cantidad de petróleo derramado en el mar de Perú por Repsol alcanza los fue de unos 11.900 barriles lo que supone alrededor de 1,65 millones de litros de crudo. La petrolera alega que son 1.500 barriles menos.

El primer reporte emitido desde la compañía a la autoridad ambiental indicó que el derrame estaba “controlado” y había afectado 2.5 metros cuadrados de mar, con 0.16 barriles de crudo. Sin embargo, el petróleo avanzaba el domingo 16 con rumbo norte sin control debido a las corrientes. Según Repsol, el vertido fue causado por el “oleaje anómalo” que produjo la erupción del volcán submarino de Tonga, y esto provocó un pequeño tsunami que elevó de manera inusitada el nivel del mar y provocó el que agua se adentrase varios metros en tierra. Esta condición anormal del mar produjo supuestamente la rotura de una amarra del buque. Todavía no se conoce el lugar donde se produjo la fuga y por cuanto tiempo se vertió crudo al océano hasta que pudo detenerse el bombeo.
La versión de la empresa ha sido desmentida por la Marina de Perú, por veleristas que se encontraban a la hora del derrame frente al buque, y por el propio capitán del buque, quien declaró a tres ministros y un congresista que no había más de tres nudos de viento ni olas en ese momento.
Discrepancias entre Repsol y el Gobierno de Perú
Según confirmó el Gobierno de Perú, se estima que la catástrofe medioambiental ha afectado aproximadamente a 100 kilómetros de costa. El Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) señaló que Repsol ha incumplido los plazos de la primera serie de medidas dictadas para limpiar el desastre ambiental. De esta forma, la multinacional ha sido amenazada con multas millonarias.
La empresa española, por otra parte, afirma que su único objetivo es remediar las consecuencias ambientales del derrame y que, para ello, ha desplegado «todos los recursos humanos y técnicos necesarios». Esto supone más de 2.000 personas en playas y decenas de embarcaciones trabajando en alta mar. Sin embargo, el pasado lunes el ministro de Ambiente peruano, Rubén Ramírez, anunció la suspensión de las operaciones de carga y descarga de hidrocarburos de la empresa Repsol en el mar “hasta que brinde las garantías técnicas de que no se va a producir otro derrame”.
Según el gobierno, la empresa “no ha evidenciado acciones claras de limpieza y remediación frente a lo sucedido”. La resolución del Ministerio de Ambiente pide a Repsol que el plan de contingencia de la refinería La Pampilla considere una mayor “capacidad de respuesta inmediata ante la ocurrencia de un derrame de hidrocarburos de gran volumen” e “incorpore medidas necesarias para afrontar eventos” como el del 15 de enero. La compañía ha considerado esta medida “desproporcionada e irrazonable”.
Consecuencias para la fauna y la flora.
El vertido ha afectado a una reserva nacional de islas donde viven aves productoras de guano, un fertilizante natural; los pocos ejemplares que quedan de nutria marina también se han visto dañados. El jefe del servicio de áreas naturales protegidas, José Ramírez Maldonado, aseguró que “los daños son incalculables” y se califica la situación como un “desastre activo” que afecta gravemente a la mortandad de aves y mamíferos.
Asimismo, el informe de una misión interdisciplinaria del Colegio de Ingenieros considera que los impactos ambientales en la geología marina y costera presentan son inciertos respecto de sus efectos en el mediano y largo plazo. La autoridad ambiental informó de que hasta el 25 de enero estaban contaminadas 11.637 hectáreas de mar y litoral lo que supone más de 116 millones de metros cuadrados.


