¡Que viene la IA!
El cineasta Gore Verbinski regresa con Buena suerte, pásalo bien, no mueras, una obra tan divertida como demencial y, sorprendentemente, similar al presente distópico que vivimos.
Hace 42 años, James Cameron estrenaba en la gran pantalla The Terminator (1984). La película, hoy todo un clásico, mostraba los esfuerzos de una joven para sobrevivir los ataques de un androide del 2029 cuyo objetivo era permitir que en el futuro una inteligencia artificial controlase el mundo.
Aunque en su tiempo sonase lejano o de ciencia ficción, el mundo está a escasos tres años de llegar al tiempo de Terminator y su Skynet. Sin embargo, se podría decir que hemos llegado a ese futuro… y apesta. Eso sí, parece que no hemos sido los únicos en darnos cuenta de esta distopía, Gore Verbinski (Trilogía Piratas del Caribe) también.
Después de 10 años de descanso, tras la enigmática Cura del bienestar (2016), el cineasta nortemericano regresa. En esta ocasión, pone la carne en el asador con Buena suerte, pásalo bien, no mueras (2026): una propuesta única, divertida y atractiva.
Black Mirror conoce a Terminator
La cinta, protagonizada por Sam Rockwell (Tres anuncios en las afueras), sigue a un viajero del tiempo que viaja al pasado para reunir a un equipo de desconocidos que le pueda ayudar a derrocar una IA malvada.
Verbinski aprovecha el carisma innato de Rockwell para construir la obra entorno a su personaje: tan imprevisible como gracioso y demente. A partir del encuentro inicial, la película viaja a través de diferentes flashbacks. En ellos muestra y amplían el trasfondo de su equipo de «héroes».

En ese sentido, la obra bebe bastante de Black Mirror o La Zona Negativa. Con sus minirelatos, expone los peligros de la tecnología en este mundo, cada día más distópico. Y pese a lo aterradores que parezcan, no dejan de asimilarse demasiado a la realidad.
Para apoyarse en sus otros personajes, Verbinski cuenta con un elenco a la altura acompañando a Sam Rockwell: Haley Lu Richardson, Juno Temple, Michael Peña o Zazie Beetz. Todos ellos edifican estas exploraciones de los peligros de la IA, aportando el lado humano y su toque para la comedia.

De ese modo, cuanto más conocemos del pasado de los personajes y del futuro que Rockwell trata de prevenir, más evoluciona la cinta. Buena suerte, pásalo bien, no mueras va superando niveles, creciendo en el nivel de locura que plantea.
En ese sentido comparte similitudes con Matrix y la oscarizada Todo a la vez en todas partes. Una vez los protagonistas ‘escapan’ de su rutina y, lo que consideran vida real, acaban afrontado un mundo completamente nuevo.
Desde adolescentes poseídos por sus móviles a robots asesinos o centauros hechos de gatos, todo es un peligro en esta batalla contra la IA.
El futuro es hoy
La visión del film de primeras puede parecer algo boomer en relación a la tecnología, los móviles y la IA. De hecho, mientras la veía no podía dejar de pensar en la frase de las madres: «Eso te pasa por usar mucho el móvil».
Sin embargo, profundizando más en ella, hay algo realmente tenebroso en lo real que se siente y cómo lo que trata como una hipérbole quizás no es tan exagerado.

Al fin y al cabo, es una sátira y se ríe de la realidad, pero a la vez es imposible no pensar hacia qué futuro avanzamos. Y eso da precisamente miedo. ¿Estamos condenados a vivir el futuro de Buena suerte, pásalo bien, no mueras?
A diferencia de Terminator, en la obra de Verbinski su futuro no es una guerra contra las máquinas. Es un mundo donde estamos condenados a perder nuestra propia inteligencia y nuestra libertad bajo el yugo de la IA y su promesa de darnos una falsa felicidad. Justo lo que nos pasa con el algoritmo de TikTok, mostrando más y más vídeos de gatitos mientras deslizas. ¿Seguro que es tan lejano?
En conclusión, Buena suerte, pásalo bien, no mueras es un regreso por todo lo alto a la mente de Gore Verbinski con un Sam Rockwell completamente desatado. Una obra que se ríe de nuestra inteligencia artificial con un enfoque arriesgado, divertido e imprevisible. Para los amantes de la ciencia ficción un completo acierto.


