Laia Costa y Hovik Keuchkerian protagonizan la adaptación cinematográfica de la novela de Sara Mesa nominada a seis Premios Goya
Galardonada con el premio de honor de la Academia del Cine Europeo, Isabel Coixet sigue innovando y sorprendiendo tras 40 años dirigiendo. En esta ocasión presenta la adaptación cinematográfica de una de las novelas más vendidas de 2020. Pese a que la directora catalana ha realizado proyectos muy eclécticos a lo largo de su carrera, Un Amor mantiene el hilo conductor feminista que unifica el ‘mundo Coixet’.
Sara Mesa, autora de la novela original Un Amor publicada en 2020, ha calificado a Nat, su protagonista, como “el personaje más odiado de la literatura española”. Sin embargo, esa desazón que provoca en el espectador las decisiones de Nat, no deja de ser fruto de un espejo que la película pone frente a nuestra persona. Como afirma Laia Costa, protagonista de la película, “todos hemos sido Nat en algún momento”. Las malas decisiones son parte de nuestro día a día. Desde aceptar una mala compañía por rechazo a la soledad, a no imponerse contra alguien que te enferma por miedo al conflicto.
La trama
Nat es una joven traductora que llega a La Escapa. En este pequeño núcleo rural al que se muda intentando empezar de cero, sufrirá abusos de poder y agresiones camufladas en una amabilidad que en todo momento cuestiona la valía de Nat por ser mujer. Chantajes emocionales que como mantras todos hemos recibido y emitido: “¿Y no tienes miedo tú sola aquí?”, “Cómo te ayuda todo el mundo menos yo…”, “No te puedes quejar, yo ya te avisé”… El paternalismo disfrazado de buenas intenciones a través de frases como las anteriores, es un goteo constante que acaba minando la moral de la protagonista.
Precisamente, serán las goteras de la casa destartalada que Nat ha alquilado, y el trato ruin con que el casero de esta responde responsabilizándola de todo mal, lo que fomenta la desilusión con la que se comienza un nuevo inicio. Frente a la hostilidad del frío, unos vecinos urticantes y un chucho que no termina de acostumbrarse, Nat acaba cayendo en el “trueque” que ‘el alemán’, personaje de Hovik Keuchkerian, le propone.

Un paisaje desolador
Localizaciones de La Rioja como Nalda, Villalobar y Ribafrecha han sido el escenario de una película que también abarca la ‘desidealización’ de la vida rural. Paisajes desiertos, llanuras y montañas imponentes construyen un set de rodaje que fomenta sentimientos contrariados de agobio y paz.
Actores como Ingrid García Jonsson, Hugo Silva y Luis Bermejo complementan un elenco de habitantes de la Escapa que desde posiciones diferentes se apiadan con cierta superioridad moral de Nat tratándola como un estereotipo de mujer indefensa y débil.
Un Amor es como “Una lija en las rodillas” según comentaba Isabel Coixet en el Congreso de Cima del verano pasado. A través de una ficción inquietante la directora ha retratado una serie de agresiones camufladas en comentarios patriarcales que forman parte de la realidad del día a día de las mujeres.


