El canario aterrizó en Madrid para dar el pistoletazo inicial al Buenas Noches Tour, una gira mundial con tintes de resurrección artística
«Buenas noches, Madrid», Pedro Domínguez se despedía de un abarrotado Movistar Arena después de convertirlo en una auténtica fuente de emociones. Hay muchas formas de fotosintetizar la música y el primer sold out de la gira mundial Buenas Noches no defraudó a una capital que tenía mucho color amarillo y azul. «Estoy viendo muchas camisetas de Las Palmas», el éxodo canario fue un ejemplo paradigmático del fenómeno de masas que acarreaba la hora y media más importante en la carrera del renacido Quevedo.
A pesar de cambiar de nombre este 2025, el conocido como Palacio de los Deportes comenzaba a formar enormes colas a su alrededor a medida que iba avanzando el reloj. Pancartas, merchandising diseñado e incluso alguna que otra vestimenta especial acompañaba un ambiente en el que se respiraba la tensión propia de un día importante. Soge Culebra, Lucho RK, Los Xavales miraban atentos desde la grada. 382 días después de sacar La última, y tras serias dudas sobre si bajarse del barco del micrófono, la que fuera una promesa antes de su freno obligado reaparecía ante los suyos y lo hacía, al fin, como una estrella.
Quevedo y una conquista visceral
Entre las que iluminaban el cielo de Madrid, la luna salió a las 21:00 horas y Quevedo corrió hacia la plataforma rectangular que le elevaba ante su ‘teatro romano’. El canario dejó sonar los primeros compases de Kassandra, la canción que da inicio a su segundo disco Buenas Noches. Una estética elegante pero provocadora. La nueva marca del nuevo Quevedo se hizo notar desde el comienzo del show. Una indumentaria de americana y gafas de sol iluminada por su simbólico colgante de pintadera que refleja la impronta del último disco.
Duro y su hipnótico estribillo fue la siguiente en pasar por los altavoces del Movistar Arena, para después dar paso a Chapiadora.com y cerrar las primeras cuatro canciones con 14 febreros, el tema junto a la peculiar colaboración del dominicano Sin Nombre. El comienzo del concierto fue deslumbrante y siguió trayendo los éxitos del álbum de estreno, con La 125 junto a Yung Beef, Por atrás y Los días contados. La falsa soledad de Quevedo con sus bailarines en el escenario se terminó con Amaneció. Recitados de memoria, el público cantaba sin fallo la letra del tema cuando los gritos invadieron el estadio. De la Guetto y De la Rose fueron los primeros invitados, pero no fueron los únicos.

Llegaba el momento de presentar a uno de los compañeros de atracción del canario. La Pantera, con su brillo rosa, deslizo sus destellos de talento con Halo primero, para después dar paso a la primera vuelta al pasado del show. Se escucharon los acordes de Piel de Cordero y el seguidor más fiel de Quevedo recordó el éxito que puso uno de los primeros ladrillos en la creación del legado del cantante. Pedro se había olvidado de los nervios, tras el flashback musical ya solo le tocaba echar la vista hacia delante. Lola Índigo fue la tercera en pincelar los oídos de los allí presentes acompañando a Quevedo con la colaboración en El Tonto. APA y sus ritmos electrónicos animaron aún más a los asistentes y por último Lacone desató la locura total.
La noche sonreía el esperado sueño de Quevedo. Un sueño que estaba a pasos de hacerse realidad. Tras un breve interludio, Ahora y Siempre rememoró la antigua etapa del artista canario. Más poder lírico, más nóstalgico, más rapero. Pasó el relevo, al fin, a Donde quiero estar. Los hits Sin Señal, Playa del Inglés o Vista al Mar inundaron las gradas de aquel ambiente veraniego de 2023 en el que Quevedo dio ‘el salto de calidad’. Con Wanda, el canario decidió subir a un fan al escenario para bailar y cantar con él la canción con más de 300 millones de reproducciones en Spotify, incluido en el que fue su álbum de debut.

El cierre de la obra de Quevedo se acercaba y las voces allí presentes eran conscientes de que lo mejor estaba por llegar. Con la percusión pegadiza de Punto G y la vuelta de Sech a España para entonar Te fallé, llegó el tramo de las sorpresas. El espiritú de Pau Donés revivió con los versos de La flaca, una canción que Quevedo ya homenajeó en Valencia durante el festival Big Sound. Pero no se quedó ahí. El tema oculto de Quevedo, traducido por los fans como 7, también fue presentado en directo por el canario por primera vez.
Aitana fue la última en levantar el estadio con los versos dedicados a Gran Vía, siendo la última acompañante de la travesía de Quevedo. El final fue compartido por la BZRP Music Session y el tema con Pitbull, Mr Moondial. Un adiós electrónico, enérgico. El concierto fue de ensueño, y la noche dictó sentencia: la resurrección de Pedro Domínguez Quevedo es oficial.

