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Albert Pijuan: “¿Qué nos está pasando?”

El Gran Reemplazo, una pequeña ventana que nos acerca de manera humorística al trasfondo de la realidad.

Albert Pijuan es novelista, dramaturgo y traductor catalán. Dio su debut en el mundo de las novelas en 2014 con El Franctirador. Tras ella, han venido grandes obras, como Tsunami (2020), galardonada con el Premio Ciudad de Tarragona de novela 2020, el Premio Finestres de novela y el Premio Nacional de la Crítica de narrativa 2021. En esta última entrega vuelve a demostrar su gran estilo y soltura con una disparatada y novedosa historia.

En un intento de salir de mi forma de confort y dar un cambio a mi estilo literario di con el libro de Albert Pijuan. Debo confesar que he encontrado lo que buscaba con él. Ambientado en la sociedad de hoy en día, relata una entretenida historia en primera persona por un protagonista fuera de lo común. Un tono humorístico que esconde tras las palabras una crítica social.

El Gran Reemplazo nos transporta a la aventura de Dino, un joven que en vísperas de entrar al quirófano de una clínica estética croata. Narra detalladamente al paciente de la cama contigua los sucesos que le han llevado a acabar ahí. Un relato que, aunque al principio parece desbordado y caótico, revela una lógica implacable a medida que la historia se desarrolla.

En su paso por la clínica, Dino nos transporta a múltiples escenarios y lugares. Desde Cataluña a Los Ángeles pasando por Nápoles con historias de paternidades no reconocidas, artículos plagiados y usurpaciones de identidad o una secta que pretende predecir el futuro a través de la observación de los peinados de Nicolas Cage. Con personajes que aparentemente no pegan ni con cola, va relatando una historia que puede parecer que no tiene sentido ni coherencia. A medida que vamos pasando las páginas, vemos el crecimiento de los personajes y ese cambio que se produce en ellos.

El Gran Reemplazo, risa con doble sentido

Pregunta: ¿Qué te motivó a explorar temas como la desigualdad social y la crítica al capitalismo en El Gran Reemplazo? ¿Cómo surge la idea de este libro?

Respuesta: Empiezo siempre todos los libros con una idea muy vaga de lo que va a tratar, pero hay siempre una idea fuerte. En este caso, la idea fuerte era una chorrada, era hacer una novela alrededor de los pelos de Nicolas Cage. Con esa excusa la novela ha ido cuajando las preocupaciones, los intereses o lo que tienes en mente, en concreto varios años. En este caso, lo que acabó cuajando fue el hablar de pelo. Si haces una vista un poco más amplia, se habla de identidad, porque el pelo es una parte muy importante de construcción social, de proyección del yo y de voluntad de integración en algún grupo.

Me llevó a pensar cómo esta construcción de identidad, muy del ahora, pasa por lo virtual y por la mirada desviada o la mirada incapaz de acceder a la realidad. Y eso me llevó al motivo de las conspiranoias, la incomprensión y la rapidez del mundo contemporáneo. Este te ofrece una respuesta fácil que te puede dar cuenta de todo lo que pasa incluso cuando contradice a lo que defiende la conspiranoia. Incluso cuando la realidad te va negando a tus propios postulados, la conspiranoia encuentran subterfugio para para salvarse.

Y eso que, al principio, hace décadas la conspiranoia era una cosa muy minoritaria o muy de friki absoluto, ahora hay una generalización de este modo de pensar donde lo que yo defiendo nunca se va a ver visto contradicho por la realidad. Es como vivir aislado de la realidad. Todo ese cumulo de temas afines empezó a cuajar a partir de aquí. Cómo te construyes la identidad en un mundo donde no hay nada fijo, estable, todo está lleno de opiniones, parece que no hay una verdad.

Todas esas “micro verdades” que ofrece el mercado llevan a discursos de este tipo, pueden ser un salvavidas ante un desconcierto. Entonces, fue entrar ahí, pero contado desde dentro, desde un tipo que es una novedad propia personal, que se mete ahí, en una especie de secta de adivinación del futuro a partir de los pelos de Nicolas Cage, y se ve envuelto en esta como red de absurdos y malentendidos, que es toda la novela.

P: El título del libro, El Gran Reemplazo, evoca una idea de cambio o desplazamiento. ¿A qué reemplazo te refieres en la historia y cómo crees que afecta a los personajes?

R: El título es lo que más me ha costado. Casi toda novela, obra de teatro o cuento que hago la empiezo con el título, es lo que tengo más claro. Aquí, el título se puso el día de antes de la entrega. Tenía una lista de 55 títulos y ninguno funcionaba. El penúltimo título era uno mucho más abstracto, incluso ridículo, que me encantaba, pero dijeron que era demasiado. Entonces pensado en este tema de las conspiranoias, El Gran Reemplazo es una de las conspiranoias que defiende la extrema derecha, comenzó en Francia, pero se ha ido extendiendo por toda Europa, donde se supone que hay este reemplazo de la población blanca por población venida de otros sitios de color, con el objetivo, aunque no muy claro, del genocidio blanco.

