Marco Rodríguez y José Ropero son los dos jóvenes creadores de este dispositivo que funciona con inteligencia artificial y que busca combatir la soledad no deseada
Cada año se diagnostican en España más de 40.000 casos de alzheimer y cerca del 20 % de la población, unos nueve millones de personas, sufre soledad no deseada, según el Observatorio Estatal de la Soledad No Deseada (SoledadES). Con la mirada puesta en quienes más lo viven, Marco Rodríguez y José Ropero, dos amigos sevillanos de 24 años, han creado Welyto, un dispositivo sin pantalla que, gracias a la inteligencia artificial, conversa con las personas mayores y les hace compañía. Su primera tanda de dispositivos llegará al mercado el 29 de octubre, con un precio de 30 euros al mes, y nace de la idea de poner la inteligencia artificial al servicio de una causa social y con un propósito claro.
De la idea inicial al dispositivo
Pregunta: ¿Cómo nace Welyto? ¿Por qué decidisteis orientar este servicio a las personas mayores?
Respuesta Marco Rodríguez: La idea nace cuando José tenía un TFG y me dijo: «Oye, Marco, quiero hacer algo con la inteligencia artificial». Y yo le dije: «Creo que es el momento de aplicarlo a las personas mayores, porque la inteligencia artificial está muy bien y programo lo que quiero en un día, pero las personas mayores son las que más necesitan este acceso y creo que las puedo ayudar». Vimos que la conversación era algo interesante y, a partir de ahí, nació. Además José, como publicamos en redes sociales, tiene una abuela que tiene alzheimer, y tiene una relación preciosa. Su abuela no se acuerda de mucho, pero sí que recuerda a su nieto y sí que le hace mucha ilusión. Es algo muy bonito de ver, y Welyto también le ayuda.

P: José, tú desarrollaste inicialmente el dispositivo en China (Shanghái). ¿Te inspiró el avance tecnológico del país para crear un proyecto con inteligencia artificial?
R José Ropero: A mí me dieron una beca de la Universidad de Sevilla para el Chill Lab Program, que es un programa que impulsa una incubadora que está en Shanghái y que está unida con la Politécnica de Madrid. Estuvimos allí cinco meses desarrollando tanto la parte empresarial de Welyto como la parte física de hardware y electrónica para poder comercializarlo aquí a la vuelta.
Yo me di cuenta en China de que en Europa y en España se mueve mucho el software en las startups, y en China se está migrando mucho al hardware, a todos los productos físicos. Por ejemplo, allí el tema de los drones está a otro nivel. En China ya hay muchos productos físicos para ayudar a las personas y hacerles la vida un poco más fácil en todos los sectores. Entonces, eso fue lo que más nos inspiró para traerlo aquí.
P: El dispositivo no tiene pantalla. ¿Por qué elegisteis solo la voz como vía de comunicación con el usuario?
R Marco: Solo hemos puesto voz y empezamos por un motivo muy sencillo: todo lo que sea una pantalla, al fin y al cabo, ya lo tiene en el móvil. Y el móvil es «complicado» de usar, mientras que la voz es un sistema que llevamos teniendo desde hace millones de años y que sabemos manejar perfectamente.
Entonces, es el sistema que menos fricción le pone a cualquier persona para poder acercarse a la tecnología. En Welyto, a partir de la voz lo puedes hacer todo: puedes subir el volumen, bajar el volumen, apagarlo, encenderlo, pedirle que te haga todo. Además, cuando tú vas a conversar con una persona, conversas con la voz; no hace falta una pantalla.
P: ¿Cómo ha sido emprender siendo tan jóvenes en España y con un producto dentro del sector científico? ¿Os habéis sentido apoyados por el sistema?
R Marco: Creo que emprender en España tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. La buena es el estar en casa, arropado por la gente (somos una empresa andaluza y, dentro de Sevilla, todo el mundo te quiere ayudar), y ver que todo el mundo quiere que te vaya bien dentro de lo personal.
Por otro lado, hay ecosistemas con mayor concentración de startups y con mayor concentración de talento que otros. Creo al 100% que se podrían fomentar más las startups de lo que se hace en España. Pero dentro de lo que cabe, está bien. Hay países peores y hay países mejores. España está un poco en la media.
