Andrew Cunanan planificó el asesinato del diseñador
Para el verano de 1997, Versace ya era una de las firmas más reconocidas y revolucionarias del planeta, y Gianni Maria estaba en el olimpo de los diseñadores. Arañando el éxito desfile tras desfile, vistiendo a las mayores celebridades del momento y a punto de entrar en bolsa con un patrimonio mil millonario, el 15 de julio de hace 27 años el mundo de la moda sufría uno de los episodios más trágicos de su historia.
A sus 50 años, Gianni Versace, salía de su casa en Miami para dar su rutinario paseo matutino y comprar un par de revistas. A su llegada de vuelta a su mansión de South Beach, y mientras abría el cerrojo de su puerta, dos tiros por la espalda le atravesaron el cráneo y el cuello, tiñendo así de sangre los escalones de la mítica casa. No eran ni las nueve de la mañana.
La pareja del diseñador italiano, Antonio D’Amico, fue prácticamente el primero en llegar junto a Gianni, que había muerto en el acto. El que fuera su gran amor desde 1982 agarró su cuerpo y lo acunó entre lágrimas.
Andrew Cunanan ya había puesto el ojo sobre Gianni. A sus 27 años, Cunanan era un asesino en serie que había dejado ya cuatro víctimas. Cunanan era joven, guapo y listo, aunque su homosexualidad no había sentado bien en su familia católica. Sabía seducir a hombres más mayores con alto poder adquisitivo.
El nombre de Andrew Cunanan ya llevaba un tiempo en todos los archivos policiales. Y es que, el joven había desarrollado además una envidia insana por el diseñador italiano, que para el momento ya era un referente gay. En cuanto el cuerpo sin vida de Gianni se desplomó a las puertas de su mansión, Cunanan se dio a la fuga. Ocho días de persecución policial fueron suficientes para que, tras quedar rodeado en una casa flotante, se pegara un tiro en la boca.
El 24 de julio tuvo lugar el funeral católico del modisto, en la catedral de Milán. Al evento hicieron acto de presencia grandes figuras como la princesa Diana –que moriría un mes más tarde-, Elton John, Giorgio Armani, Karl Lagerfeld, Caroline Bessette Kennedy, entre una larga lista. Por su puesto, muchas de sus musas y grandes supermodelos de la época asistieron también entre lágrimas. Todos los ojos aquel día estaban puestos sobre su hermana, Donatella.
Aparentemente, nunca se pudo encontrar un móvil que explicara su premeditación por matar al diseñador. Pero hay varias líneas que la policía siguió durante el crimen. Cunanan y Gianni se habían conocido anteriormente. El Times describió el encuentro de ambos como una relación de sexo ocasional, y que justificaría el asesinato como “pasional”. Una de las hipótesis que el jefe de la policía de Miami, Richard Barreto, hizo pública es que quizás el joven asesino buscara un momento de fama “tiroteando a una persona de este calibre”. Sea como fuere, Cunanan firmó así uno de los episodios que más conmocionaron al mundo de la alta costura.
El arte de Versace
El legado que Gianni dejó, no solo a su hermana Donatella que cogió las riendas de la compañía, sino a la moda, es innegable. El concepto que se conoce de pasarela como un acontecimiento mediático, así como la creación del fenómeno de “las supermodelos”, fue una de las mayores aportaciones de Gianni.

Un genio para su momento histórico, anhelaba dar a la mujer una pieza sexy y atrevida, con la que pudiera sentirse un “arma”. Su amor por el arte y la historia antigua bien queda reflejado en sus colecciones. Hasta en el mismo símbolo de identidad de la marca, la cara de Medusa. Sus diseños abogaban por enfatizar la sensualidad de la mujer, que era para él la gran protagonista, y empezaron a ser una sensación en las alfombras rojas.
Era rompedora la forma en la que Gianni envolvía a la modelos con correas, bridas, hebillas, cuero… todo bajo una atmósfera de fetichismo y alto poder sexual. Fue el caso de su colección Miss S&M, que terminó por ser una de las más icónicas hasta la fecha. Arriesgar era algo común en la firma y, según recoge Harper’s Bazaar, el conocido fotógrafo Helmut Newton pensaba que era «fantástico ver a las señoras vestidas como putas y a las putas como señoras». La línea que las diferenciaba estaba cada vez más desdibujada, eso sí, en una calidad textil suprema.
Era el nuevo concepto de lujo, de clasicismo. Los cortes originales eran algo distintivo en la firma, y arriesgó con los estampados como pocos hacían. Versace llegó a ser más que una firma, para gran parte de la sociedad se ha convertido en un estilo de vida.
Caprichos del destino, su último desfile fue para la temporada de primavera-verano de hombre, con la temática del hombre siendo asesinado por la mujer. Naomi Campbell –una de las mayores supermodelos de la década de los 90 y musa del diseñador- desfiló en el evento con una pistola.


