La mutilación genital femenina: una violación a los derechos de las niñas

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El pasado 6 de febrero se celebraba el Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina (MGF). Según la ONU, esta práctica es reconocida como una violación grave de los derechos humanos, la salud y la integridad de las mujeres y las niñas. A pesar de esto, sigue vigente en cerca de 30 países y persiste en poblaciones emigrantes.

La MGF es la escisión total o parcial de los órganos femeninos por motivos no médicos. Según la OMS “es cualquier procedimiento que lastima los órganos genitales femeninos por razones que no son médicas”. En la mayoría de los casos se realiza contra la voluntad de las niñas y mujeres. La ablación no solo causa daños físicos, sino también psicológicos que suelen determinar el futuro de las niñas. Normalmente se realiza entre los cero y 14 años, aunque a veces también se lleva a cabo en mujeres adultas.

Se estima que la mutilación genital femenina se practica en África, partes de Medio Oriente y Asia y en la comunidad indígena Emberá (Sudamérica). Además, persiste en comunidades de inmigrantes en Europa, Norteamérica y Australia.

Mapa con el porcentaje de casos de MGF en todo el mundo
Mapa con el porcentaje de casos de MGF en todo el mundo | Fuente: BBC

Se considera que, hoy en día, más de 200 millones de mujeres y niñas vivas han sido víctimas de la MGF. Según cifras de la ONU, una de cada 20 niñas y mujeres han sido mutiladas de alguna forma. En España, 3650 niñas corren el riesgo de sufrirla, según el estudio La mutilación genital femenina en España de la fundación Wassu-UAB, coordinado por la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género. Con respecto a Europa, 180.000 niñas están en riesgo de padecer la MGF, mientras que 600.000 chicas repartidas en 13 países europeos tienen que vivir sus secuelas.

Tipos de mutilación genital femenina

La mutilación genital femenina se clasifica principalmente en cuatro tipos. El primer tipo se denomina clitoridectomía y consta de la eliminación total o parcial del clítoris y la piel que lo rodea. El segundo tipo se conoce como la escisión y consiste en la eliminación parcial o total del clítoris y los labios menores o pliegues internos que rodean a la vagina. El tipo tres es la infibulación. Consiste en el corte de los labios tanto menores como mayores (pliegues externos que rodean la vagina). Este tipo de mutilación provoca el estrechamiento de la abertura vaginal y a consecuencia existe un riesgo mayor de contraer infecciones. Además, en algunos casos, la abertura resulta tan pequeña que necesita de un corte para la realización del coito o el parto. El último tipo recoge la perforación, incisión, raspados y quema del clítoris o el área genital.

Hojilla de afeitar que se usa para cortar los genitales de las niñas
Hojilla de afeitar que se usa para cortar los genitales de las niñas | Fuente: BBC

¿Por qué se produce la MGF?

Los motivos de esta práctica dependen de la región y la época, sin embargo, todos responden a una serie de factores. La MGF es una convención social. Las familias se sienten presionadas por la sociedad y temen ser rechazadas por la comunidad si sus hijas no son mutiladas. Se cree que este ritual es una preparación para la vida adulta y el matrimonio, convirtiéndose en una parte necesaria de la crianza de la niña.

Además, la MGF asegura la virginidad antes del matrimonio y la fidelidad después de él ya que reduce la libido, produce miedo por parte de las mujeres a las relaciones sexuales y aumenta el placer sexual masculino. Las posibilidades de encontrar marido a las niñas aumentan gratamente.

Otro motivo es la eliminación de las partes impuras a las niñas, respaldándose en la religión, en la tradición cultural y en el honor familiar. Por último, las comunidades que practican este procedimiento creen que las mujeres mutiladas son más limpias y están más saludables, creencia totalmente errónea.

Repercusiones en la salud de las niñas

La MGF tiene graves consecuencias en la salud de las niñas y, en muchas ocasiones, provoca incluso la muerte inmediata de estas. En el momento del acto puede producirse dolor intenso, hemorragias, inflamación, infecciones como el tétanos, lesiones de los tejidos genitales y fiebre.

En cuanto a las consecuencias a largo plazo, es posible que sufran infecciones urinarias, problemas vaginales, menstruales y sexuales, complicaciones en el parto (se aumenta el riesgo de muerte en el recién nacido) y la necesidad de nuevas intervenciones quirúrgicas.

Dejando de lado los problemas físicos, las niñas tienen que lidiar con secuelas mentales y emocionales provocadas por la MGF. Ansiedad, depresión, falta de autoestima o trastorno de estrés postraumático son algunas de las enfermedades derivadas de la mutilación. Gran parte de las madres y las niñas mutiladas desconocen que, todos los problemas de salud que sufren son debidos a la ablación.

No obstante, existen procesos de reconstrucción, algunos desarrollados en España, que tienen como objetivo principal mejorar la salud de la mujer y, además, recuperar el placer sexual que algunas nunca han podido sentir. Estas reconstrucciones eliminan o curan cicatrices que oprimen nervios y suprimen el dolor sufrido por infecciones y problemas durante la menstruación.

Un grupo de mujeres escenificando la ablación del clítoris en Mauritania
Un grupo de mujeres escenificando la ablación del clítoris en Mauritania | Fuente: El País

La pandemia y la MGF

La pandemia del Covid-19 ha agravado la situación de la MGF. Gracias a las ONGs, la situación respecto a esta práctica había mejorado, bajando la incidencia desde 2001 hasta 2019 a un 5%. Debido a las restricciones por el coronavirus ha subido hasta un 30%. El decreto de confinamientos ha provocado el cierre de escuelas. Además, se han interrumpido las medidas de protección de la infancia y los programas de prevención de la MGF. La situación de pobreza de las familias ha incrementado el número de matrimonios tempranos de las niñas, que deben estar mutiladas previamente. Pese a todo, una de las mejores noticias de 2020 ha sido la prohibición de la MGF en Sudán, castigando esta práctica con tres años de cárcel.

30 millones de niñas corren el riesgo de ser víctimas en los próximos diez años. Es necesario actuar con determinación e implantar medidas para ponerle fin cuanto antes a todo este tipo de prácticas, ya que hablamos de una violación grave de los derechos humanos que sufren millones de mujeres y niñas por todo el planeta.

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