En menos de dos semanas se producirá la primera vuelta de las elecciones en nuestro país vecino. La campaña electoral comenzó en el día de ayer con Macron como favorito y Marine Le Pen postulándose como la más posible para acompañarle en segunda ronda del 24 de abril.
Para entender las elecciones es muy importante conocer el sistema del país. Francia es una república semipresidencial, que cuenta con un presidente (jefe del Estado) y un primer ministro (jefe de gobierno). El presidente es elegido por votación popular, sin embargo, el primer ministro es escogido y nombrado por el presidente de la República.
Normalmente, el Presidente de la República tiene el poder de la cámara, pero puede darse el caso de que no. Anteriormente, en el país se producían las elecciones legislativas con un espacio muy amplio de tiempo a las elecciones a la presidencia; actualmente las elecciones tienen lugar en espacios de tiempo más cortos para evitar la cohabitación que da lugar a problemas de mandato y negociaciones muy complejas.
El actual jefe de Estado afronta la recta final hasta el 10 de abril con un margen de ventaja reducido en las encuestas. Según una media que elaboró el pasado domingo el semanario Le Journal du Dimanche (JDD) con los cinco últimos sondeos, la diferencia entre ambos candidatos ha pasado de catorce a nueve puntos en poco más de dos semanas.

Los principales candidatos a las elecciones
Emanuel Macron, el actual presidente, sigue como favorito pese a los grandes incidentes por los que se ha visto marcada su legislatura (Chalecos Amarillos, pandemia de Covid o recortes sociales). Este candidato ha presentado un programa electoral que vaticina otro periodo de políticas neoliberales.
En segundo lugar, su principal rival es Marine Le Pen, la líder ultraderechista busca lograr la victoria conociendo muy bien sus límites. En los últimos tiempos se ha vuelto más moderada y el pasado fin de semana expuso en France 2 que: “Lo que quiero no es pasar a la segunda, sino ganar. Creo que en los próximos cinco años la población merece algo mejor que la política de saqueo social de Macron, algo mejor que ver cómo se hunde su poder adquisitivo”.
Algunos creían que Le Pen iba a perder apoyo ante la aparición de Éric Zemmour, el otro candidato ultra que posee un discurso radical más articulado teóricamente, con mayor argumentación histórica. Sin embargo, el extremismo de Zemmour ha colaborado a que la imagen de Le Pen se modere y a alejarla aún más de su padre, fundador del partido Reagrupamiento Nacional, antes Frente Nacional.
En tercer lugar en las encuestas se encuentra Jean-Luc Mélenchon, líder de Francia Insumisa (LFI, izquierda radical) el cual busca lograr la victoria también por tercera vez. El reto para el candidato es inmenso, este busca atraer al electorado de la izquierda y que los barrios populares no se abstengan y acudan a los comicios.
Le Pen y Mélenchon compiten, de alguna manera, por un mismo electorado, el de las clases populares y de quienes exigen una política más social. En los últimos treinta o cuarenta años, en nuestro país vecino muchos obreros o personas con menor renta han dejado de votar a la izquierda y se han visto atraídos por las propuestas de la extrema derecha.
Con menores expectativas se encuentran Valérie Pécresse, de ideas conservadoras por Los Republicanos. Yannick Jadot, el eurodiputado, es la apuesta ecologista, su objetivo es superar el umbral del 5% de los votos emitidos. Esta es la única garantía de que, además de un fracaso electoral, su candidatura no suponga también un descalabro económico, puesto que quienes se ubican por debajo de ese índice no ven cubiertos sus gastos electorales por parte del Estado.
Por último y representando a una izquierda poco convencida se encuentran Fabien Roussel y Anne Hidalgo. El primero representa al Partido Comunista Francés, el diputado había dado las elecciones de 2012 y 2017 su respaldo a Mélenchon. Por otro lado, Hidalgo es la candidata por el Partido Socialista Francés, todas las encuestas la ubican en lo más bajo de la tabla. Estos resultados recrudecerán aún más la crisis del socialismo francés.
Predicciones
Francia ha llegado a un punto en el que es prácticamente imposible que la izquierda aspire a gobernar. Desde que el socialista Francois Hollande terminase su mandato en 2017, la izquierda francesa transita una travesía por el desierto en la que no se vislumbra el final. Hay varios factores que pueden haber afectado a este declive de la izquierda; entre ellos destacan las decepciones que causó Hollande, la aparición de un centro que trastocó el sistema de partidos o el auge de la extrema derecha hacia la que se ha trasladado parte del voto obrero. En los próximos tiempos y según vaticinan las encuestas, la izquierda francesa deberá adoptar otra estrategia para recuperar el apoyo de sus votantes y lograr un poder real en el país galo.
Se prevé una alta abstención, fomentada en parte por el desencanto de muchos electores de Macron, esto puede alterar sustancialmente los cálculos. El actual presidente obtuvo mucho voto prestado de las izquierdas en las elecciones del año 2017. No hay garantías de que eso se repita ante una Marine Le Pen que da menos miedo, mucho más moderada, por lo tanto los resultados podrían sorprendernos. Debemos esperar al día 10 de abril para conocer los resultados y quiénes serán los candidatos que competirán el próximo 24 de abril en la segunda vuelta de las elecciones.

