En los últimos meses la inteligencia artificial (IA) ha crecido de manera exponencial
La inteligencia artificial es la capacidad de las máquinas y los sistemas informáticos para realizar tareas que normalmente requieren inteligencia humana como el aprendizaje, la resolución de problemas, el razonamiento o la toma de decisiones.
La IA procesa grandes cantidades de datos y aprende de ellos de forma vertiginosa para mejorar su capacidad de realizar tareas específicas. Es capaz de reconocer patrones, procesar el lenguaje natural, tiene visión artificial, aprende de manera automática y también automatiza procesos. Es cierto que la IA puede realizar una amplia gama de tareas y ha demostrado ser útil en una variedad de campos, incluyendo la medicina, la ciencia el comercio y la industria.
Pero, ¿debemos tener miedo de la inteligencia artificial?
No necesariamente, su impacto en la sociedad puede ser tanto positivo como negativo, todo depende de cómo se utilice. Es importante tener en cuenta que la IA es una herramienta creada por lo humano y, por tanto, su uso y desarrollo depende de las decisiones que tomemos como sociedad.
Por un lado, la IA puede ser beneficiosa, puede mejorar la eficiencia de procesos, resolver problemas complejos y mejorar la calidad de vida de las personas. Por ejemplo, en la medicina, la IA puede ayudar en el diagnóstico y tratamiento de enfermedades, mientras que, en la agricultura, puede ayudar a mejorar la productividad y reducir el impacto medioambiental.
Por otro lado, la IA también puede presentar riesgos y desafíos, como el aumento de desempleo debido a la automatización, la discriminación algorítmica y la falta de transparencia en la toma de decisiones. Además, existe la preocupación de que la IA pueda ser utilizada con fines malintencionados, como el espionaje y el control de la información.
No es miedo lo que debemos tener a la IA, debemos ser conscientes de sus posibles impactos positivos y negativos, trabajar para desarrollar y utilizarla de manera ética y responsable, es decir, tomando decisiones informadas y considerando sus implicaciones a largo plazo.
La inteligencia artificial puede confundir, engañar o malinformar al usuario. Todo se puede hacer, todo se puede crear y todo se puede difundir. Si ya vivimos en un mundo digital en el que los bulos están a la orden del día, la IA en tan solo unos meses ha conseguido aumentar esa divulgación de contenidos falsos o manipulados. Hace unos días explotaron las plataformas musicales con el lanzamiento de un tema titulado “Heart on my Sleeve”, interpretado por Drake y The Weeknd; a simple vista nada raro, pero el detalle está en que ni los propios artistas estaban enterados de que existía el tema porque fue creado a través de la IA. El responsable de la “falsa” canción fue un usuario llamado Ghostwriter977.

Otra noticia de hace tan solo unos días es que un artista alemán ha rechazado el premio de un prestigioso concurso internacional de fotografía tras revelar que la obra que presentó había sido generada por inteligencia artificial. Boris Eldagsen ganó la categoría abierta creativa del Sony World Photography Award de este año con su obra: “Pseudomnesia: The Electrician”, muestra a dos mujeres de distintas generaciones donde la mayor se aferra a la más joven. Rechazó el premio porque afirmó que se trataba de un experimento y que participó para comprobar si los concursos están preparados para que se presenten imágenes de IA. Y no lo están.

La inteligencia artificial se está abriendo camino a pasos agigantados, antes de que se creen leyes para comprobarlas, antes de que se rijan unos límites o se impongan reglas sobre su uso. Por ello, como simples internautas debemos utilizarlas como una herramienta más para aprender e investigar, pero siempre informándonos y comprobando su procedencia.

