Todos hemos presenciado una película, leído una obra literaria o incluso experimentado en primera persona una situación donde una primera interacción romántica se convierte rápidamente en un vendaval de amor apasionado
Según expertos en psicología, detrás de esa ilusión de cuento de hadas puede ocultarse una forma de manipulación emocional conocida como love bombing o bombardeo amoroso.
¿Qué es el love bombing? Consiste en brindar atención y afecto de forma exagerada, principalmente hacia una pareja romántica, en las primeras etapas de la relación. Aunque parece romántico, puede ser parte de un ciclo de abuso psicológico.

«Yo acababa de salir de una relación en la que no recibía casi nada, y llegué a otra en la que él, recién después de conocerlo, me invitaba a todo, siempre llegaba a buscarme con un café o un postre, todo el día estábamos hablando, iba conmigo al gimnasio, me esperaba muchas horas para llevarme a mi casa y me llevó a conocer a su mamá. Yo me empecé a sentir muy agobiada», describe a BBC Mundo Alejandra, una diseñadora colombiana.
La distinción entre el love bombing y un “enamoramiento saludable” puede resultar ambigua. Es común sentirse profundamente enamorado en las primeras etapas de una relación debido a la actividad hormonal y de neurotransmisores. Los expertos concuerdan en que no hay nada de malo en dejarse llevar por demostraciones de afecto intensas y profundas. Sin embargo, las preocupaciones surgen cuando el amor se muestra de manera calculada para manipular al otro e inducir comportamientos que de otra manera no se manifestarían.
Los diferentes momentos
Indudablemente, nuestro cerebro está diseñado para buscar la repetición de experiencias que nos han generado placer, tales como los regalos, las muestras de cariño y las palabras amables. Este mecanismo es conocido como el sistema de recompensa. Este sistema juega un papel fundamental en la formación de vínculos afectivos, como el apego hacia nuestros padres o cuidadores durante la infancia, lo cual es esencial para nuestro desarrollo personal.

El love bombing capitaliza astutamente esta función cerebral. Podemos encontrar tres fases distintas. En la primera fase, el abusador utiliza demostraciones exageradas de amor y afecto para convencer a la víctima de su supuesto enamoramiento, llevándola a idealizar la relación. Después comienza el afecto intermitente, donde las muestras de amor comienzan a disminuir gradualmente, mientras que el abusador adopta comportamientos más hostiles y manipulativos. Finalmente, en la fase de descarte, el abusador termina abruptamente la relación sin dar explicaciones, dejando a la víctima en un estado de confusión, inseguridad y culpa. Este comportamiento a menudo se manifiesta mediante el ghosting, donde el abusador desaparece sin dejar rastro, exacerbando la vulnerabilidad y los sentimientos de culpa en la víctima.
¿Responsabilidad afectiva?
El love bombing está estrechamente vinculado con la falta de responsabilidad afectiva, ya que quienes lo practican suelen carecer de esta cualidad. La responsabilidad afectiva implica hacerse cargo de los propios sentimientos, expresarlos de manera transparente y practicar la empatía y la honestidad. Aquellos que la poseen mantienen una comunicación asertiva y clarifican sus intenciones.
Aunque a menudo es difícil evitar caer en este fenómeno, ya sea por confianza en la otra persona o por falta de autoestima, es importante comprender que el objetivo no es ser objeto de un amor desmedido, sino cultivar una relación basada en el amor saludable. Es fundamental recordar que la cantidad de amor no es lo más importante, sino la calidad del mismo.


