La policía española nunca entrevistó a la tripulación del barco en el que Anglés huyó a Irlanda
Antonio Anglés, el asesino de las tres niñas de Alcàsser: Miriam, Toñi y Derisée, fue visto por última vez el 24 de marzo de 1993 en Dublín, hace exactamente 30 años, tras una larga e intensa huida por España y Portugal.
El fugitivo más buscado de España podría estar vivo y escondido en algún lugar del planeta. De ser así, hoy tendrá 56 años. Sin embargo, si no se le encuentra antes de 2029, el 14 de diciembre de ese año, Anglés será un hombre libre y sus crímenes habrán prescrito.
¿Quién es Antonio Anglés?
Desde niño, este hombre de origen brasileño, siempre fue conflictivo. A los 12 años empezó a trapichear y a cometer delitos menores, pero con el tiempo sus acciones se dotaban de una violencia mayor. La cúspide de sus crímenes salió a la luz el 28 de enero de 1993, cuando dos apicultores encontraron los cadáveres de las tres niñas de Alcásser: Miriam, Toñi y Desirée, desaparecidas desde el 13 de noviembre de 1992.
El estado de los cuerpos evidenciaba el ensañamiento del asesino: las penetró con el mango de un hacha y les arrancó los pezones, entre otras barbaries. Para la policía fue relativamente sencillo encontrar al responsable, ya que en las inmediaciones del terreno hallaron un documento médico a su nombre, aunque jamás lograron dar con él: Antonio Anglés inició su huida el mismo día en que se localizaron los cadáveres y nunca se le atrapó.
En su lugar, se condenó a Miguel Ricart, un amigo de la familia, que actuó como cómplice en este caso. Según contó el propio Ricart en sus múltiples juicios: «el principal autor fue Anglés» y no él.
Huida de Antonio Anglés
Una cadena de circunstancias, fortuitas o estudiadas, hace que Anglés tenga en la mayoría de las veces una ventaja sobre la Guardia Civil. Eso le permite escabullirse y esquivar a todas las fuerzas de seguridad españolas.
El 28 de enero, jueves, la Guardia Civil va a buscarle a la casa de campo de Alborache (Valencia), donde se refugiaba. Pero al no tener efectivos suficientes y al estar el fugitivo armado, retrasan la operación hasta las 15:00. Cuando llegan, Anglés ya no está.
En Valencia se cambia de look en una peluquería, y a partir de ese momento, tal y como han reconocido fuentes de la Guardia Civil en documental de La Sexta, Anglés: Historia de una Fuga, “vamos siempre por detrás de los pasos de este individuo”. Posteriormente intenta reservar una habitación de hotel, pero al no tener documentación, el dueño se lo impide.
¿Cuál es el problema? Se facilitó un teléfono para que, si alguien lo veía, se pusiera en contacto con las autoridades. La gente empezó a llamar, convencida de que estaba en este sitio o en aquel. Así que recibieron más de 100 llamadas, que tenían que comprobar, y la situación se volvió más caótica.
Los siguientes datos que se tienen de él son de la estación de tren abandonada de Vilamarxant (Valencia). Una familia de raza gitana vivía en esa antigua estación y aseguró que Anglés habitó durante dos o tres meses en una caseta abandonada de la zona. Cuando acude la Guardia Civil, Anglés tampoco está. Su idea era comprar un coche a estas personas para huir. Finalmente no fue a la compra, o “porque alguien le avisó o porque ve de lejos a los guardias civiles» que estaban camuflados de paisanos en la estación.

A pesar de que Vilamarxant estaba asediada por las autoridades, consigue zafarse de nuevo. Y lo hace en los bajos de un camión. Estamos a 9 de febrero de 1993. Al bajar del vehículo, el transportista le reconoce y se aleja un kilómetro. Después se monta en el coche de un agricultor y le obliga a conducir hasta Minglanilla (Cuenca). El agricultor tarda horas en contar lo sucedido, por lo que Anglés se vuelve a esfumar.
