Los últimos ‘volantazos’ en el mundo de la alta costura incrementan la presencia masculina
Los ateliers italianos más prestigiosos se encuentran en una época de cambio para el rumbo de la moda. No es ningún secreto que, con el paso de las décadas, aparecen nuevos sucesores que tomarán las riendas de la compañía. Pasaba con las dinastías del Antiguo Egipto, los soberanos del Imperio Bizantino o los monarcas de la Corona de Castilla. Ahora, las casas italianas de alta costura no podían ser menos.
Esta semana el mundo amanecía con la noticia de que Donatella Versace abandonaba la dirección creativa de la firma. Después de casi tres décadas ocupando este puesto se convertirá en embajadora principal. Y es que, la icónica rubia se ocupó de la compañía después de la trágica muerte de su hermano, Gianni, en 1997. Lo que la gente más temía era quién se encargaría de suceder el legado de la firma italiana. Dario Vitale ha sido el elegido para llevar a cabo esta función a partir de ahora.

Casi el mismo día, con Balenciaga pasaba tres cuartos de los mismo, pues se anunció la salida de Demna Gvasalia de la dirección creativa. En su defecto, iría a encabezar Gucci con Stefano Cantino, director general de esta. Desde 2023, Sabato de Sarno era el director creativo de la prestigiosa marca.
Hace un año, Alberta Ferretti ya barruntaba el problema de sucesión que iban a enfrentar. “Quedamos pocas mujeres en la moda italiana: Donatella Versace, Miuccia Prada y yo”, aseveró la diseñadora. Estas declaraciones las dio pocos meses antes de retirarse. En su lugar, Lorenzo Serafini cogía el testigo de la dirección creativa. En el caso de Prada, Miuccia aún ocupa el puesto de directora creativa. Sin embargo, codirige su firma con Raf Simons.
Los hombres pisando terreno
El patrón que se está viendo es que la nueva generación que viene para preceder a las grandes casas italianas son siempre hombres. Vitale en Versace. Denma en Gucci. Simons codirigiendo Prada. Adrian Appiolaza asumió la dirección creativa en 2024 de Moschino. Pierpaolo Piccioli sustituyó en 2016 a Maria Grazia Chiuri, y ahora Alessandro Michele está en la dirección creativa. De las principales casas de moda italianas, Prada es la única que aún mantiene a una mujer en el puesto de liderazgo creativo, y está codirigiéndola con un hombre.
Estos último diez años las fundadoras o herederas han pasado la batuta a las nuevas generaciones que, curiosamente, son en todos los casos promesas masculinas. Lo cierto es que el mundo de la moda –y mucho más aún la alta costura- está atravesando una grave crisis. Esto hace que las firmas apuesten por sucesores con un perfil conocido y una experiencia comprobada. A ser posible, con una cierta visibilidad pública a sus espaldas.
Son hombres preparados, desde luego, pero la poca presencia femenina –en un mundo enfocado en su mayoría para mujeres- no hace más que suscitar preguntas. El debate está servido.
Más cambios en el rumbo
Con los hombres pisando el terreno a las diseñadoras italianas, el panorama de la alta costura se enfrenta a nuevos frentes abiertos. Y es que, en los últimos meses, se ha estado comentando en distintas plataformas la posible compra de Versace por parte del grupo Prada. La firma con la cara de Medusa pertenece al grupo Capri Holdings Limited, en la que tienen entre su élite a Jimmy Choo o a Michael Kors (entre otros). El nuevo fichaje en Versace del ojito derecho de Prada, Vitale, no ha hecho más que reforzar estas especulaciones.
Esto ha traído preocupaciones e ilusiones casi por partes iguales. Es cierto que hay un sector temeroso de que se diluya el arte y adn tan marcado de Versace. Sin embargo, hay quien piensa que un equipo formado por Donatella Versace y Miuccia Prada pueden ser un cocktail molotov en el mejor de los sentidos.
Los acontecimientos financieros ocurridos entre estas dos empresas podrían hacer pensar que la compra ya está más que cerrada. No obstante, a día de hoy no hay nada público, por lo que el mundo deberá seguir expectante a las nuevas viradas de timón del mundo de la Haute Couture.


