El protagonista de Gente Normal y de Aftersun, se une a Melissa Barrera en Carmen del director Benjamin Millepied
Una mujer taconeando, en un tablao para nada normal, en mitad de un desierto desamparado , con el pelo largo y negro que se mueve con el viento. Su expresión es seria, como si a través de su taconeo estuviera preparando una especie de ritual, o un adiós. A lo lejos se ven dos hombres que se acercan y cuánto más cerca se encuentran, más fuerte es su taconeo. Finalmente, uno de ellos le dispara sin mediar palabra. Así comienza la versión de la ópera Carmen, en la que aún se distinguen matices del flamenco andaluz, aún estando muy lejos de Sevilla.

Un musical nada usual
La mano de Benjamin Millepied, uno de los coreógrafos vivos más importantes en la actualidad, ha hecho posible que lo que podía haberse quedado en una adaptación de una famosa ópera a un musical más, sea mucho más que eso. Carmen se trata de un musical inusual, una obra artística en la que la experiencia sonora y visual tiene mucho más peso que cualquier diálogo. En definitiva, un melodrama, que como ya adelanté previamente, sin contar con muchas palabras, es capaz de transmitir y de tratar temas temas tan serios como la crisis migratoria y la violencia estructural .
Esta obra que se conforma como el debut en solitario de largometrajes de Benjamin Millepied, y que fue coescrita junto con Loïc Barrere y Alexander Dinelaris, se estrenó en el festival internacional de cine de Toronto de 2022 y está disponible a partir de este mismo viernes. Además, ha obtenido varios premios dentro de la Premios de la Academia Australiana de Cine y TV (AACTA).
Una Carmen sin Sevilla
En esta versión de la historia, Millepied va a sustituir a Sevilla, que era el lugar en el que se desarrollaba la ópera original, por la frontera entre México y Estados unidos. Desde este nuevo escenario, nos cuenta la historia de Carmen, interpretada por Melissa Barrera (expulsada de la saga Scream tras mostrar su apoyo al pueblo palestino), una mujer inmigrante que necesita cruzar la frontera tras el asesinato de su madre que es salvada por Aidan (Paul mescal, próximamente en Gladiator II), un veterano de guerra que mata a un guardia fronterizo en el proceso. A partir de aquí ambos intentan escapar juntos de las autoridades sin poder evitar que surja una historia de amor entre ellos.

Millepied estaba obsesionado con hacer algo diferente con esta versión y sin duda lo ha conseguido. La película se trata más de una experiencia sensorial que de un musical usual. Los planos destacan por su impacto visual y por su estética, además de por ser el diálogo que necesita la película. En menos de 15 minutos de película puedes observar que las palabras van a ser escasas, pero también puedes darte cuenta de que no serán necesarias, gracias a la construcción de los planos y a las coreografías a través de las cuáles los personajes muestran todos sus sentimientos y miedos. Además, esta lectura de la película no sería posible sin la banda sonora de la misma, la cuál es espectacular y viene de la mano de Nicholas Britell, incluyendo canciones compuestas por la gran Julieta Venegas.
La crítica ha señalado generalmente la falta de diálogo como algo arriesgado y valiente. Además, sostiene que la trama consigue mantenerse a flote y a los espectadores enganchados a la pantalla a través del uso de escenas oníricas que transmiten cierto misticismo. Así mismo, juegan un gran papel las grandes actuaciones tanto de Paul Mescal como de Melissa Barrera que hacen que el diálogo no quede superficial y la película no pierda el ritmo.
Rossy de palma juega un papel fundamental
Por encima de todo lo mencionado anteriormente, destaca el papel de la gran Rossy de Palma ya que sin ella, perdería parte del miesterio que mantiene a flote la película. En la trama ella acogerá a Carmen y a Aidan en su local nocturno y convencerá a la joven para que siga los pasos de su madre y su pasión por el baile. Cabe destacar que dentro de este local nocturno tienen lugar las coreografías más significativas entre Rossy de Palma y Melissa Barrera. Además, dentro de la habitación en la que se instalan Carmen y Aidan, se contruyen los planos más bonitos y significativos de la película.
El propio director cuenta que fue su exmujer Natalie Portman, quien le sugirió el nombre de la actriz española para dar vida a la tía de Carmen. «Cuando filmamos la primera escena de Rossy, me puso la piel de gallina. La volví a ver varias veces. Estaba como hechizado por su voz, la misma que me había acunado en las películas de Almodóvar cuando tenía 20 años», cuenta Millepied. La mirada y la voz de Rossy de Palma traerán a la película el matiz indispensable para convertirse en una verdadera obra artística.