¿Cómo funciona Welyto?
P: ¿Cómo funciona la IA de Welyto? ¿Desarrolláis modelos propios u os apoyáis en modelos existentes?
R José: Nosotros no somos tanto una IA, sino que tenemos un software en producción con una arquitectura muy sólida y muy amplia, que utiliza y se modela a partir de la IA de otras compañías. Pero, al final, nuestro diferencial es cómo modificamos, cómo moldeamos todo lo que hay detrás de esa idea para que hable el idioma de las personas mayores.
Yo creo que lo más complejo es crear un producto que los abuelos entiendan, que no les dé tanto miedo, que se vayan adaptando. Ese es el reto más grande que tenemos, y nosotros usamos la idea, la vamos moldeando un poco con diferentes empresas y cogemos de ellas, pues, lo que nosotros queremos como objetivo.
P: ¿Cómo habéis adaptado el sistema a las voces, el ritmo del habla y las dificultades de comprensión de las personas mayores?
R Marco: Desde el principio tuvimos claro que íbamos a elegir para Welyto la voz de mujer, porque la voz femenina genera mayor calma y más ganas de conversar, te da calidez, y la voz masculina puede llegar a sentirse un poco más rígida o incluso de orden, simplemente por cómo ha transcurrido la historia hasta hoy. Es una cosa que para nosotros tenía lógica y luego nos dimos cuenta de que había muchos estudios que lo respaldan.
R José: En cuanto a cómo interactúa el dispositivo con los usuarios, al principio hicimos 50 prototipos que funcionan de una manera que no es la que vamos a tener ahora en el modelo de lanzamiento que sacaremos próximamente. Este modelo es consciente de en qué momento del día te habla, si te ha hablado antes, si no…
Este está hecho solo para una persona, porque los anteriores prototipos podían interactuar con dos personas, pero, si les metes dos personas, se hace mucho más complejo iniciar la conversación y saber qué persona es.
Con los 50 primeros usuarios a los que les mandamos Welyto hemos sacado muchísima información para hacer que ahora sea una conversación mucho más real, una interacción mucho más humana que simplemente una relación con una máquina.

P: ¿Puede la IA detectar cambios en el estado de ánimo, la rutina o el lenguaje que sirvan de señal de alerta, por ejemplo, si esa persona muestra comportamientos inusuales o pasa días sin activar el dispositivo?
R José: Con esas cosas tenemos que tener cuidado con la protección de datos, pero, por ejemplo, Welyto puede avisar a la familia si detecta un comportamiento anómalo. Welyto no es solo el dispositivo, sino todo el ecosistema que lo envuelve.
La familia tiene una aplicación para interactuar con el dispositivo y poner recordatorios médicos, recordatorios de pastillas, de cumpleaños, de citas, lo que sea. También se pueden mandar mensajes, y tiene esa parte de “mantener el legado”: se pueden programar preguntas más biográficas para que Welyto se las haga al usuario sobre su vida.
Datos, información y privacidad
P: ¿Cómo gestionáis la privacidad y el almacenamiento de los datos de los usuarios?
R José: Sí, todo va encriptado en el dispositivo automáticamente y pasa al servidor completamente encriptado.
R Marco: El valor de encriptar los datos en el dispositivo, que se dice mucho pero es importante transmitirlo, es que no hay un momento en el que el dato viaje sin encriptar. Esto es distinto de encriptar en el servidor, ya que ahí hay un momento en el que los datos viajan como libres. Al encriptar los datos en el dispositivo, estos viajan al servidor como si ya les hubieran puesto un candado antes de salir.
Encriptar los datos en el dispositivo es una tecnología más difícil y que requiere un dispositivo especial, pero, al encriptar en el dispositivo cuando manda los datos, ya viajan sin que nadie los pueda ver, a no ser que seas el dueño del dispositivo, o sea, la persona que habla con Welyto.
Nosotros nos hemos curado siempre en salud y enviamos todo encriptado, siguiendo el GDPR, la ley de protección de datos de Europa. Hay mucha broma con que en Europa nos gusta mucho cumplirla. Entonces, nosotros la cumplimos desde el minuto uno porque nos queríamos quitar de problemas, y eso es muy importante tenerlo claro: lo investigas y lo cumples; nosotros llegamos al máximo nivel de protección.