Pero pensando en la novela completamente, hay reemplazos constantes de identidad. Hay cambios de nombre, hay dualidades, hay dobles. Y esta cosa del gran reemplazo como teoría política conspiranoica funcionaba también como explicación de lo que están haciendo los personajes todo el rato. Están intentando reemplazar algo a través de algún tipo de fábulas, de fantasía, de mentira….  Sobre el gran reemplazo también hay otra teoría americana que se junta con lo de los reptilianos y ahora hay muchos documentales sobre esto. Paul McCarthy tiene un documental de cuándo se hizo pública su “situación de reptiliano” y las pruebas que “demuestran” que ahora es un reptiliano. Este paquete de vídeos funcionaba muy bien con el argumento de la novela, que es un tipo que va a operarse para reemplazar a Nicolas Cage.

P: Y Den Harlow

R: Claro, Dan Harlow tambien está ahí para reemplazar a alguien. Todos reemplazan a alguien, incluso al personaje del padre, que está reemplazando al primer marido de la madre. Ella vive en esta fantasía donde ella sigue siendo una gran diseñadora dedicado disco de los 80 y se vive reemplazada en ella misma, sigue queriendo ser esta otra persona que obviamente ya no es. Dentro de la secta todos tienen otro nombre porque están como reemplazando su versión del dios simulado, que dicen ellos, con el dios real, y este juego del doble de reemplazo es constante justamente para poner de manifiesto esta decisión entre este y yo ideal y delirante que se está creando y el yo real que está siendo como tapado, ahogado o escondido.

P: ¿Crees que esto, de alguna manera, se traspasa a la sociedad actual? ¿Buscas que los lectores reflexionen sobre algún aspecto en particular?

R: No sé qué va a pensar el lector, es libre de pensar lo que quiera. A lo mejor incluso ni hace una lectura en este sentido de la novela, también puede hacerse una lectura sobre un tipo que es un nini en crisis que intenta buscarse la vida en un mundo donde nada tiene sentido. Pero sí que al poner realzando o tratar como hiperbólicamente estos temas a una posible lectura es hacer de espejo, de cómo identificar problemas propios de cada uno.

A lo mejor me siento tan mal conmigo mismo porque estoy intentando jugar este tema de las dualidades y me obliga a hacer cosas que no que son propias de mí o que solo hago para poder aparentar o poder performar esta identidad que no es mía. Es más como encapsular un espíritu del momento. Intentar que este momento de desconcierto y de posverdad, que quede como recogido o representado o hecho ficción en esta novela.

P: El tono es lo que da paso a esa dualidad, ¿por qué lo elegiste?

R: Esta cosa del narrador confiable, que es un tipo de narrador que se ha utilizado mucho, siempre me había interesado hacerlo porque ya genera una doble lectura obligada. A la que tú identificas un narrador que ves que te está vendiendo una moto, que está como maquillando muy descaradamente la realidad, te obliga a ti como lector a escuchar lo que dice y reinterpretar lo que dice según lo que probablemente debe haber pasado. Ahí estás ayudando a entrenar o adiestrar la mirada en que una cosa es lo que se dice, esa proyección pública que se intenta hacer, y la otra es lo que a lo mejor buscando bien está pasando en la realidad.

Todo es muy dudoso, pero hay algo de verdad en ese en esa película que está vendiendo. Incluso, cuando intento disimular contando tu versión maquillada de los hechos ahí a lo mejor los hechos no los conoces, pero conoces la emoción que hay detrás de querer aparentar eso. Y eso es como la parte que más me interesaba, por qué nos quiere vender esta película. Y esto remite bueno, con el tema de la novedad de esta construcción del yo en un contexto de delirio colectivo.

P: Rescatando un poco la idea de novela sobre los pelos de Nicolas Cage, ¿de dónde surge? ¿Eres fan, alguna experiencia personal, admiras su pelo?

R: Como tal, no. Realmente empecé a investigar cuando empecé la novela, años atrás. Soy muy cinéfilo, había visto muchas películas y ahora para hacer la novela volví a ver todas. Siempre había pensado que su pelo era un tema de algo, pero no sabía de qué, y hasta que no me puse a trabajar y a investigar todo eso, no empezaron a cuajar muchas cosas porque Nicolas Cage ya es un personaje. Él es Nicolás Cage Coppola, se cambió el nombre para crear su propio personaje público y ahí es donde él se presenta como el gran excéntrico, el actor indomable, el actor creativo, esa locura que hicieron las películas, es parte de su personaje.  Está el personaje de Nicolas Cage y los personajes que interpretan como personaje Nicolas Cage. Está añadiendo esas capas de realidad que casa muy bien con el tema de la novela.

