‘Les Filles de Sète’ y la belleza de la jubilación

0
315
Portada de 'Les Filles de Sète' | Fuente: Pablo Jimeno y Andrés Ribagorda

Pablo Jimeno y Andrés Ribagorda comienzan su carrera audiovisual con un íntimo corto documental que ya ha sido premiado en varios festivales europeos. 

El jueves 12 de mayo se estrenó en los cines Renoir Retiro la ópera prima de dos jóvenes cineastas: Les Filles de Sète. Este corto documental cuenta la historia de siete mujeres que viven en el sur de Francia y la peculiar concepción que estas tienen de la jubilación: una vuelta a la infancia y un espacio para la creatividad. 

Publicidad

Les Filles de Sète: La ópera prima de dos jóvenes cineastas y su peculiar origen

Este es un proyecto que empieza por casualidad. Dos estudiantes Erasmus que apenas se conocían estaban visitando la zona y se toparon por azar con la ‘Rue de Tunis’ en la localidad francesa de Sète, lugar en el que iban a conocer a unas mujeres que estrecharon la amistad de los jóvenes de una forma inesperada. Se pasaron siete meses conociendo y filmando la frescura con la que estas le hacían frente a la jubilación. Así fue como unas señoras que les cuadruplicaban la edad se convirtieron en parte incondicional de su experiencia Erasmus.

Una vez finalizado el documental, participaron en varios festivales de cine europeos y han sido premiados en varios países como Alemania, Suecia, Turquía o Francia. A su vez buscaron financiación en Platino Crowdfunding, una plataforma que se encarga de apoyar los proyectos audiovisuales de jóvenes artistas. La recaudación de fondos fue todo un éxito y en apenas una semana ya habían cubierto la mitad de su objetivo mínimo. A raíz de este éxito, los directores de este corto dieron una ponencia en el Festival de Málaga acerca de la campaña que realizaron de la mano de Platino Crowdfunding y EGEDA (Entidad de Gestión de los Derechos de los Productores Audiovisuales).

Fotograma de Les Filles de Sète | Fuente: Pablo Jimeno y Andrés Ribagorda

Una peculiar forma de plasmar la belleza de la jubilación

“Lo bueno que tienen los documentales en general es que almacenas un trozo de la memoria de quien lo hacemos y de quien lo vive” comentaba Andrés en el estreno. Una frase que me recordó mucho a la esencia de Agnès Varda y su forma de hacer cine y documental. De hecho, la reconocida cineasta declaraba en uno de sus últimos documentales, Visages Villages (2017), que fotografiar rostros para ella era una manera de que estos no cayeran en el recoveco de su memoria.

Sin duda, Andrés y Pablo han sabido captar la vivencia tan especial de estas mujeres. Siete meses de trabajo compactados en apenas 25 minutos se antojan bastante cortos y no dejan indiferentes a ninguno de sus espectadores. Tras el visionado, sales a la calle con una renovada energía y te dices “¿por qué no?, me apetece montar un espectáculo con mis amigos aquí mismo”. Y te das cuenta de que esa es la actitud con la deberías despertarte cada día. 

Un evento íntimo

Gracias al apoyo que recibieron, Andrés y Pablo pudieron seguir adelante con su proyecto y así pudieron estrenar su corto documental en los cines Renoir Retiro, uno de los más conocidos de Madrid. Hubo un componente especial en el evento y es que las siete protagonistas de este corto acudieron por sorpresa. Los asistentes tuvieron la oportunidad de hablar con estas mujeres tan increíbles y escucharlas hablar sobre sus experiencias en vivo.  

Poder presenciar cómo dos jóvenes artistas presentaban su corto, con los nervios a flor de piel porque todo saliera bien, fue cuanto menos inspirador. Teniendo en cuenta que se trata de su ópera prima y que sus medios eran limitados, la producción de su corto y la trayectoria que han recorrido hasta ahora es admirable. Espero que su experiencia sirva para apoyar el talento de jóvenes artistas que tratan de abrirse paso en esta industria y todos podamos disfrutar de nuevas formas de ver el cine y el mundo.

Publicidad | Advertisement

Deja un comentario