P: ¿Qué información ve la familia a través de la app y cómo se equilibra con la autonomía y la intimidad de la persona mayor?
R Marco: A través de la app puedes mandarle mensajes e interactuar con el dispositivo. Es como si fuese un chat: tú le mandas un mensaje y Welyto te contesta, pero tú no puedes ver si el abuelo ha hablado con Welyto ni lo que ha dicho, por la protección de datos.
R José: La aplicación familiar del dispositivo es también una aplicación amplia y permite a la familia, por ejemplo, enviar preguntas que luego Welyto puede hacerle al usuario.
Futuro, alcance y aprendizajes
P:¿Podría este modelo aplicarse a otras situaciones, como otras condiciones de salud o cuidados de larga duración?
R Marco: Se podría aplicar a todas aquellas personas que sufren soledad no deseada. Nosotros nos centramos en las personas mayores, pero incluso gente de nuestra edad la sufre y podría usar Welyto para paliar en cierta medida la soledad, aunque no sería la recomendación que le haría.
Las personas mayores sufren soledad porque tienen dificultad de movimiento y una serie de dificultades que la fomentan. Se podría aplicar a todas las personas que también pasen tiempo en un sitio sin estar muy acompañadas, además de a personas con discapacidad física.
Al fin y al cabo, Welyto, aparte de otras muchas cosas, es una vía para democratizar el cuidado. Que una persona te cuide todo el rato requiere mucho dinero, mientras que Welyto tiene un precio de 30 euros al mes, que es mucho más asequible y puede ser una alternativa para todas las personas que necesiten un cuidado o que una persona esté pendiente de ellas mucho rato.

P: ¿Planeáis exportar el modelo a un uso diferente al individual, como en residencias o en el sistema sanitario español?
R Marco: Sí. De hecho, como hemos publicado recientemente en nuestras redes sociales, hemos estado en la Fundación Reifs, un grupo que tiene residencias de mayores en Andalucía. Allí hemos estado trabajando con las personas de la residencia, contándoles qué es Welyto, enseñándoles cómo funciona y quitándoles un poco el miedo al dispositivo.
P: ¿Cuáles serán los siguientes pasos del proyecto? ¿Os gustaría exportar Welyto a otros mercados?
R José: Por ahora, el 29 de octubre sacamos nuestra primera tanda de Welytos al mercado. Ahora mismo tenemos 500 Welytos en una sala produciéndose paso a paso. En cuanto a exportarlo, todavía queda para eso. Primero nos tenemos que asentar en el mercado español, que los abuelos interactúen con ellos, que les guste, que los usen y les sean útiles. Ir poco a poco es lo suyo.
Podríamos meter mañana a Welyto en Italia; solo le tendríamos que cambiar el idioma en 10 segundos. Pero, al final, llevarlo al mercado de otro país requiere entender la cultura. Primero necesitamos entender la cultura de nuestros propios abuelos para ir mejorando el producto para ellos y, ya después, podríamos ir cambiando de mercado.
P: Más allá de Welyto, ¿qué os ha enseñado crear un modelo de IA aplicado a personas mayores?
R Marco: Lo primero que me sale cuando me preguntan esto es que los abuelos necesitan más atención. Las personas mayores necesitan que más personas jóvenes y con tiempo vayan a visitarlas y simplemente estén con ellas, que les dediquen un rato y pasen tiempo con ellas, que para ellos ya es mucho.
Es simplemente dedicarles un poco de tiempo. Y no tiene que ser el abuelo de otra persona: dedica tiempo a tus abuelos, llámales, hazles partícipes de tu vida, aunque sientas que no les importa… Todo lo que sea hacerles sentir que les tienes en mente es importante, vale la pena y les hace felices. Ese es el mayor aprendizaje y es lo primero que me sale, mucho antes de cualquier aprendizaje sobre negocios.
R José: En cuanto a nuestro aprendizaje empresarial, estamos aprendiendo a valorar más las cosas. Welyto es un proyecto muy social, muy de sentirlo, y estamos encontrando nuestro propósito con ello. Todos deberíamos encontrar nuestros propósitos de acuerdo con nuestros valores e intentar profundizar mucho en ellos, y no saltar de un proyecto a otro solamente por el dinero.


