Allá en Las Tierras Altas

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Machado ya apreciaba la belleza de Las Tierras Altas de Soria, la zona más despoblada de Europa

La comarca de Tierras Altas, en la provincia de Soria, está formada por 20 municipios que corren el riesgo de quedarse sin habitantes. Tierras Altas tiene dos habitantes por kilómetro cuadrado. Las asociaciones y los propios convivientes luchan por tener acceso a facilidades que en la ciudad parecen básicas.

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Paisaje de la comarca de Tierras Altas

 

 

ALLÁ EN LAS TIERRAS ALTAS

“Allá, en las tierras altas,
por donde traza el Duero
su curva de ballesta
en torno a Soria, entre plomizos cerros
y manchas de raídos encinares,
mi corazón está vagando, en sueños…”
Paisaje de la comarca de Tierras Altas

El poeta llegó a Soria en mayo del año 1907 donde descubrió la más pura naturaleza. Hoy, las tierras que tanto admiró Machado están más vacías que nunca. A pesar de que la despoblación sea actualmente un tema muy sonoro, no es una cuestión novedosa.

 

 

En el año 1961, los periodistas Germán López y Alejandro Arias durante veinticuatro horas fueron los únicos habitantes del pueblo Villasecas Bajera, situado en el alto del puerto de Oncala, en la comarca de Tierras Altas. En la década de los sesenta, el éxodo rural empezó a incrementarse. Las familias se marcharon a la ciudad en busca de trabajo.

Ama Reportajes, 1961
Macaria Blanco a sus 92 años

Macaria Blanco, ahora de 92 años, tuvo que marcharse a los 16 años de Tierras Altas, de su pueblo; Villasecas Somera, para emigrar a Barcelona.  “Éramos muy felices”, dice Macaria. En el pequeño pueblo donde actualmente hay un habitante, eran más de cincuenta jóvenes. “Jugábamos a las cartas, a la gallina ciega, íbamos al río… Éramos siente hermanos y cuidábamos unos de otros. En mi familia éramos ganaderos, nunca nos faltó de nada.” Dice que se vivía muy bien. “La Hiruela era como un sol. Además, me gustaba mucho ir al colegio, que era obligatorio.” Cuenta que lloró muchísimo al tener que irse del pueblo: “Me acordaba mucho de mi casa, de mis costumbres. Perteneció a la primera generación en marcharse de pueblo y desde entonces la migración no ha dejado de intensificarse. Como Macaria, cientos de familias tuvieron que irse del pueblo en busca de trabajo. Desde hace cincuenta años los vecinos de Tierras Altas han buscado salidas a la despoblación. Los medios de comunicación se han hecho eco de la noticia gracias a la manifestación organizada por la plataforma Soria Ya! el 31 de marzo de 2019 en Madrid.

Manifestación 31-M Madrid

La plataforma Soria Ya! se creó en el año 2001 por ciudadanos sorianos resignados al abandono institucional de la provincia de Soria. Reivindican infraestructuras viarias, ferroviarias e industriales además de educativas.  En 2018, gracias al partido del C.D. Numancia contra el Real Madrid, la plataforma se hizo más popular. Durante el partido, los asistentes encendieron las linternas mientras gritaban “Soria Ya!”. Este hecho fue muy comentado en las redes. A partir de ahí, la plataforma tuvo más voz.

No solo las grandes plataformas forman parte de este gran movimiento asociacionista. Pequeños pueblos forman parte de ello, como la Asociación de Amigos de Sarnago. En 1980, cuando Sarnago, pueblo de la comarca de Tierras Altas, se quedó sin vecinos, las familias que tenían orígenes en el pueblo decidieron unirse mediante la asociación. Gracias a los 15 euros anuales de los 216 socios, han logrado muchas mejora para el pueblo, siendo así un ejemplo para los pueblos de alrededor. Han instalado alumbrado público por todo el pueblo, instalado agua corriente en las viviendas, cambiado la tubería, arreglado el cementerio, encementado las calles…

José María Carrascosa, presidente de la Asociación de Amigos de Sarnago en Sarnago

José María Carrascosa, vive en el País Vasco, pero tiene sus orígenes en Tierras Altas. Es el presidente de la Asociación de Amigos de Sarnago. Sarnago es el reflejo de una Soria despoblada. José María está muy involucrado en el movimiento de la España Vaciada. Cuenta que “en la playa no se menosprecia a los turistas y que en las zonas rurales no debería pasar”. José María dice que “las personas que se han quedado en el pueblo piensan que llegará alguien con una varita mágica que solucionará todo en cinco minutos, pero en realidad es un proceso largo. Es importante la aportación de la gente que vive de fuera.” Los vecinos de las zonas rurales son muy pesimistas. José María, recuerda un dicho para explicar el argumento de muchas de las personas que viven en los pueblos: “Que no venga nadie porque para repartir somos menos.”

