El malagueño ha vuelto al podcast por segunda vez
Andrés Alguacil, más conocido en redes como El Bokeron, es un streamer ya reconocido y violinista de conservatorio. Además, tiene una de las risas más icónicas de Internet. También se le conoce como «el niño bendito», «un ser de luz», «el de corazón puro», «el incancelable»…
En este podcast, Marcos Baena (sucolega), Víctor Álvarez y Darío Domínguez (youpsico) han entrevistado a un amigo del instituto con el que todavía mantienen un contacto más que sano, uno más del grupo del CDC, siglas que son el nombre del grupo de WhatsApp del que a veces Juan también hace referencia.
Andrés (elBokeron) ya visitó el podcast de La Placita Amarilla en la primera temporada y el salto de calidad que han dado ha sido extremadamente notable. Han pasado de grabar en un lugar totalmente aislado a grabar en las instalaciones de Giantx junto a sus patrocinadores Lifepro, Chollometro, Opel y, evidentemente, OG’s.

«Soy Andrés y ya está», así se presentaba el invitado. Esta fue la respuesta a la primera pregunta que le planteaba Víctor, para romper un poco el hielo, empezando a encaminar la charla. «Dice mucho de una persona cómo empieza a presentarse a otra», explica Víctor en el podcast.
«Desde que he empezado en el streaming tengo la conciencia de que me está escuchando alguien que no entiende del mundo de Internet», expresa Andrés. Siente que la gente no lo acabará de entender aunque sea gente joven y termina siempre diciendo que hace es «cosas de Internet, entretenimiento para la gente» y así lo entiende todo el mundo.
Twitch o la música
A raíz de esta presentación Andrés reflexiona: «No siento que el streaming sea lo máximo en mi vida. Me resulta chocante pensar que eso me define como persona, ser streamer, es raro, es curioso. Aunque me tire seis horas del día siento que es mucho más ligero».
Andrés fue al conservatorio desde pequeño tocando el violín. Hemos podido ver sus sorprendentes dotes musicales en algún vídeo antiguo de Juan, cuando a veces se llevaba el violín para tocar con amigos. Hace unos años decidió apostar por Twitch, donde ha creado ya una mediana comunidad que interactúa con él en los directos. «Escogí el streaming aunque mi vocación era la música porque, siendo realista, es mucho más complicado dedicarse a la música, tenía que hacer las oposiciones, hay muchísima competencia…». Según comenta, Laura (su pareja) sacó la segunda mejor nota de Andalucía en la pasada oposición y todavía no está trabajando. «No podía ser hipócrita viendo el tren de Twitch y no escogerlo porque no era mi vocación», se sincera Andrés (elBokeron) en La Placita Amarilla.
Profundizaron en el tema de la música y Twitch. Los chicos de La Placita le hacían elegir entre las dos, siendo, en un hipotético caso, igual de sencillo hacer una u otra. «Si fueran las mismas condiciones a lo mejor hubiera escogido la música porque me hace muy feliz, aunque siempre me han gustado los videojuegos, me encanta enseñar y ser profesor», comenta Andrés. Incluso ha descubierto que le encanta comunicar y hablar en las primeras horas de directo.

«Echo mucho de menos dos cosas: tener un grupo y jugar al tenis»
Aunque Andrés en un principio decía que es una persona que no tiene ambición, recordó dos cosas que hacía de adolescente y que le gustaban mucho. «Uno siempre tiende a idealizar lo que era antes», entiende que es complicado reunir a gente externa para volver al grupo que tenía en el instituto. También echa en falta jugar al tenis, explicaba que no le acababa de gustar del todo cómo son los clubes actualmente y eso le echaba para atrás.
¿Qué prefieres?
Tras esta primera parte más intensa, llegan las preguntas a las que nos tienen acostumbrados los malagueños, los surrealistas «qué prefieres», clásicos en La Placita Amarilla.
«¿Perder el gusto y el olfato o que se eliminen todos los videojuegos?», pregunta Marcos. Andrés lo tiene claro: «No sé si la comida es incluso más hobby que los videojuegos». Un amigo del grupo llamado Yannis es conocido por su faceta gastronómica exquisita, valora mucho los restaurantes con estrellas Michelín y Marcos se preguntaba si esa faceta culinaria venía a raíz de él. «Siempre me ha gustado comer, ahora me he vuelto un poco más sibaritilla, me he empezado a informar más en qué sitios hacen un poquillo de más alta cocina, eso sí que viene de Yannis. Pero cuando yo tenía 15 años me flipaba una hamburguesa tremenda».
«Mi madre cocina increíble y yo flipaba con la comida que hacía», comenta Andrés. Él y Juan comenzaron hace años a hacer vídeos una vez al año cocinando, a su manera, distintas recetas. La madre de Andrés, Pepi, ha salido de fondo en alguna de estas recetas. Un par de años después se les unió a estos vídeos Guille, otro amigo del grupo que recientemente anunció su futura y primeriza paternidad. La risa de Andrés se ha vuelto icónica compitiendo desde hace unos años con la risa de Guille.

El reto de la palabra
El podcast estaba bañado en tensión por una nueva dinámica que los andaluces introdujeron hace unos episodios en el podcast: «El reto de la palabra». Los tres tienen una palabra o frase que deben meter a lo largo del podcast sin que la persona invitada se dé cuenta. Si las detecta, el perdedor como castigo tiene que contar un chiste malo.
A cada cual peor, Marcos intentó colársela, pero Andrés le pilló al instante. Algo más rebuscado fue el de Darío, aunque finalmente sí que se notó por su risa delatadora. Al que nadie pilló fue a Víctor, que incluso lo repitió en dos ocasiones pasando inadvertido en la conversación. Marcos y Darío cumplieron a rajatabla el castigo, contando dos chistes demasiado malos. Andrés, por su parte, se trajo listo de casa un chiste en caso de fallar que también contó.
Momento dulce
Los cuatro filósofos debatieron acerca de cuál era el mejor postre de todos. Con sus pros y con sus contras, Andrés dijo que para él era la tarta de queso, Darío por su parte apostaba por el arroz con leche. Víctor optaba por las natillas haciendo hincapié en que a veces echa en falta la clásica galleta que le suele acompañar, y por último Marcos hablaba del flan de huevo casero.
«Vaya, vaya aquí no hay playa»
Aun siendo malagueño y boquerón (de ahí su nombre de usuario), algo que no le termina de apasionar del todo es la playa. En el podcast le metieron en el compromiso de elegir entre ir dos días todas las semanas a la playa durante toda su vida o ganar 1.500€ menos. «De pequeño me encantaba la playa pero durante la adolescencia le empecé a coger miedo al agua por el tema de las medusas», afirma Andrés. Además, le da mucha pereza ir a la playa sin meterse en el agua. «Tenemos bastante normalizado quemarnos. Laura ve a alguien quemado y se lo lleva a los extremos», y cuando van a la playa normalmente lo hacen cuando está cayendo el sol, cuando está atardeciendo.

Está claro que Andrés es un acierto en cualquier lado con un poco de cerveza de por medio, un muchacho lleno de sencillez pero sin dejar a un lado el humor inteligente y a veces absurdo que le caracteriza. Y a veces tampoco termina las frases pero son cosas secundarias. Haciendo referencia a como se despide en sus directos diariamente, despidió el podcast de La Placita Amarilla. ¡Con Dios!