Además, es un actor que según cada generación significa una cosa. Para un lector de veintipocos años es el tipo del meme, para un para alguien de 30 a 40 es la estrella noventera de acción, para alguien mayor es el autor friki de los 80, para alguien aún más mayor es simplemente el sobrino de Francisco Coppola. Ahí también, incluso generacionalmente, cada uno lo ve de un modo distinto y lo interpreta de modo distinto.

P: ¿Cuál es el papel de la moralidad en las decisiones de los personajes?

R: La moral se convierte en algo muy variable. No hay un código estricto que los personajes se tengan que ceñir, adoptar o acceder. Cada uno va modificando su moral conforme le conviene. Una moral variable que siempre está de refuerzo. Los personajes hacen cosas moralmente muy dudosas, pero para ellos no suponen un dilema moral profundo. Se adapta en función de las necesidades que van teniendo en cada momento. Eso es muy propio de ahora, todo va fluctuando en función del interés momentáneo, cuando en un principio, en la moral clásica había unos estandartes a los cuales te ajustabas o no, los cumplías o no. Era rígida, para bien o para mal. Viene guiada por las instancias de poder, en el momento en el que pierden esa forma, es individual para cada uno y es muy difícil llegar a un consenso de lo que está bien o está mal.

P: Entonces están estancados en la supervivencia dentro de este sistema, es lo que intenta decir

R: Si, es como pollo sin cabeza intentando sobrevivir en este mundo tan complejo de saturación, de significado, de saturación de información. En la novela repercute en este bastante lioso, quería reproducir esta sensación de desorientación o de laberinto, no sabes muy bien desde el inicio de dónde viene nada, qué está pasando. Básicamente de cómo está sensación como de estar superado por cosas que pasan a tu alrededor, pero que no entiendes muy bien para hacia dónde van. De ahí, al final logra cortar un punto fijo, un rol, una solución fuerte, que le permite estabilizarse en un sitio. Parece incorrecto, pero es la fórmula que encuentra él en esa especie de caos para sobrevivir.

P: ¿Crees que fue un desafío encontrar entre ese tono de comedia y crítica lo que querías transmitir?

R: Si, eso tambien es uno de los riesgos. Cuando entras en el humor hay ese peligro que aquello que está más de trasfondo pase desapercibido. Pero bueno, cualquier decisión que tomes en una narración tiene consecuencias. Si a lo mejor hubiera utilizado un tono más solemne hubiera sido infumable. He transmitido claramente lo que quería, pero al fin y al cabo da igual, yo le he presentado al lector una propuesta y a veces le parece bien la propuesta, a veces se queda en el plano humorístico y se ríe un rato, y a veces se ríe y está viendo lo que está pasando por debajo… Cuando creas un mundo tú lo haces lo bien que puedes, pero está en manos de cada uno cogerlo y leerlo como quiera.

P: ¿El mundo cinematográfico de Cage es lo único que te ha inspirado en la novela?

R: De ahí es donde he sacado la energía para hacer la novela, es la novela más larga que he hecho, y cuando tenía momentos de flaqueza o derrumbamiento artístico volvía a ver las películas y me animaba. Además, hay muchos guiños. Casi todas las peripecias son algún tipo de versión de cosas que pasan en algunas de las películas de Nicolas Cage, empezando por la más evidente, esta clínica donde hay un cambio de cara, que es obviamente “Cara a cara”. Pero aún así para nada tiene que ver con la inspiración, no influye en nada, es el método que he encontrado yo para escribir la novela.

La tradición de un narrador aparentemente serio, pero con efectos humorísticos lo he tenido presente también, siempre me ha gustado mucho este estilo. El tratamiento de la realidad y de ver el mundo como si fuera una simulación es de autores posmodernos de los 60 y 70, que eso ya ha pasado un poco, pero el mundo virtual ha vuelto a ponerlos en vigencia. No hay una buena o mala interpretación. Lo vas construyendo, pensando en unas cosas que no todo el mundo o nadie tiene que saber.

Creo que es la novela que he dejado más abierta a interpretaciones, el sentido de la novela iba por ahí. Tú, con tu mirada conspiranoica, buscabas que significado ponía tener. Eso es invitar a todo tipo de miradas. Detrás de ese discurso que no se entiende nada, ¿qué está pasando por debajo? Es uno de los riesgos que tiene además la novela, no es para todo el mundo.

P: La conspiración surge de la inseguridad, el desencanto, la desconfianza. ¿Cuál crees que es el desencanto, por asi llamarlo, que estamos teniendo? ¿Es global? ¿Surge por algo especifico? ¿Por qué tiene ahora tanto boom?

