La manera de celebrar el fin de año cambia de un país a otro, y muchas de sus tradiciones sorprenden por la originalidad con la que dan la bienvenida al nuevo ciclo
Cuando el calendario llega a su última página, el mundo entero parece detenerse para mirar hacia atrás y hacia delante por un instante. El 31 de diciembre, no solo marca un fin de año, sino también un momento cultural marcado por rituales que van cambiando dependiendo del lugar.
A través de colores, comidas y festividades, cada país cuenta con tradiciones únicas para cerrar ciclos, y dar comienzo al año nuevo con la mejor suerte posible. Entre ellas, hay algunas que llaman considerablemente la atención de aquellos que no están acostumbrados a vivirlas.
Japón, 108 campanadas para limpiar el alma
En Japón, la despedida del año es un momento de limpieza y purificación. Es por ello que, durante las semanas previas al fin de año, hacen una limpieza exhaustiva de sus casas. Este ritual se le conoce como osoji. No solo tiene como objetivo tener un mayor orden, sino que también tiene un valor espiritual y metafórico, ya que se relaciona la limpieza de la casa con la del alma.
Otras de sus tradiciones al acabar el año son las 108 campanadas que resuenan en los templos budistas. Cada campanada simboliza un pecado terrenal y humano del que deben deshacerse. Con el sonido de cada una de ellas, los pecados se olvidan para comenzar el ciclo de la manera más purificada posible.
Brasil, saltar olas para atraer suerte
En las costas de Brasil, cada año millones de personas se reúnen frente al mar para ver fuegos artificiales y participar en distintas actividades y fiestas costeras.

La gente suele vestirse de blanco para atraer la paz, lanzan flores y linternas en honor a la diosa Yemanjá, en agradecimiento por el año que termina y para pedir protección y prosperidad para el que comienza. Además, es común saltar siete olas consecutivas mientras se hace un deseo por cada una de ellas.
Dinamarca, romper platos en señal de amor
En Dinamarca, una de las tradiciones más curiosas que realizan es la de romper platos en las puertas de los familiares y amigos. La tradición se remonta a la Edad Media, donde se creía que los platos rotos ahuyentarían a los malos espíritus y traerían buena suerte para el resto del año. Se dice que cuantos más platos rotos tiene una puerta, más popularidad y aprecio tiene la persona propietaria.

Además, en Dinamarca se dice que hay que «saltar» al nuevo año. Por lo que, los daneses se suben a sitios elevados como sillas y sofás y ,al sonar la primera campanada, saltan para finalmente brindar con champagne y felicitar el año nuevo.
Alemania, fundir plomo para predecir el futuro
Tras la cena, los alemanes tienen una tradición con la que se busca predecir el futuro. Se coloca un trozo de plomo sobre una cuchara y se calienta con el calor de una vela. El material derretido se vierte en agua fría y se espera a que solidifique. La forma que adopte una vez frío será la que dará lugar a interpretaciones sobre el porvenir.
Esta tradición se conoce como Bleigießen y hay ciertas formas establecidas que dan pie a varias interpretaciones. Si la forma simula flores o estrellas, atraerá la buena suerte. Si por el contrario tienen un mayor parecido a círculos, aros o coronas simbolizará un matrimonio cercano. Finalmente, si tiene forma de ratón, hará alusión al ahorro o a un amor escondido.

