El surrealismo en el cuento de nuestra infancia, la mejor exposición interactiva de la Fundación Canal
La exposición gira en torno al cuento de 1962, Alicia en el país de las maravillas del escritor Lewis Carrol, quien consiguió crear un personaje que fascinó a los lectores por su atractivo literario y también juntar dos géneros muy diferentes en una misma obra, la fantasía y la ciencia.
La muestra está dividida en distintas salas inspiradas en los 12 capítulos que componen el libro, el primero se narra a través de los cuadros de Salvador Dalí y Marie Laurencin, en una serie de dibujos caracterizados por Alicia cayendo en la madriguera del conejo y adentrándose en el mundo de las maravillas.

La visita empieza en un pasillo de poca luminosidad, una decoración otoñal con hojas secas y colores oscuros similar al que tienen las madrigueras que permite a los espectadores entrar en el cuento. En cambio, en la segunda y la tercera sala se aprecian los cuadros más coloridos de Dalí como El charco de lágrimas y Una carrera en comité y una larga historian que hablan de las primeras sensaciones de la protagonista conociendo a los curiosos personajes que forman aquel universo más allá. Una de las escenas más míticas del cuento es representada por John Tenniel en el dibujo Una merienda de locos, que consigue capturar el momento en el que Alicia tiene una reunión de té con el sombrerero.
Una exposición interactiva
El cuarto y el quinto capítulo del cuento dan un giro inesperado al estar recreados en una sala totalmente interactiva: el suelo es un espejo enorme presidido por una larga mesa de color rosa adornada con magníficos postres, entre ellos un pastel, en referencia al apartado donde Alicia come uno para mermar su tamaño humano. En esta habitación hay dos espejos, uno te hará crecer y otro te hará menguar.

En el sexto y séptimo capítulo es donde más podemos observar los cuadros del pintor vanguardista con piezas como El consejo de una oruga o Cerdo y pimienta, siendo una inmersión en la novela. Sabe describir en sus cuadros el desarrollo de Alicia al descubrir las maravillas del conocimiento de los personajes que conoce, las situaciones que vive y sobre sí misma. Sus cuadros son una metáfora al proceso de metamorfosis que sufre el personaje principal una vez entra en el país de las maravillas y por eso las esquinas de los cuadros de Salvador Dalí presentan abundantes mariposas.
El papel del surrealismo en el cuento
El octavo y noveno capítulo, narra el encuentro entre la Reina Roja, la villana de la historia y la dulce joven, en una pista de croquet que se representa en toda la exposición a tamaño real, es un guiño al capítulo El campo de croquet de la reina, donde Alicia conoce el palacio y a los bufones de su majestad. Se representa ese instante clave cuando la Reina de Corazones ordena la mítica frase “que le corten la cabeza”.
Otra de las referencias de la habitación es la cantidad de piezas de los distintos artistas que consiguen que se puede viajar por la historia a través de los dibujos. Es indudable que la caracterización del Castillo Rojo se aprecia en toda la muestra, tanto en los enormes jardines como las puertas de oro y los espejos que simbolizan la riqueza del lugar.

El décimo capítulo, La contradanza del bogavante, representa un alocado baile en el que los distintos animales forman parejas con bogavantes y cuyas figuras se ejecutan entre el agua y la superficie. La sala es caracterizada de forma extraña y extravagante, aunque lo que atrapa son las paredes llenas de las creaciones artísticas de Laurencin en donde se plasma toda su creatividad, en una serie de dibujos de cromática colorida donde los protagonistas son los bogavantes.
Los últimos capítulos están protagonizados por el juicio que organizan los reyes de corazones contra Alicia, presidido por los seres fantásticos, donde todos deciden si la intrusa debe formar parte del reino. Para ello, la Función Canal ofrece un salón repleto de cartas de póquer de impresionante tamaño para reflejar el poderío de la reina.

El final del cuento
El surrealista final del cuento es narrado en un enorme mural que representa la escena de la protagonista recuperando su tamaño original y siendo perseguida por los animales hasta que consigue escapar a su mundo real por el mismo lugar por donde entró. Este dibujo de Jonh Tenniel ofrece un punto de vista irreal que rompe con lo lógico y racional, ofrece una mirada fantástica de la realidad y distorsionada por elementos sacados de la ficción.
Al terminar de recorrer las salas a través del vídeo de Walt Disney se podrán descubrir las escenas cinematográficas más icónicas del cuento infantil, acabando así la exposición que une el arte de las vanguardias con el fenómeno infantil literario.