R: Yo creo que ya la idea de progreso no sirve. Este discurso durante muchos años funcionó, el sacrificio presente ayudaría a la generación posterior, pero el siglo XXI marca el fin de eso y las generaciones más jóvenes que solo han conocido lo que ha pasado en ese siglo ya han entendido, sobre todo a partir del nivel ecológico, que todo va a ir a peor. Que no significa que todo vaya a ir a peor, pero sí que se ha dado la vuelta a esa percepción. En el momento en el que no puedes proyectar ese futuro de todo va a mejorar comienza el derrumbamiento anímico, emocional, de perspectivas de poder mejorar tu situación… El desencanto es eso, un estado, no depresivo clínico, pero sí depresivo a modo de para qué hacer algo si mañana va a ir a peor.

P: Dada la crítica que planteas, los lectores que sí vean esa perspectiva, ¿crees que este libro puede influir en algún cambio de percepción de ellos? ¿qué rol juega este libro y la literatura en este contexto de crisis?

R: Este libro no creo que vaya a cambiar nada de nadie, dudo mucho que los libros tengan ese efecto. La literatura tiene sobre todo algo muy potente en lo que respecta al ejercicio de la empatía. Poder ver desde muy adentro la mirada de un mundo desde otro punto de vista. Eso, obviamente, si que puede repercutir en cambios, pero si que es ejercitar o ampliar la empatía o la comprensión del ser humano. Eso, traducido a efectos prácticos, no sé cómo sería, pero sé que es bueno. Por eso la literatura es buena. Aun así, no siempre es buena, puede tener una visión muy reduccionista. Hay cosas que leyéndolas te pueden hacer daño en tu visión del mundo y otras que te la amplían.

Hago un ejercicio en el que intento ponerme desde el punto de vista de alguien con quien no comparta casi nada o muy pocas cosas. Lo que he hecho es escribir una novela desde el punto de vista donde todo el mundo está creyendo una especie de delirio para ver cómo se llega a este punto. No sé que efectos prácticos va a tener, solamente es presentar un punto de vista sin juzgar qué les está pasando a estos personajes. Solo entender cómo se llega a este punto. No creo que influya a ningún cambio, pero se va intentando. Solo lo de estar un tiempo conviviendo con otra mirada opuesta del mundo me parece beneficioso para la salud mental.

P: ¿Hay algún personaje o situación que represente esperanza frente al sistema que describes?

R: Si, hay un personaje. Miqui, el marido de la madre es la única persona que parece que tenga una entereza o código moral o de sensatez dentro de todo. Es por eso el personaje que más palos recibe por parte del narrador. El pobre hombre que está tragando un niño malcriado que no da un palo al agua desde que tiene un año, ha hecho de padre desde que el tipo tiene memoria, y aun asi está ahí apoyándolo y dando todo por el chaval.

Ahí termina la novela, con un reconocimiento de reconciliación con esa figura. Hay esta cosa con alguien que no participa dentro de esta locura. En este personaje vive la esperanza o un rayo de luz de que puede haber gente dentro de este despipote manteniendo la integridad o algún tipo de sensatez en sus términos. No entiende mucho lo que está pasando, pero intenta mantenerse dentro de una vida pequeña y cobijada, y no salirse de ahí.

P: El futuro que dejas ver en El Gran Reemplazo, ¿crees que es inevitable?

R: El intentar adoptar otros puntos de vista es algo que puede evitar esta polarización o esta especie de muro que hay entre los de un lado y los de otro. El algoritmo siempre alimenta tu punto de vista, te esta dando más de lo mismo para que te confirmes en tu posición, porque eso complace, y el algoritmo es tener complacido a sus consumidores para que lo sustenten. Esto te lleva a miradas del mundo totalmente autistas que no pueden establecer diálogo con alguien que sea distinto.

Este ejercicio en el que ves por qué uno está defendiendo una cosa y por qué otro está defendiendo otra creo que es muy importante. Si queremos buscarle una utilidad, porque no siempre tenemos que buscarle una, es la puesta por intentar ver las cosas de otro modo, intentar entender desde otro punto de vista que no sea el tuyo lo que está pasando o cómo se están viviendo las cosas mismas que estamos todos experimentando.

P: ¿Qué nuevos proyectos o nuevos temas tienes previstos tras esta novela?

R: Tengo un libro por encargo, sobre conducir sobre el medio de la autopista, un ensayo sobre eso en formato libro, pero después de iniciativa propia tengo pensado algo absolutamente distinto. Sería una novela sencilla, con una premisa distópica, pero con una trama muy simple, de gente que se pone a caminar y nunca deja de caminar. Tengo que ver qué va a pasar.

P: Si tuvieras que describir en una palabra o en una frase lo que El Gran Reemplazo dice sobre la sociedad, ¿cuál sería?

R: Yo diría, ¿qué nos está pasando?

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