El director de La Doncella y Oldboy vuelve a la gran pantalla para traernos un delicioso thriller policiaco, o más bien un romance loco, pasional y dramático.
Las cintas de Park Chan-wook parecen resistirse a premios de envergadura como los Óscar pero eso no le quita ni un ápice de reconocimiento a su talento. Park Chan-wook es uno de los cineastas más destacados del cine surcoreano y sus películas han resonado tanto que Hollywood decidió dedicarle otro de sus tantos remakes a Oldboy en 2013.
Aún así, el director se llevó el premio a mejor director en el Festival de Cannes y mejor montaje en el Festival de Seminci de Valladolid. Su última cinta también ha sido nominada a otros premios de renombre como los BAFTA o los Globos de Oro, entre otros.
Un noir al estilo Chan-wook
Esta película, estrenada el pasado 20 de enero, cuenta la historia del detective Hae-joon (Park Hae-il) cuando este comienza a investigar la muerte de un montañista durante una de sus escaladas. Hae-joon, con afán de descubrir qué ha pasado realmente, decide ir más allá y así conoce a Song Seo-rae (Tang Wei), esposa del fallecido y principal sospechosa del caso. Sin embargo, el detective comenzará a sentir por ella una atracción irrefrenable que desestabilizará su vida.

De esta forma, Chan-wook nos presenta una de las películas más románticas del año en formato de film noir. Aunque no se trata de una película del género al uso, la cinta tiene un aire Hitchcockiano. Esto se refleja en la pasión que se palpa entre estos personajes, pues realmente eso es lo importante, ya que el crimen pasa a un segundo plano (siendo este uno de los aspectos más tediosos a mi parecer).
El detective no es el típico hombre “duro” aunque eso no hace que la película quede exenta del machismo que sufren las mujeres y que el director también ha querido plasmar. Seo-rae (cuya actriz interpreta de forma maravillosa su papel) encaja en muchas de las características de la femme fatale, pero se trata de un personaje reintrepretado. Tiene un halo misterioso y sus intenciones nos mantienen en vilo durante toda la película, pues nunca sabemos qué quiere realmente. De esa forma, no podemos encasillarla.
La elegancia se encuentra en los detalles
La historia está dividida en dos partes claramente diferenciadas. Esta diferenciación se da, por lo que a mí respecta, definida por una frase que dirá uno de los personajes casi al final de la historia: “El momento en el que dijiste que me querías, tu amor terminó, y cuando tu amor terminó, mi amor por ti comenzó”.
La cámara y el montaje componen una coreografía que habla por sí sola como si de un personaje más se tratara. Cuando hablamos de Chan-wook, su montaje y estética son deliciosas y enigmáticas. La narrativa que elige también me parece muy acertada, siendo representativa del estado en el que se encuentran sus personajes, sobre todo el detective. Si este no está con Seo-rae, se imagina con ella. Por otro lado, aquellos cortes abruptos reflejan el insomnio que padece el protagonista. La banda sonora también encaja; compuesta de sonidos muy naturales como violines, cascabeles y lo que parecen ser incluso castañuelas, acompasa los sentimientos de sus personajes.

Cada palabra y gesto tiene un significado en el cine de Chan-wook. Ninguna frase es en vano, sino que una hora después el director tratará de chequear si has estado atento e hilará hasta el más insignificante detalle. Y aquí me gustaría destacar el diseño de sus pósters que resumen visualmente los aspectos claves de la película. En este caso refleja la dualidad constante entre el mar y la montaña, algo que podremos encontrar de forma más y menos obvia a lo largo de la película.
Un revolcón emocional
Las historias de Chan-wook parecen funcionar como una cirugía en la que las emociones de sus protagonistas son inevitablemente abiertas en canal. Sus sentimientos nublan su juicio y pasan a ser su razón de ser, dominando cada una de sus decisiones.
El uno parece inundar al otro y viceversa. Las acciones de sus personajes tienen un halo muy poético, como si se tratara de un amor tan pasional y desesperado como el de Romeo y Julieta. Aunque Decision to Leave no empata el revolcón que La Doncella supuso para mi (ya que el crimen a veces se me hacía pesado), las características del cine de Chan-wook han hecho que esta historia resuene en mí.

