En comentarios de instagram, dar el pecho se asocia con ser una buena madre, y en el caso contrario, de no serlo
Un estudio reciente de la Universidad Pompeu Fabra (UPF) dirigido por Mittzy Arciniega-Cáceres y Sílvia Escobar (del grupo de investigación Juventud, Sociedad y Comunicación (JOVIS) del Departamento de Comunicación de la UPF) identifica una correlacion entre lo que se entiende por una buena maternidad solo si va unida a la lactancia.
Es relativamente novedoso el fenómeno de lo que se conoce como instamamis —influencers que son madres y comparten y exhiben su maternidad con sus followers—. Muchas de ellas ascienden a cuantiosas cifras de seguidores. Pero el elevado numero de estos y las desbordantes bandejas de comentarios en sus perfiles parecen no invitar siempre a verdaderos espacios de reflexión.
Así lo muestra el estudio de la Universidad Pompeu Fabra (UPF), que manifiesta cómo persisten algunos estereotipos. Para ello, se respalda en perfiles como: @ohmama.matrona, @mamarylactar, @yaizallinas.enf, @sleepbunny.club y @lactapp_lactancia. Para este estudio, ambas investigadoras han analizado los contenidos, temáticas y valores subyacentes de 592 comentarios en 15 publicaciones de estas cuentas.
Las mommy wars
El estudio identifica una clara contradicción: Aunque la Organización Mundial de la Salud recomienda realizar lactancia exclusiva durante los primeros seis meses de vida del bebé, el permiso maternal en España es actualmente de 19 semanas. Esta disyuntiva imposibilita la opción de una lactancia continuada incluso si la mujer estuviese dispuesta a ello. Aquí es donde radican las expectativas imposibles, la presión social y las narrativas impuestas por las denominadas mommy wars —unas barreras sociológicas invisibles impuestas hacia la mujer y que contrapone la maternidad idealizada tradicional frente a las experiencias realistas de muchas de ellas—.
A juicio de estas investigadoras, las redes sociales son un candente caldo de cultivo para estas mommy wars. Siendo por un lado una gran ventana a la transparencia y a la accesibilidad de miles de usuarios con diversas situaciones, pero a la vez, suponiendo un «efecto llamada» a las dinámicas negativas. Las instamamis parecen sumarse a esas contradiciones en red. Quienes (según Mittzy Arciniega) «por un lado, se presentan como expertas en maternidad, crianza o lactancia y dan consejos y apoyo a otras mujeres. Pero, por otro lado, participan en dinámicas propias de la economía digital».
Cuatro tendencias que muestra el estudio
La investigación señala cuatro tendencias que se dan a modo de repetición. Un recurso predominante son las expresiones de culpa y sacrificio asociadas a la lactancia. Muchas de ellas se culpabilizan por no poder compaginar la vida laboral y la rutina con una lactancia continuada. Y otras admiten incluso haber sentido dolor físico al intentar cumplir con todo al mismo tiempo, pero lo consideran un esfuerzo recompensante.
Otra tendencia es la abundancia de relatos sobre las presiones sociales para ajustarse al canon tradicional, muchas de ellas en comentarios de instagram admiten haber sentido también presión y críticas por parte de familiares.
La tercera tendencia en la que ha reparado el estudio es la de elaborar el discurso en torno a las familias tradicionales «heteronormativas». Esta perspectiva deja de lado el resto de realidades y modelos de convivencia.
Por ultimo, se destaca el sentimiento de soledad materna. Siendo este un pensamiento bastante recurrente donde la presencia del padre o figura masculina sigue siendo limitada en muchos casos.
En definitiva, el estudio concluye acercando una reflexión general, Silvia Escobar ha observado que: «Aunque las madres expresan en Instagram las dificultades que les supone compatibilizar su vida diaria con la lactancia y crianza de sus hijos e hijas, lo conciben mayoritariamente como una problemática individual y no lo atribuyen a carencias sociales estructurales del modelo neoliberal y patriarcal”.
Consideran que la falta de perspectiva contextual no refleja con certeza la realidad. A su juicio, ampliar la conciencia crítica sobre estas dinámicas podría contribuir a cuestionar las expectativas sociales en torno a la maternidad y lo que conlleva.


