Aristóteles, encima táctico

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El puto amo de la filosofía

Uno de los grandes pensadores que ha dado la humanidad es sin duda alguna Aristóteles. En este artículo te explico por qué, a mi juicio, este pensador tiene la categoría de ser con todas las letras EL PUTO AMO.


La causa, el efecto, y el primer motor inmóvil

En el mundo observamos a través de los sentidos que suceden cosas. Si nos paramos a pensarlo, esas cosas a las que llamaremos efectos siempre son causadas por otra cosa anterior, que es su causa. Sin embargo, esto nos llevaría a pensar en una sucesión infinita de causas y esto es imposible y paradójico. Aristóteles, de manera brillante, razonó que debía de existir una primera causa. El quid de la cuestión está en pensar que esa primera causa, por definición, no ha podido ser causada por otra cosa. Tampoco ha podido ser causa de sí misma porque entonces tendría que ser anterior a ella misma. Simplemente es una causa que no ha sido causada por otra cosa anterior. Puede resultar paradójico, pero no es un razonamiento lógicamente imposible. Esta primera causa, a la que Aristóteles llamó primer motor inmóvil, tiene que ser eterna e infinita. Es eterna porque siempre ha sido y siempre será, y es infinita porque por tanto ocupa todo. Este primer motor inmóvil es acto puro, el ser en sí mismo con todo lo que ello implica.
Si vivimos en un mundo que es, ya que no puede no ser, y nos remontamos atrás, aquello que es, tiene una causa anterior (causa eficiente), y por tanto el mundo de las cosas que son tiene una primera causa.

Contra el terraplanismo

Como lo oyes. Ya en el siglo IV antes de Cristo, Aristóteles sentenció en sus obras la defensa de que la Tierra no era plana, sino que era esférica. Más adelante, tras la revolución científica, esta teoría quedó perfectamente validada.
Uno de las primeros motivos por los que el filósofo pensaba esto es porque observó que cada parte de lo observable en el mundo tenía un peso dirigido hacia el centro, y si esta fuerza era igual en todos lados, esto llevaría a que la masa de las partículas que son atraídas fueran similares por todas partes, dando de resultado una esfera.
Otra cosa que observó el pensador griego fue que los navegantes veían distintas estrellas según el lugar en el que se encontraran. Si la Tierra fuera plana, todos veríamos las mismas estrellas sin importar el lugar en que estuviéramos, pero como esto no es así, podemos concluir junto con lo primero que la Tierra tiene forma de esfera

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Todo tiene una finalidad

Para Demócrito en el mundo solo existían dos cosas: los átomos y el vacío. Los átomos son las partículas más pequeñas de las que está compuesta la realidad. Si por un lado, los átomos no tienen color, sabor, etC, carecen de cualidades sensibles, y si por otro, (para Demócrito en su momento) estos se unen de forma azarosa creando elementos (no dista mucho de lo que podríamos pensar ahora sobre la formación de los elementos de la tabla periódica), esto nos podría llevar a pensar que todo lo que nos rodea es casualidad.
Sin embargo, para Aristóteles existen cuatro causas en las cosas: la causa material (de lo que está hecho), la causa formal (lo que es), la causa eficiente (lo que lo hace cambiar o comenzar) y la causa final (para lo que es algo). Los átomos no se pueden entender de forma inteligible sin la causas formal y final, ya que los átomos son algo determinado (átomos) y tienen efectos propios como el movimiento, por lo que tienen una finalidad. Para Aristóteles, la finalidad de las cosas está en las cosas mismas. Por poner un ejemplo, una semilla tiene como finalidad convertirse en un árbol y no en un elefante. Podemos concluir, por tanto, que a menos que A tenga como propio un efecto B (su causa final), en el mundo no hay un orden azaroso, ya que no está justificado en términos inteligibles. Por lo tanto, la finalidad de las cosas, su teleología, es un rasgo real del mundo.



En qué consiste la virtud

El filósofo estagirita creía que todas las acciones que llevamos a cabo son medios para conseguir un fin. Este fin último es alcanzar la felicidad. Las riquezas, el amor o la amistad son sólo medios para alcanzar la felicidad. Sin embargo, esos actos que nos hacen felices no siempre constituyen la felicidad. Para que esto sea así los actos deben ser virtuosos. A diferencia de Sócrates y su maestro Platón, Aristóteles no creía que valiera con conocer la idea de bien o de justicia. Aquel que es bueno lo es porque practica el bien con sus actos. Para que algo como el bien nos acerque a nuestro fin último, que es la felicidad, estos actos han de ser virtuosos, y la virtud se encuentra en el punto medio las cosas. Por ejemplo, la virtud de ser valiente está en el punto medio del exceso de ser temerario y de ser un cobarde. Esto se puede aplicar a otras virtudes, y esto junto a la actividad del alma y los bienes materiales, de manera equilibrada, nos hace felices. El alma es aquella cosa que hace al ser humano ser ser humano. Aquella actividad que tienda a satisfacer esta parte del alma, la cual es la filosofía, nos realizará y colmara nuestro el fin último.

Los sistemas de gobierno

El pensador griego observó que en el mundo se repetían, de manera más o menos parecida, las formas de gobierno del ser humano. El pensador creía que somos un animal social, un zoon politikón. Como tal, para la vida en sociedad ha ideado distintos tipos de gobierno, por lo que en este sentido, el ser humano es un animal político. Los tipos de gobierno para Aristóteles son varios: cuando de forma beneficiosa, gobierna uno, lo denominó monarquía. Cuando gobiernan varios, aristocracia. Y cuando gobiernan todos, democracia. Sin embargo estos sistemas pueden ser perjudiciales, por lo que pueden convertirse en tiranía, oligarquía y demagogia, respectivamente. Esencialmente, a día de hoy podemos decir que esta concepción sigue vigente, y los distintos tipos de gobiernos que existen en el mundo son variantes que se pueden catalogar en alguna de las tres siguientes categorías, siendo la más común la oligarquía

 

Disclaimer

Este pretende ser un artículo de divulgación folosófica. En él me he basado en libros que he leído y divulgadores (especial mención al canal de YouTube «Adictos a la filosofía»), pero no soy ni filósofo ni experto en Aristóteles. Doy fe de erratas por los errores que haya podido cometer con este autor.

 

 

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