En un set emocionante de 90 minutos, el artista solista alemán de mayor repercusión internacional pisó la capital por cuarta ocasión
Este pasado 7 de marzo, la Plaza de Toros de Las Ventas se convirtió en una máquina del tiempo. Las 3000 personas allí presentes fueron capaces de viajar más de 10 años al pasado, al 2014-2015, para rememorar los tiempos más exitosos de una era musical donde reinaba la fusión entre el pop y la electrónica.
Uno de los nombres que izaron la bandera de este fenómeno fue el DJ y productor alemán Robin Schulz. Su trayectoria ya es parte de la cultura electrónica contemporánea, sumando 20.000 millones de streams en todo el mundo, 30 millones de ventas o 850 galardones, entre otros datos de prestigio. El genio del deep house con tintes melódicos fue el encargado de hacer vibrar Madrid de nostalgia en un recinto íntimo, climatizado y lleno de expectación.
Los teloneros de la estrella alemana
El recuerdo fue el núcleo argumental de una noche con sabor a tardeo, de 18:00 a 00:30, en un nuevo evento por parte de Live Las Ventas. No obstante, Schulz -que empezó a pinchar a los 17 años– no dudó en acompañarse de buenos segundos espadas para calentar el ambiente antes de su set.

La apertura fue a cargo de Velasco. El DJ español de house ya ha pinchado en otros lugares del país como la Sala Pelícano en A Coruña o también en Marbella. En su relación con la capital, ha pinchado en la Sala FABRIK, además de otras sesiones de electrónica comercial en la Sala Vandido o Goya Social Club. A continuación, Peter Base, orientado al tech-house y al melódico. Un DJ afincado en Madrid que ofreció más variantes a los espectadores del evento.
El último de los teloneros fue el DJ español Romey, residente en el Concert Music Festival durante más de 8 ediciones. Con una carpa ya llena hasta la bandera, Romey supo transformar el hype y los nervios de los asistentes en energía extra, con un set de house tradicional progresivo al techno con grandes remixes de temas conocidos.
El show de Robin Schulz y cómo dirigir la sesión perfecta
Desde el escenario se podían vislumbrar gorros croatas, banderas de Alemania u Holanda, además de un amplio espectro de edad en cuanto a los asistentes. Esto último, uno de los síntomas de que el altavoz musical de Schulz no entiende de generaciones. Aunque, si hay alguien conocedor de su condición de estrella musical es el propio Robin, y así lo demostró en su entrada al stage, donde unos visualizers acompañaron al alemán, que saludó y levantó al público antes de la primera pista como si de un coliseo romano se tratara.
A partir de ahí, el control de la controladora fue el reflejo del control del público, donde Schulz jugaba pasando de ritmos envolventes de su mejor house con los drops más simples pero efectivos del siempre garantista electro. No obstante, Schulz, con copa en mano y siendo consecuente con su vibra habitual (idéntica a la vibra de su set), quiso transmitir al público que sus tracks de mayor éxito no iban a ser las únicas vocales conocidas de sus 90 minutos de música. El DJ residente en Pacha Ibiza se notaba experimentado en el manejo de los tiempos, pero no dejaba de serlo también detrás de los CDJS, y con una virtud técnica diferente fue introduciendo a un buen ritmo temas comerciales que sabía que el público no iba a dejar pasar.
El recuerdo más especial y un cierre tanto pragmático como vibrante
Robin Schulz estaba en su salsa. Tanto era la sensación de comodidad que no le importó rescatar a uno de los fans entre el público para indicarle, bajo sus misteriosas y clásicas gafas de sol, que subiera con él a un backstage que andaba perfecto a nivel de aforo. Uno de los momentos más especiales fue cuando Schulz elevó la copa al cielo cuando sonó Levels de Avicii. Un homenaje al fallecido DJ sueco que inundó aún más de sentimiento el recinto, cuya energía iba in crescendo.
No podían faltar sus temas más icónicos, aquellos que le dieron la fama a un Robin Schulz que recogió los acordes de pop de temas como Prayer in C, Waves, OK, Sun Goes Down o Sugar, además de pistas más modernas como Miss You o Flames. Y fue entonces, con el público entregado al completo a la nostalgia, cuando Robin decidió cerrar su set como lo empezó, subido encima de la mesa. Esta vez, eligió el hard techno, un estilo que nunca falla, y el remix del conocido All The Things She Said, una pista que nunca falla. Y la previsión fue acertada. Robin Schulz hizo saltar a todos los presentes, poniendo el broche a un set pragmático, en donde la destreza bajo la mesa del alemán fue catapultada por su popularidad para el público, dirigido por Robin como el que dirige una orquesta.
Lo siguiente para Robin Schulz en España
Robin Schulz regresará a España pronto, y lo hará en la reina de las ciudades para el planeta electrónica, Ibiza. Su residencia los sábados en Pacha, entre el 16 de mayo y el 6 de junio y entre el 5 de septiembre y el 3 de octubre, son las fechas próximas en nuestro país para la estrella germana.


