La serie que polarizó a la opinión pública incluso antes de estrenarse; ‘Escándalo. Relato de una obsesión’

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Foto promocional 'Escándalo. Relato de una obsesión' | Fuente: Telecinco
Foto promocional 'Escándalo. Relato de una obsesión' | Fuente: Telecinco
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Crítica al primer capítulo de la serie de Telecinco

El pasado día 8 de enero se subió a las redes de Mediaset España el tráiler de la serie, anunciando más tarde que se estrenaría el día 11 de enero a las 22:50 en Telecinco. Narra la historia de Inés (Alexandra Jiménez), de 42 años, que trata de suicidarse sumergiéndose en el mar. Hugo (Fernando Lindez), de 15, no tarda en socorrerla, salvándole la vida. Esto desencadena que Inés se enamore obsesivamente de él.

El debate está servido

Twitter no tardó en llenarse de opiniones de rechazo hacia la serie, no son pocos los que han acusado a Telecinco de blanquear y romantizar la pederastia, condenándola antes de verla. La creadora, Aurora Guerra, no se ha quedado callada ante las críticas y ha afirmado para La Vanguardia que es “un poco la historia de Lolita pero a revés; que un hombre mantenga una relación con una menor se ve más normal que si lo hace una mujer, aunque obviamente es inaceptable en ambos casos».

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Y no ha sido la única en hablar, Santiago Díaz, uno de los guionistas de la serie, ha comentado: “No pretendemos normalizar la pederastia. ¿De verdad su título os lleva a pensar eso? ‘Escandalo’ y ‘obsesión’ no suena muy romántico».

Primeras impresiones

Como prometía la sinopsis, lo primero que vemos es cómo Inés se hunde en el mar con el propósito de acabar con su vida. Ya inconsciente es salvada por Hugo, quien la lleva hasta su casa para que entre en calor. La toma entre sus brazos para secarla y que recupere la temperatura y acto seguido mantienen relaciones sexuales. Sí, así tal cual, sin comerlo ni beberlo.

Inés y Hugo tras su primer encuentro sexual | Fuente: Mitele
Inés y Hugo tras su primer encuentro sexual | Fuente: Telecinco

Es una escena sexual sumamente gratuita que deja descolocado a cualquiera porque sucede sin ningún tipo de pretexto. Por supuesto, no se puede perder de vista que esto ha sucedido minutos después de que Inés tratara de acabar con su vida. ¿En qué cabeza cabe que lo lógico después de tratar de acabar con tu vida sea mantener relaciones sexuales con tu salvador?

Una vez han acabado, antes incluso de decirse sus nombres, Hugo le pregunta: «¿Por qué querías matarte?». Inés tiene el detalle de preguntarle qué edad tiene. Desde fuera se ve todo tan absurdo e inverosímil que más que un drama como prometía ser da la sensación de ser una parodia.

Después de esto, la historia se cuenta sola. Inés pone resistencia en principio, diciendo que no se pueden volver a ver y, por supuesto, vuelven a verse. Ambos se obsesionan con el otro: Inés porque se siente verdaderamente sola y lo ve como su salvación; Hugo porque es un chico inmaduro e incomprendido por su padre  que se cree que tiene la capacidad de salvar a una mujer madura que no puede cuidar ni de sí misma. Además, debido al fallecimiento temprano de su madre, tal vez nos «sorprendan» más adelante con algún tipo de explicación freudiana barata del por qué se ha «enamorado» de ella

El personaje de Inés

Como ya se sabe, ella es la protagonista de la historia. Es un personaje complejo, víctima y verdugo a la vez. Una mujer sometida a la voluntad de su marido. La serie realmente refleja de manera explícita el maltrato psicológico por parte de una pareja, pero la manera de hacerlo no es la mejor. Los comentarios de su marido desde fuera se perciben algo forzados. Por no hablar del personaje de Ainara, su hija de 14 años, totalmente insufrible y quien tiene unos comportamientos desmesurados e inverosímiles.

Inés con su marido e hija en el momento de anunciarles el embarazo | Fuente: El Televisero
Inés con su marido e hija en el momento de anunciarles el embarazo | Fuente: Telecinco

Pese a todo, conviene destacar la notable actuación de Alexandra Jiménez. En especial en la escena del aborto involuntario, un suceso evidentemente traumático para el personaje que abordaré con más detalle a continuación.

Inés tras haber sufrido el aborto involuntario | Fuente: El Periódico
Inés tras haber sufrido el aborto involuntario | Fuente: Telecinco

Los agujeros del guion

Como cabría esperar partiendo de una familia disfuncional, las reacciones de su marido e hija al aborto involuntario son desconcertantes. Si bien es cierto que desde el primer momento es evidente el maltrato de su marido hacia ella y la mala relación que tiene con su hija, los comentarios que dicen no permiten al espectador conectar realmente con la gravedad del asunto. Dan una imagen forzada, rozando el absurdo y el ridículo. Su marido le reprocha que eso le pasa «por haberse ilusionado demasiado», además de imponerle el divorcio porque está «harto de aguantar sus tonterías». Por otro lado, su hija Ainara no para de repetirle que «es una dramas».

Es cierto que al lanzarse un episodio semanal quizás se vaya descubriendo qué hay detrás de este desprecio gratuito, sin que obviamente sirva de justificación para este tipo de situaciones, ni en la ficción ni fuera de ella. Pero al contar con esos comentarios artificiales desde el principio y sin un contexto previo, se da la impresión inicial de tener un guion sumamente mal trabajado y pobre. 

¿Qué acogida ha tenido?

La opinión púbica se ha retractado. Solo hay que echar un vistazo a Twitter para notarlo. Lo cierto es que el ambiente se ha relajado porque no es una serie centrada únicamente en la relación entre Inés y Hugo. Al incorporar a los personajes del marido e hija de Inés se trata un tema que necesita visibilizarse: la violencia vicaria.

Sin embargo, es una buena idea mal ejecutada. La trama emana banalidad y eso no debería suceder cuando se tratan temas de tanto peso y relevancia como las relaciones de poder, la manipulación, la pederastia, el maltrato psicológico o la infancia traumática de la protagonista -que se deja ver a ratos-.

No obstante, sí que se puede aprender una lección de todo esto, en especial para los tuiteros: no juzgar jamás un contenido audiovisual por su tráiler. Es evidente que el montaje del avance está hecho con el fin de causar polémica y de llamar la atención de los telespectadores, pero nuestra responsabilidad como consumidores radica en ir un paso por delante y ser más listos que ellos.

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