¿Por qué tenemos ese temor y cómo podemos disminuirlo?
Elegir una carrera universitaria es una de las decisiones más importantes en la vida de un estudiante. Sin embargo, puede ser también una de las más aterradoras.
¿Y si elijo mal? ¿Y si no me gusta? ¿Y si pierdo años de mi vida para luego darme cuenta de que mi dedicación es otra? Pensamientos así han rondado por la cabeza de todo estudiante antes de hacer la selectividad. En mayo, todos los estudiantes entran en un periodo de estrés y tareas acumuladas. Pero los que se llevan la peor parte son los alumnos de segundo de bachillerato. Un curso que es corto e intenso, y que desde el primer minuto de clase te repiten más de una vez la palabra ‘selectividad’.
El miedo a escoger una carrera incorrecta es más común de lo que se visibiliza. Asociamos miedo con debilidad o indecisión, pero no siempre está relacionado. El miedo es una reacción natural ante una elección que ‘parece’ definir el futuro de nuestras vidas.

Entonces, ¿por qué da tanto miedo decidir?
Estudiar una carrera es una decisión a largo plazo. La universidad implica años de estudio, sacrificio, esfuerzo económico, social y emocional. La idea de dedicar años a algo que podría no gustarte es intimidante.
La influencia del círculo cercano es un motivo de peso para las decisiones de uno mismo. La mayoría de personas cercanas a ti, a veces, piensan que tienen derecho a aportar su opinión, incluso, cuando tú ni la has pedido. Familiares, amigos o profesores a menudo proporcionan su visión acerca de lo que «deberías» estudiar. Esto genera presión y puede alejarte de tus verdaderos intereses.
A los 17 o 18 años, muchas personas aún no saben quiénes son ni qué quieren hacer. Aun así, se les exige tomar decisiones con grandes implicaciones, como decidir qué van a estudiar por el resto de sus vidas. Además existe el gran peso del temor al fracaso, la creencia de que cambiar la carrera es un error. En realidad, reevaluar las decisiones es parte del proceso de madurez tanto personal como profesional.
¿Cómo superar el miedo?
Conocerse a uno mismo parece ser una tarea sencilla, aunque realmente es más compleja de lo que se piensa. Dedica tiempo a reflexionar tus intereses, habilidades o metas. Plantéate cómo te ves en un futuro.
Cuando obtengas una idea genérica sobre lo que te interesa, infórmate sobre las carreras o estudios que se asemejen a tus gustos. Conoce los posibles ámbitos laborales o habla con personas que ya estén en esas áreas.
Permítete dudar, plantearte cambiar de campo. Dudar no es sinónimo de fracaso. Muchas personas descubren su vocación gracias a esas dudas.
Equivocarse también es parte del camino
Sentir miedo al elegir tu futuro es normal. Lo importante es no dejar que ese miedo te paralice. Más allá de un título universitario, lo que define tu futuro es la capacidad de adaptarse, aprender y crecer, en todos los ámbitos. Equivocarse forma parte del progreso.

