Como recién llegada del espacio, la neoyorkina aterrizó en Vistalegre para deslumbrar con algunas de las canciones que más dotan de personalidad su exitosa y prometedora carrera musical
The Spinning Tour es el nombre de la segunda gira internacional que realiza Madison Beer. En la hora y media que dura el concierto, la artista emociona y hace bailar al público con unos vocales que derrochan sensibilidad y sensualidad con en equilibrio perfecto.
Después de una cuenta atrás de cinco minutos, la pantalla que iluminaba el recinto comenzó a proyectar lo que parecía una nave espacial llegando a La Tierra. Tras un viaje sideral, presagio de lo que sería el concierto, la cantante apareció con las melodías electrónicas de Home to Another One. Luciendo un vestido corto granate, Beer se mostró enérgica y desenvuelta delante de aproximadamente 5.000 personas.

Una vez cantó algunas de las canciones más movidas de su repertorio, comenzó un momento más íntimo con Showed Me(How I Fell In LoveWith You) en un sonido más acústico característico de su segundo álbum Silence Between Songs. Los flases del público, que cantaba a pleno pulmón las profundas letras de los temas, iluminaron el lugar como cientos de estrellas.
Uno de los puntos más solidos del concierto son los visuales que acompañan a la perfección los sentimientos que narran las canciones. Así, la experiencia audiovisual es total pese a que en ocasiones la acústica del espacio supusiese que la voz quedase camuflada entre los instrumentales. No obstante, los alardes vocales de la artista quedaron más que presente en temas como la emotiva Selfish, canción en la que sentada en las escaleras del escenario, emocionó a los asistente con sus melismas e interpretación.
Electrónica y sensualidad
Tras varios temas de corte melancólico y reflexivo, empezó la parte más electrónica del concierto. El comienzo de este nuevo acto se veía presentado por el electropop de Make You Mine, lanzamiento más reciente de la artista. Bajo las luces azules y una cortina de humo que se dejaba iluminar por esta, se descubre una versión más sexy y despreocupada de la interprete. Inmediatamente, el publico comenzó a saltar, poniéndose la grada de pie también, para disfrutar de las bailables Boyshit y Baby.

Finalmente, y después de haber revisitado temas de su primer disco Life Support, la cantante se despidió para acto seguido regresar a poner el broche final a su presentación. Con King of Everything, canción que sirve de conclusión de su más reciente trabajo discográfico, Madison agradecía a sus seguidores la lealtad y compromiso que habían mostrado durante la noche. En el último estribillo una lluvia de confeti comenzó a caer sobre todo Vistalegre que se despidió de la artista con una gran ovación. Agarrada a la bandera de España que unos fans le lanzaron al escenario, Beer se despidió afirmando estar muy feliz de haber vuelto a Madrid.
Belleza sobre el escenario
Lejos de conformarse con el perfil de chica pop, Madison Beer ha decidido desarrollarse como una artista profunda con gran capacidad de diseccionar las relaciones afectivas que experimenta. The Spinnin Tour es un derroche de intimidad y belleza a partes iguales. En un ejercicio de honestidad propio de una artista, Beer no tiene miedo a discursar sobre preocupaciones más íntimas. En definitiva, la cantante ha sabido encontrar un sello propio dentro de un mercado colapsado, y lo ha hecho a traves de una sinceridad que junto a su talento como compositora y vocalista, le ha permitido conectar con un gran público que muestra devoción por ella.


