El Palacio Real de Madrid, la joya del Barroco

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El cambio de guardia y el relevo solemne son unos de los actos por los que más se visita el Palacio Real, debido a los antecedentes históricos que éstos conllevan. Vestida la Guardia Real con su uniforme de gala, similar al que utilizaba el ejército español en tiempos de Alfonso XIII, y el desfile de más de 400 personas y 100 caballos que escenifican el relevo, hacen representativa e importante esta construcción. ¿Pero qué es lo que realmente esconde el Palacio Real de Madrid?

El Palacio Real de Madrid, también conocido como Palacio de Oriente, es uno de los edificios más emblemáticos y sorprendentes que nos ofrece la historia del arte barroco. Actualmente, es la residencia oficial del Jefe de Estado y el edificio más grande de la Europa Occidental (pues goza de 135.000 metros cuadrados). No obstante, los reyes residen en el Palacio de la Zarzuela; mientras que éste es usado para la realización de ceremonias y actos simbólicos.

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Su historia se remonta al siglo XVIII cuando el Real Alcázar de Madrid (fortaleza musulmana del S.IX) se encontraba ocupado por el monarca Felipe V tras conseguir la victoria en la Guerra de Sucesión Española. Éste, consideró que la arquitectura estaba recargada de austeridad por lo que ordenó la realización de nuevas reformas. María Luisa de Saboya, esposa del rey, recogió el estilo barroco francés y lo impuso en el mismo alcázar.

Sin embargo, la reestructuración de la fortaleza no duró mucho más tiempo, puesto que el incendio de la Nochebuena del año 1734 fue el punto decisivo para demolerlo por completo y transformarlo en un palacio acorde (artística y socialmente hablando) a la época. A pesar de que este hecho haya pasado a la historia como la demolición causada por un incendio, cabe destacar que las malas lenguas atribuyen la ilusión del borbón por renovar la residencia a la desgracia ocurrida aquella noche.

El nuevo edificio se encuadra, por tanto, dentro del Barroco, con un estilo neoclasicista. El arquitecto principal encargado de diseñar el palacio fue Filippo Juvara, quien se inspiró en las obras realizadas por Bernini para el Palacio del Louvre, en París. No obstante, continuó la obra su discípulo Juan Bautista Sachetti, aunque participaron a su vez otros como Francesco Sabatini o Ventura Rodríguez.

Fachada del Palacio Real en la actualidad | Fuente: Creative Commons

La estructura del edificio recuerda al antiguo Alcázar remodelado al modelo palacial español, debido a su planta cuadrada y el añadido del patio también cuadrado. Por medio de las tres puertas centrales se puede acceder a la Escalera Principal, atrio de plaza elíptica que se comunica con un pórtico donde los monarcas guardaban su coche. Esta escalera incluye dos leones de mármol blanco, en los que se apoyó Napoleón mientras comentaba a su hermano: “Al fin tengo a esta España tan deseada. Hermano mío, vas a vivir en mejor casa que yo”.

Otro de los acontecimientos más importantes ocurridos en la Escalera Principal fue cuando Manuel de la Concha y Diego de León asaltaron y atentaron contra Isabel II el 7 de octubre de 1841.

Escalera principal del Palacio Real de Madrid | Fuente: Creative Commons

No debe caer en el olvido la importancia de algunos de los salones más emblemáticos del palacio, entre los que destacan: el Salón de Columnas, el Salón del Trono, la Sala de la Corona o la Gasparini.

El Salón de Columnas era antiguamente utilizado para la celebración de bailes y funciones; sin embargo ahora se encarga de ceremonias civiles y actos de Estado, entre ellos, la firma de la abdicación del Rey Juan Carlos I en el año 2014.

Por otro lado, el Salón del Trono, conservando el poder del recargamiento barroco. Hacia la mitad de esta sala se visualiza el elemento fundamental de la Monarquía Española: el trono, flanqueado por las estatuas de Minerva y Apolo.

Del mismo modo se encuentra la Sala de la Corona, siendo este objeto uno de los símbolos principales del poder de la monarquía española. La museografía de esta sala se completa con el sillón del Trono (perteneciente a Carlos III) y la Mesa de los Esfinges (obra francesa adquirida por Carlos IV).

Por último, una de las cámaras que más llama la atención a la hora de visitar el palacio, es la Sala Gasparini: resultado de un recargado de colgaduras bordadas en seda y multitud de hilos de oro y plata, el salón ofrece una visión preciosa de la época de Carlos III, monarca que ocupó el edificio mientras el pintor Gasparini la decoró.

A la izquierda, Salón de Trono; a la derecha, Salón de Columnas | Fuente: Creative Commons

La historia del arte moderna nos ha dejado una de sus grandes joyas en Madrid, el Palacio Real, siendo este el fruto de una acumulación incontable de acontecimientos históricos que han dejado huella por el resto de los tiempos. Es impresionante como a través de unas cuantas paredes del estilo rococó, cargadas de elegancia y majestuosidad, puedes rebobinar a la época dorada de la Corte y profundizar un poco más en ella.

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