Netflix estrenó el pasado noviembre esta película en la que el amor, el paso del tiempo y el destino son los protagonistas
Dicen que en la vida las personas experimentamos varios tipos de amor, y que el primer amor siempre acaba siendo el más importante. Esto es lo que vemos en Nuovo olimpo, dirigida por Ferzan Özpetek. El director plasma parte de su vida en este último proyecto.
En la Roma de los 70, Enea (Daminao Gavino) y Pietro (Andrea Di Luigi) viven lo que es el amor a primera vista, siendo además un amor furtivo, puesto que la homosexualidad no era contemplada con buenos ojos por aquel entonces en Italia. Bajo este pretexto, ambos se conocen en la más absoluta clandestinidad, apoyados en el cine como única manera de encuentro. Viven su amor de manera frenética, únicamente entregados a los sentimientos y al placer, totalmente idealizados. Sin embargo, su fantasía se tuerce y acaba resultando un amor frustrado debido a un revés que su destino se guardaba bajo la manga. Así, ambos personajes acaban saliendo bruscamente de la vida del otro, a pesar de quedarse a vivir mutuamente en sus corazones.
Si bien tanto Enea como Pietro acaban viviendo sus vidas de manera aparentemente normal, siempre está en ellos esa nostalgia, esa melancolía. La duda de cómo podría haber sido la vida si aquel accidente no hubiera ocurrido jamás. Cómo habría sido crecer juntos, aprender el uno del otro y complementarse. Aunque de que consiguen hacer todo eso, acaba siendo algo vacío. No necesitan que pase el tiempo, necesitan que pase el tiempo estando juntos.
Por fortuna, como el cine los unió por primera vez también lo hace una segunda, y finalmente ambos protagonistas consiguen estar en la vida del otro de manera permanente. El pasado ya no importa, a partir de ese momento lo único que les preocupa es el presente, su presente y todo el tiempo que les queda por compartir.
El primer amor como recuerdo permanente
Ferzan Özpetek habla a través del alma de los personajes de esa experiencia vital tan importante como es la del verdadero amor, el eterno y verdadero. Es un amor que nos marca de por vida, por mucho que esta avance siempre queda ardiendo dentro de nosotros. El director ejemplifica con esta historia —que al mismo tiempo es una oda al cine dentro del propio mundo del cine— que el amor hace oídos sordos al paso del tiempo y a la distancia. Cuando dos personas se quieren de verdad casi todos los factores externos dejan de importar, lo único que importa es ese sentimiento tan valioso que, en muchas ocasiones, nos acaba salvando.
Aquí, el trailer:


