La egiptóloga Laura Huertas López ha participado con su ponencia Nefertiti y la familia de Tutankamon en el ciclo de conferencias titulado Las Noches de Tutankamon. Su relato ha dibujado las líneas maestras de la época en la que vivió el Faraón Niño.
Todavía hoy existen muchas preguntas acerca del Antiguo Egipto que son difíciles de responder con seguridad. Sin embargo, el trabajo de profesionales de la arqueología y la egiptología trata de arrojar luz sobre estos inmortales misterios.
Las Noches de Tutankamon
El Faraón Niño es el protagonista principal de este ciclo de conferencias que protagoniza las noches de junio en el centro de experiencias inmersivas Madrid Artes Digitales en Matadero Madrid. Esta iniciativa se lleva a cabo de manera paralela a Tutankamon: la exposición inmersiva, que puede visitarse tanto si se asiste a una conferencia, como por separado hasta el 23 de julio.
Son un total de cuatro conferencias citadas para los días 22, 23, 29 y 30 de junio. Cada noche, un ponente experto aborda distintas facetas de la egiptología con una mirada transversal para entender cómo era un mundo que queda lejano en el tiempo.

Una cita el 29 de junio con Laura Huertas
Laura Huertas posee el grado en Historia por la Universidad de Sevilla, el título de Máster en egiptología por la Universidad de Liverpool y es doctoranda en egiptología por la Universidad de Sevilla.
Realiza una labor divulgativa de la arqueología y la cultura egipcia a través de su proyecto Laura Egiptología, vinculado con vídeos explicativos en YouTube, y Academia de Egiptología, en la que es posible aprender la lengua egipcia y la escritura jeroglífica.
Además, participa como arqueóloga en el Proyecto Djehuty, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, dedicado a la excavación y restauración del yacimiento de la tumba de Djehuty en Lúxor.
El árbol genealógico de Tutankamón
Laura Huertas destaca la idea de que el debate es habitual en egiptología, sobre todo a la hora de establecer relaciones de parentesco partiendo de fuentes escritas y del arte como fuente en sí misma.
Asimismo, destaca la facilidad con la que las pruebas de ADN pueden ser contaminadas involuntariamente por el equipo técnico a la hora de realizar los exámenes, por lo que se suma una dificultad añadida.
Uno de los debates más importantes acerca de la familia de Tutankamón trata de esclarecer con seguridad quién es su madre. Fuentes artísticas parecen apuntar hacia Nefertiti, esposa de Akenatón. Pero también existen representaciones artísticas que pueden señalar como la madre de Tutankamón a Kiya, esposa secundaria de Akenatón, y que esta falleció tras el parto.
La muerte de Kiya en estas circunstancias podría ser la razón por la que no aparece representada en fuentes que se datan en años posteriores. En cualquier caso, Laura Huertas señala que ambas opciones son viables y defendidas.
La revolución del Faraón Niño
Tutankamón era solo un niño cuando fue necesario que se sentara en el trono para gobernar. Y asumió una gran responsabilidad en un contexto complicado. Laura Huertas hace hincapié en esto: «Es necesario entender las dificultades que pudo llegar a tener una persona tan joven, un niño siendo probablemente aconsejado por adultos, pero enfrentándose a un Egipto muy difícil».

Llevó a cabo una serie de cambios que condujeron a una profunda revolución cultural en Egipto, entre ellos, restableció los antiguos dioses y cambió el diseño de las construcciones de los templos.
Los templos tradicionales no estaban techados cuando Tutankamón era niño. «Los templos tradicionales se iban oscureciendo conforme ibas adentrándote en su interior porque simbolizaban que ibas entrando a los misterios de los dioses«, explica Laura Huertas. De este modo, el interior era cada vez más pequeño y techado solo en el interior.
Esto conduce a pensar que, de acuerdo con Laura Huertas, «cuando Tutankamón llevó a cabo una serie de revoluciones, de cambios, para volver a la tradición, quizá estaba volviendo a un Egipto que no había conocido personalmente y que solamente había escuchado a través de otros».
Un faraón inmortal 100 años después
La tumba de Tutankamón fue descubierta en 1922 y todavía hoy continúa siendo un icono del Antiguo Egipto. Su figura despierta el interés común por su cultura y todo lo que rodeaba a su sociedad. En palabras de Laura Huertas, «después de 100 años, continúa en la memoria de todos nosotros».