La artista barcelonesa arrasa en el Movistar Arena con una actuación cargada de emoción, autenticidad y mensaje
El pasado sábado 12 de abril de 2025, Lia Kali ofreció un concierto inolvidable en el Movistar Arena de Madrid, marcando un hito en su carrera al presentarse por primera vez en este emblemático recinto. La artista, conocida por su fusión de R&B, soul, hip-hop y rap, cautivó al público con una actuación intensa y sincera que reafirma su posición como una de las voces más prometedoras de la música urbana en español.
El espectáculo comenzó a las 20:30 h, y desde los primeros acordes, Lia Kali demostró su fuerza vocal y emocional. Acompañada por un sólido trío instrumental (teclado, bateria y bajo), interpretó temas de su álbum debut Contra Todo Pronóstico, así como su más reciente sencillo Sabe a pureza, producido en Noruega por Toni Anzis.
Uno de los momentos más emotivos de la noche fue la interpretación de Constelación, su colaboración con el argentino Duki. Aunque él no estuvo presente, la canción resonó con fuerza entre los asistentes, que corearon cada palabra con una entrega total.

Lia también sorprendió con una versión íntima de Me Muero, su tema junto a Eladio Carrión, mostrando su versatilidad y su capacidad para conectar con distintos estilos musicales. Cada interpretación estuvo impregnada de una sinceridad que se notaba no solo en la voz, sino en la mirada y los gestos.
El concierto fue mucho más que un recital: fue una celebración de su trayectoria, desde sus inicios en las jams de Barcelona hasta su ascenso internacional. Su presencia en el escenario, combinada con una producción cuidada y una entrega genuina, dejó una impresión duradera en todos los presentes.
Con esta actuación en el Movistar Arena, Lia Kali no solo reafirma su lugar en la escena musical española, sino que también demuestra su potencial para conquistar escenarios aún más grandes en el futuro.
Highlights de la noche
Lia Kali no necesita fuegos artificiales para emocionar. Desde el primer tema, su voz llenó el Movistar Arena con una fuerza que parecía romper paredes. Cruda, afinada, desgarradora cuando tenía que serlo, suave cuando la emoción lo pedía. Se notó que lo que canta, lo siente.
Uno de los momentos más coreados de la noche fue la interpretación de Constelación. Aunque Duki no estuvo presente, la intensidad con la que Lia la cantó —visiblemente emocionada— hizo que el público se conectara en masa. Fue una especie de clímax emocional.
Sin una banda numerosa ni una producción exagerada, su trío instrumental (teclado, batería, bajo) supo crear atmósferas que iban del soul más íntimo al rap más contundente. Hubo momentos casi jazzísticos que dejaron al público en silencio.

Lia no solo canta, también milita desde el escenario. Su discurso feminista, su forma de hablar del amor, del desarraigo, de la lucha interna, caló hondo. Cada canción se convirtió en una pequeña confesión compartida.
Su nuevo single, Sabe a pureza, sonó por primera vez en vivo en Madrid, y fue un momento de renovación y frescura. La producción noruega se notó en los beats, pero Lia lo llevó a lo terrenal con su voz. Uno de esos temas que nacen ya con alma de clásico.
Madrid la quería, y eso se notó. Desde el primer minuto hasta el último bis, el público la acompañó como si estuviera en una sala pequeña. Hubo lágrimas, coros masivos y ese silencio reverente que solo se le da a los grandes.
Cabe señalar la autenticidad de sus letras, la profundidad con la que lo lleva a escena y esa voz que rompe los estereotipos de lo convencional y pone en frente un producto que gusta cada vez más. Una actuación soberbia que deja en evidencia la calidad de su voz y la autenticidad con la que lo proyecta.


