El 22 de noviembre se estrena en Amazon Prime la docuserie La ciudad de los muchachos
Este documental, dirigido por Elías León Siminiani, narra en cinco episodios la historia del proyecto educativo y social del Padre Jesús Silva en la España de los años 50 y 60. Esta ciudad autosuficiente, conocida como La ciudad de los muchachos y situada en Benposta, Ourense, fue creada para impulsar una mejora del mundo conocido y se convirtió en un experimento único.
En 1960 comienza el proyecto de un carismático e inusual cura: «con 15 chicos y una moto…». En 1963 se termina de personificar al comprar una finca cerca de Ourense a la que llama Benposta, que traducido significa Bien Puesta. Una ciudad donde los habitantes son niños y llegan a ser más de 300. Los chicos gobiernan su comunidad con moneda propia, aduana, supermercado e incluso una asamblea democrática. El alcalde, los diputados… Todos eran niños y se autogestionaban, lo cual era una notable excepción bajo el régimen franquista. Según el Padre Silva «el fin de Benposta era educar a niños para cooperar en el cambio y la transformación del mundo». En una España tan represiva como la del momento, nace un paraíso de libertad e igualdad.
El circo de los muchachos
Junto a la idea de Benposta, nace una escuela de circo, a la que el cura bautiza como el circo de los muchachos. Se creó como una vía para financiar la comunidad, pero pronto se transformó en un fenómeno cultural. En 1966 tiene lugar su debut en la Plaza de Cataluña (Barcelona). A partir de ahí el circo comenzaría a ser conocido mundialmente. Realizaron giras por Europa, Asia, Latinoamérica, Estados Unidos y Australia. Más de 85 países de todos los continentes y lugares emblemáticos como el Madison Square Garden de Nueva York o Le Grand Palais en Francia.
Uno de los números más famosos eran las torres de arlequines que representaban a la perfección el mensaje principal que el Padre Silva difundía: «los fuertes abajo, los débiles arriba y el niño en la cumbre». Esta idea rompía totalmente con la realidad social donde los fuertes siempre estaban por encima del débil y los niños eran olvidados o abandonados. Pero todo en la vida tiene luces y sombras. Con el tiempo, el proyecto se vio envuelto en problemas de gobernanza, tensiones políticas y conflictos internos que eventualmente llevaron al declive de la utopía soñada por Silva.

Nuevos logros democráticos y cambio generacional
Con la transición española en 1976, Benposta experimentó una evolución dentro de su comunidad. Las mujeres comenzaron a ocupar roles en la junta de gobierno, y el modelo educativo se hizo famoso a nivel global. Sin embargo, la crisis llegó con los conflictos entre las ideas del Padre Silva y las demandas de los jóvenes que querían más independencia. Este choque generacional culminó en rupturas internas. Había pasado el tiempo, los niños que iniciaron el camino con Silva ya no eran tan niños y comenzaron a desvincularse del proyecto.
El final de una utopía
En los años 80 y 90, Benposta afrontó desafíos económicos y políticos. Surgieron enfrentamientos con la Xunta de Galicia que generaron acusaciones de malos tratos y empañaron el legado del Padre Silva. A estos pleitos hay que añadir la gran guerra que se disputó entre el cura y una parte de sus “hijos adoptivos” por su legado. Esto supuso el declive final de Benposta que cerró sus puertas definitivamente en 2004. A día de hoy, un grupo de antiguos muchachos sigue viviendo allí. A pesar del triste final de la ciudad, otros proyectos que nacieron gracias a este, como Benposta Colombia, supieron adaptarse al medio y todavía siguen en activo.
Reinvención del documental clásico
En cuanto a la realización, no se trata de un documental al uso. Seminiani, junto a Pepe Coria como guionistas consiguen darle un toque innovador a través de esta especie de meta-documental. Esta docuserie producida por Vaca Films, realiza una gran labor de recopilación y tratamiento de la información. Se proporcionan infinidad de vídeos y fotografías de archivo perfectamente dosificadas. Aparecen fragmentos de entrevistas de la época que proporcionan un contexto enriquecido y también añade entrevistas actuales. Muchos de estos materiales existen gracias al propio estudio de televisión que tenían en Benposta y a otro proyecto cinematográfico que el propio cura quiso llevar a cabo en su momento, pero nunca prosperó.
Gran parte de los benposteños se reencuentran y, a parte de contarnos cómo vivieron esta experiencia, tratan el tema desde su perspectiva actual. Toda la escenografía es acompañada de una narración interesante, cambiando de narrador en función de la época y los acontecimientos que se tratan en cada uno de los capítulos.

Luces y sombras de 50 años de historia
El Circo de los Muchachos reflexiona sobre el impacto de este sueño utópico. Nos muestra una parte de lo que fueron 50 años de nuestra historia centrándose en el mensaje positivista que este proyecto pretendía difundir. Sin embargo, apenas se hace hincapié en lo que se puede considerar una iniciativa sectaria y ególatra por parte del Padre Silva. La docuserie intenta generar empatía hacia el personaje del cura mostrándole finalmente como una víctima.