La despoblación es un tema muy complejo pero las asociaciones no pierden la ilusión. Carrascosa explica que la vivienda es muy importante para acabar con el problema. “Se necesitan personas dispuestas a vender a un precio asequible. Además, es esencial la implementación de banda ancha en todas las zonas de la comarca. Con un buen acceso a Internet, mucha gente que viene solo en verano podría venir a pasar temporadas al pueblo.”

Debido a la crisis de la Covid-19, el teletrabajo y la educación de forma remota se ha incrementado, llamando a las personas con orígenes en Tierras Altas a pasar meses en el pueblo, donde hasta ahora solo venían en verano. El presidente de la asociación dice que la parte positiva “debería ser, a raíz de la pandemia; el poner en valor a la gente que vuelve a los pueblos a pasar temporadas y amar a la población flotante. Se deberían hacer pequeñas cosas para que la gente pase en el pueblo el mayor tiempo posible. Si la gente va viniendo a pasar largas temporadas, alguno se acabará quedando y poniendo algún negocio.

Oncala, pueblo de la comarca de Tierras Altas

Se habla de la España Vacía pero los vecinos de esta zona se preguntan: “¿Vacía de qué?” Esa España no está vacía del todo. El 20% de la población española vive en el 80% del territorio y viceversa. Parece impactante, pero no olvidemos que ese 20%, esa España interior, aún suma ocho o nueve millones de habitantes, algo más que la población de Nueva York.

En cuanto a Tierras Altas ,es también una zona poco vacía ya que cuenta con un inmenso patrimonio cultural. Su historia se remonta a hace 140 millones de años. En los montes de la zona se pueden encontrar yacimientos de huellas de dinosaurios. Quedan todavía castros de los pelendones, guerreros de la Edad de Hierro, sometidos por los legionarios de Roma en el siglo I.  Se pueden encontrar iglesias románicas y góticas. Trashumancia, hayedos y pinares…A sus montañas las acompañan el río Cidacos y el Alhama, además de las ovejas que pasean por sus montes. Tierras Altas no está vacía.

La vida en Tierras Altas es muy diferente a la vida en la ciudad. Los que viven en el pueblo ven la vida de otra manera. Antonio Arroyo, conocido como Toño, es el cura de la comarca. Lleva 40 años luchando para que la vida no deje de latir en estas tierras. Toño habla de realidades cuando habla de la despoblación. “Para ver el futuro hay que ver el presente”, dice.  Como signo de que hay futuro en la zona, habla de Yanguas, un pueblo que se ha regenerado en solo diez años. Hace una década había solo 20 personas, ahora mismo son más de 50. A raíz de la apertura de la escuela, se incrementaron los habitantes en el pueblo.

Toño desvistiéndose después de la misa de San Pedro Manrique, capital de la comarca | Fuente: National Geographic

El cura dice que “el turismo y la hostelería funcionan muy bien en la zona.” Cuenta que debido a la pandemia, el turismo rural se ha incrementado y la iglesia de Yanguas, entre otras cosas, ha recibido más de mil visitas este año. Tierras Altas no es solo un destino llamativo para los turistas, lo es también para los inmigrantes. Cuenta Toño que: “se está haciendo un esfuerzo muy grande por recibirlos”. En la escuela de San Pedro Manrique, la capital de la comarca, la mitad son inmigrantes. La vida en el pueblo es más barata.

Tierras Altas quiere llamar la atención de gente trabajadora, pero para eso, Toño dice que “es necesaria la banda ancha, además de la mejora de la sanidad.” En esta zona, la labor de la iglesia es muy importante. “Nosotros hemos acogido a familias en nuestras casas”, cuenta. El cura escogió Tierras Altas porque cuando llegó se estaba echando el freno a la despoblación y le “cogió el gustillo” a la vida de los pueblos. Conoció El movimiento Rural Cristiano, que está muy implicado en las tareas sociales, y le enamoró. Dice Toño que: “en los pueblos de Tierras Altas encuentras una acogida maja” El espacio natural, tan sano; da mucha paz. En Tierras Altas se compaginan cosas muy variadas: huellas de dinosaurios, un patrimonio religioso-artístico interesante, iglesias chiquitinas, que no son monumentos, pero que tienen su encanto, una naturaleza variada y original.”Toño se pregunta “¿en qué zona de España puedes encontrar huellas de dinosaurios y a la media hora una colección de tapices?”

 

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