En ese pueblo roba un coche, cuyo propietario denuncia inmediatamente, pero en principio no relacionan el robo con Anglés, dado que están en una provincia distinta. ¿Qué pasa luego? El delincuente consigue llegar a Madrid y luego a Lisboa.
Estancia de Anglés en Portugal
En la capital portuguesa conoce a un chico y acaba viviendo varios días con él. Pero el joven le reconoce en unas imágenes en televisión, que decían que estaba «en busca y captura por el triple asesinato». La siguiente vez que se encontró con Anglés, este negó haber cometido los crímenes, y no le vio más. Dos días después de ese momento llegó la orden de detención, aunque al no cometer el delito el Portugal, no podía ser capturado hasta tener una orden de la INTERPOL.
El representante de la policía española, Ricardo Sánchez, llega a Lisboa el 16 de marzo y no se entrevista con el compañero de Anglés hasta el 18 o 19. Se han perdido dos días.
Anglés se embarca en el ‘City of Plymouth’
Ese mismo 18 de marzo, se cuela en el ‘City of Plymouth’, un barco mercante con destino Liverpool que hacía parada en Dublín. No es hasta seis días después, el 24 de marzo, cuando uno de los 12 miembros que formaban parte de la tripulación encuentra a un polizón a bordo. Ninguno sabía que era el criminal más buscado de España. Pensaron que era un polizón más que buscaba una vida mejor.

El 24 de marzo de 1993 atracan en el puerto de Dublín e inmediatamente la policía sube al barco, dado que sabían de la existencia de un polizón. Anglés estaba en un camarote de la segunda cubierta, donde estaban seis tripulantes: el cocinero, el maquinista, el contramaestre y tres marineros. Su estancia estaba bloqueada por tablones de madera para que no se pudiera escapar, pero cuando las autoridades abrieron el camarote, el fugitivo no estaba allí. ¿Cómo logró salir? Se sospecha que una de estas seis personas le ayudó, desconociendo que era un delincuente tan peligroso.
Testigo de esa huida fue el estibador del puerto de Dublín en ese momento, Gerry McDonell. El hombre confirmó que atisbó a Anglés bajar por la proa. En su opinión, “caminaba normal, como sin miedo” y se perdió entre los contenedores del puerto. Él también creyó que sería un polizón más. Después se lo volvió a cruzar cuando marchaba a casa en bicicleta. Un día después la policía irlandesa supo el tipo de criminal que era, así que le empezó a buscar en cientos de lugares. Ninguna vez con fortuna, pues desde ese 24 de marzo de 1993 no hay registros fiables de que haya estado en otro sitio.
La policía española nunca entrevistó a los tripulantes del ‘City of Plymouth’. En 1996, la jueza instructora del caso consideró «inútil» investigar la travesía. En 2019, gracias a la información recabada por los periodistas del documental Anglés: Historia de una Fuga, otra jueza pidió que se interrogara a los marineros. Habían pasado 26 años y los seis habían fallecido años atrás. Ya no se les podrá entrevistar.
Otras teorías
Son muchos los misterios y teorías que rondan la desaparición de Antonio Anglés. Se dice que pudo huir a Brasil, donde tenía familia, aunque esto no se ha podido comprobar. También se le ha buscado en Estados Unidos. Incluso un periodista irlandés llamado Barry Cummins asegura haber encontrado dos muestras de ADN de diferentes náufragos: una de 1993 y otra de 1994, que podrían coincidir con su perfil genético. Los resultados todavía no se han cotejado.
En los últimos años se han recibido llamadas de ciudadanos que dicen haberlo visto por las calles. Las intrigas siguen sin resolverse, y hay una que inquieta por encima del resto: ¿está vivo o muerto? De seguir con vida, en algo más de seis años podríamos cruzarnos con él en una cafetería, en un parque o en el autobús, porque será un hombre libre.



