La literatura como resistencia y conocimiento: Cercas desmonta los prejuicios sobre el arte y su utilidad
Javier Cercas, escritor de obras como Soldados de Salamina y Anatomía de un instante, ha tomado posesión de la silla R de la Real Academia Española, vacante tras el fallecimiento de Javier Marías en 2022.
En su discurso titulado Malentendidos de la modernidad. Un manifiesto, Cercas reflexionó sobre los prejuicios que rodean la literatura y defendió su importancia como forma de conocimiento, placer y resistencia ante el poder.
El autor dedicó la primera parte de su intervención a elogiar a su predecesor, Javier Marías, a quien calificó como “uno de los grandes novelistas españoles”. Destacó su habilidad para explorar la complejidad de la conciencia humana y construir novelas con la precisión de sinfonías.
El núcleo del discurso de Cercas giró en torno a desmontar cuatro malentendidos sobre la literatura. Comentó que el escritor vive aislado en una «torre de marfil», que la buena literatura debe ser minoritaria, que el autor es más importante que el lector y que la literatura es inútil. Cercas subrayó que la auténtica literatura está compuesta por “palabras en rebeldía” y representa un peligro para el poder, que siempre aspira a controlarla.
A lo largo de su intervención, Cercas también defendió que la literatura debe ser vista como un placer, un disfrute similar al sexo. Y además, que su valor no debe medirse exclusivamente por su capacidad para ser útil. Para él, la literatura auténtica no debe aspirar a ser pedagógica ni propagandística, ya que eso la convierte en un instrumento de poder, perdiendo su esencia como arte genuino.
Defendió también que la literatura es esencial, ya que fomenta el pensamiento crítico y permite comprendernos a nosotros mismos y a los demás. Comparó su valor con el del sexo, afirmando que “la literatura es un placer” y que expresiones como “lectura obligatoria” son contradictorias.
Finalmente, Cercas reivindicó que una obra literaria solo cobra vida gracias a los lectores, quienes completan los libros con su interpretación. Así, dejó claro que la literatura, lejos de ser un lujo, es una herramienta poderosa para cuestionar, soñar y resistir.


