Biden no incluye a Sánchez en su ronda de consultas a varios líderes europeos para coordinar la respuesta al conflicto
El Gobierno ha exhibido esta semana unidad en el seno de la coalición ante la crisis que se vive en Ucrania debido a una eventual invasión de Rusia, a pesar de la conocida postura antimilitarista de Unidas Podemos. Asimismo, la oposición ha cambiado de estrategia y este miércoles el líder del Partido Popular, Pablo Casado, llamó al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para mostrarle el apoyo del PP a fin de ejercer “sus obligaciones en el marco de la OTAN”.
Sánchez obvió las discrepancias en relación con la posición del Ejecutivo respecto a este contencioso geopolítico, que lo definió como “un momento difícil y crítico” en las relaciones de la Unión Europea y de la OTAN con Rusia. Con anterioridad, el socio minoritario del Gobierno acusó a la parte socialista de este de mantener una posición “belicista”, lo que el presidente negó el miércoles defendiendo que existe “unidad” en el presente escenario de “diplomacia y desescalada”. Los esfuerzos se están concentrando en la disuasión. “Es importante trasladar a Rusia que si se produjera una eventual intervención militar va a tener repercusiones masivas, importantísimas para su economía en términos de sanción”, advirtió.
Por otra parte, en la llamada de unos 25 minutos que mantuvieron Sánchez y Casado, a iniciativa del líder popular, se evidenció un cambio de tendencia del PP al desmarcarse de Vox y ejercer una oposición de Estado en los temas capitales de la política internacional y, en particular, en el rol que va a jugar España en este conflicto. Desde la crisis migratoria de Ceuta en mayo de 2021 ambos no habían conversado telefónicamente. El Partido Popular, en un principio descartaba tomar la iniciativa para hablar con Sánchez puesto que, en su opinión, la información obra en poder del Gobierno y es su responsabilidad informar de la situación.
Sánchez agradeció a Casado el apoyo y le manifestó que el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, mantendrá informados a todos los grupos parlamentarios de la situación según avancen los acontecimientos. También le trasmitió que en caso de que “las circunstancias lo hicieran necesario”, será el propio Sánchez quien informará al presidente del PP directamente.
Según fuentes cercanas al Ejecutivo, el movimiento de Pablo Casado pretende visibilizar las contradicciones del Gobierno, que en un principio estuvo tensionado ante cómo gestionar la postura de España ante el despliegue de tropas de la zona de influencia rusa de Ucrania, sobre todo en las regiones del Donbás y la península de Crimea. En los últimos días, las declaraciones cruzadas entre los socios de la coalición se han reducido y aunque las posiciones de ambos son conocidas han decidido dejar a un lado las discrepancias para afrontar juntos esta amenaza.
Biden no incluye a Sánchez en su ronda de consultas a varios líderes europeos
El presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, organizó este lunes una videollamada con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, el secretario general de la Otan, Jens Stoltenberg, y varios líderes europeos para afrontar una respuesta común ante el despliegue de tropas rusas en la frontera con Ucrania y la realización de maniobras.
Entre los jefes de Gobierno estuvieron el primer ministro italiano, Mario Draghi; el canciller alemán, Olaf Scholz; el presidente polaco, Andrzej Duda; y el premier británico, Boris Johnson. Sin embargo, Pedro Sánchez no fue convocado a dicha reunión. La Casa Blanca afirmó al respecto que no tiene “diferencias” con sus aliados europeos y recordó en un comunicado que EE.UU. tiene “contacto estrecho con España a distintos niveles”.
El aval del Congreso sería necesario para enviar tropas a Ucrania
Este martes España envió varios buques de la Armada al Mar Negro en el marco de una misión permanente de la OTAN a la que España pertenece, lo que provocó las críticas de Unidas Podemos y la exigencia de una votación para autorizar del Congreso de los Diputados por parte de Vox. Según el Gobierno, esta operación es periódica y ya tuvo que ser avalada en su primer despliegue.
Sus objetivos, son “asegurar la disuasión y la defensa colectiva proporcionando opciones de respuesta rápida en el ámbito marítimo ante cualquier posible desafío”. El Consejo de Ministros aprobó el pasado 21 de diciembre la renovación de la participación de España en varias misiones permanentes de la OTAN, entre las que se encuentra la del Mar Negro.
Eventualmente, si estallara un conflicto entre Ucrania y Rusia, el envío de tropas españolas en el marco de una misión de la OTAN necesitaría una autorización previa del Congreso. La Ley de Defensa Nacional, promulgada a propósito después de que el Gobierno de Aznar desplegase tropas en la guerra de Irak de forma unilateral, obliga al Ejecutivo a pedir «con carácter previo» el aval del Congreso para la participación de las Fuerzas Armadas en misiones fuera de España. Una guerra en Ucrania sería una misión totalmente nueva y exigiría ese paso, como fue el caso del envío de soldados a Afganistán.


